Entrada libre, cerveza fría y barata, buenos grupos en vivo, un hilo musical capaz de unir a The Fall, Alice Cooper y Madonna, posters de cine B, chicas sin histeria... ¡euforia! Es un secreto que trata de no ser guardado: El Tío es uno de los lugares más excitantes de la noche no-porteña. Gustavo Schell, 25 años, es el dueño de este bar ubicado frente a la estación de Burzaco que de día se planta como una pizzería al paso y de noche (jueves a domingo) en un antro rockero que los músicos llaman "el CBGB del Sur". "A veces voy al Centro y veo que la gente se inhibe. Acá es todo muy suelto: la gente viene a hacer su catarsis y yo trato de animarla", dice Gustavo, que regentea, sirve tragos, hace de sonidista, disc jockey y programa películas que salen por los cuatro monitores del lugar, como el clásico "Lucifer Rising", que el sábado le hizo fondo al show de Travesti. El tecno-punk ocultista del trío (piensen en un grupo industrial tocando en una zona de fábricas abandonadas) te hace soñar con un futuro donde todos los grupos sean inolvidables por 40 minutos. A un costado pasan Beto Morales (legendario guitarrista de El Lado Salvaje) y Julián Della Paolera (Victoria Mil): dos generaciones de músicos del Sur. A veces van los de El Otro Yo y hasta Barbara Zampini Ramone festejó su cumpleaños en El Tío. Ahí, donde te deja el 160 o el tren de Constitución y donde pasan más cosas de las que te podés imaginar. De nada.
Noticia un pcoo vieja, pero el Bar sigue estando y cada vez es mas groso a la vez que mantiene su estética.
Queda justito frente a la salida del tren en la estacion Burzaco, 40 minutos desde capital.
FUENTE
Noticia un pcoo vieja, pero el Bar sigue estando y cada vez es mas groso a la vez que mantiene su estética.
Queda justito frente a la salida del tren en la estacion Burzaco, 40 minutos desde capital.
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