Una de esas viejas anecdotas rockeras, para sacar chapa de conocdor en alguún asado con amigos y cervezas de por medio
(No la pongo en la categoría noticias, porque es algo bastante viejo)
El líder de Soda Stereo cuenta el momento en el que fue tentado para salir de gira junto con Andy Summers y Stewart Copeland como miembro de The Police.
En el último encuentro entre Rolling Stone y Gustavo Cerati, que duró varios días en Nueva York y Buenos Aires, parte de la charla que quedó fuera de la edición 102 de esta revista por inclemencias de espacio cobró un valor que hace algo más de un año era poco menos que impensado. Los regresos de Soda Stereo y The Police unieron las piezas y, más allá de la influencia que ejerció el trío inglés en la formación de Soda, el destino casi logra mezclar a los protagonistas en una sola banda. Gustavo Cerati cuenta cómo es eso de que, un día, estuvo a punto de convertirse en Sting.
¿Cómo surgió la posibilidad de convertirte en un Police? Algo así como el sueño del pibe…
De alguna manera sí, lo que pasa es que es un sueño a destiempo, en un lugar donde no parecía corresponder. Estando en Chile, me llamó alguien en nombre de Miles Copeland para invitarme a participar en un disco tributo a The Police ( Outlands d’Americas, 1998). No lo tomé muy en serio, me pareció medio raro todo. Después, directamente el que habló fue Miles Copeland. Me pidió que elija un tema. Sting no participaba del proyecto, estaba en ese momento como re top, tocando un montón. Era una cosa que iba a involucrar a Andy Summers y a Stewart Copeland. Di mil vueltas y llegué a "Bring on the Night", sobre todo porque siempre admiré mucho la estructura armónica y melódica, y el yeite de guitarra que tenía. Al final grabé con Andy y el baterista fue Vinnie Colaiuta, un animal. Fui con la versión y la idea de grabarla como si fuera Police, que era esa cosa así, medio «me chupa todo un huevo y sale así», tocado con la energía primaria. Entonces me colgué el bajo. Me gusta mucho tocar el bajo, tengo como buen feeling para tocar el bajo. Fueron tres minutos y se grabó de una. Pobre Andy, le cambié la afinación del tema.
¿Y Andy Summers no puso ninguna objección?
Nada. Nos hicimos amigos y fue como una persona de consulta. En esa época, recién había terminado el tema Soda Stereo, y era emocionalmente una situación muy fuerte para mí: cómo resolver cierto tipo de cosas, cómo quedaban las relaciones. Fue alguien con quien charlé mucho de ese tema, además de mi natural admiración por lo que habían hecho ellos y por lo que eran ellos como músicos. Hice la versión, Miles la escuchó, y me llenaron de elogios. Pero la cosa no terminó ahí: cuando vuelvo a Buenos Aires, me llama Miles y me dice: "Voy a ir a Buenos Aires porque quiero hablar con vos". Y se vino para convencerme de hacer una gira, con la cual íbamos a tocar todos los temas y en cada país íbamos a invitar a los diferentes músicos que habían participado en el tributo. Pero él quería que yo estuviera ahí, con Andy y con Stewart.
Y vos hacías de Sting…
Sí, sí. Me dice: «Ellos murieron con la versión. Stewart se agarró la cabeza». Odió no haber podido tocar, le encantó la versión, Andy estaba re contento. Pero yo en ese momento estaba terminando Bocanada, mi lanzamiento solista después de Soda. Meterme en eso era como cambiar totalmente las cosas. Fue muy rara esa situación: saber que al mismo tiempo era algo que seguramente podía disfrutar, aunque fuera una idea media extraña.
Por Oscar Jalil
Fuente
(No la pongo en la categoría noticias, porque es algo bastante viejo)
El líder de Soda Stereo cuenta el momento en el que fue tentado para salir de gira junto con Andy Summers y Stewart Copeland como miembro de The Police.
En el último encuentro entre Rolling Stone y Gustavo Cerati, que duró varios días en Nueva York y Buenos Aires, parte de la charla que quedó fuera de la edición 102 de esta revista por inclemencias de espacio cobró un valor que hace algo más de un año era poco menos que impensado. Los regresos de Soda Stereo y The Police unieron las piezas y, más allá de la influencia que ejerció el trío inglés en la formación de Soda, el destino casi logra mezclar a los protagonistas en una sola banda. Gustavo Cerati cuenta cómo es eso de que, un día, estuvo a punto de convertirse en Sting.
¿Cómo surgió la posibilidad de convertirte en un Police? Algo así como el sueño del pibe…
De alguna manera sí, lo que pasa es que es un sueño a destiempo, en un lugar donde no parecía corresponder. Estando en Chile, me llamó alguien en nombre de Miles Copeland para invitarme a participar en un disco tributo a The Police ( Outlands d’Americas, 1998). No lo tomé muy en serio, me pareció medio raro todo. Después, directamente el que habló fue Miles Copeland. Me pidió que elija un tema. Sting no participaba del proyecto, estaba en ese momento como re top, tocando un montón. Era una cosa que iba a involucrar a Andy Summers y a Stewart Copeland. Di mil vueltas y llegué a "Bring on the Night", sobre todo porque siempre admiré mucho la estructura armónica y melódica, y el yeite de guitarra que tenía. Al final grabé con Andy y el baterista fue Vinnie Colaiuta, un animal. Fui con la versión y la idea de grabarla como si fuera Police, que era esa cosa así, medio «me chupa todo un huevo y sale así», tocado con la energía primaria. Entonces me colgué el bajo. Me gusta mucho tocar el bajo, tengo como buen feeling para tocar el bajo. Fueron tres minutos y se grabó de una. Pobre Andy, le cambié la afinación del tema.
¿Y Andy Summers no puso ninguna objección?
Nada. Nos hicimos amigos y fue como una persona de consulta. En esa época, recién había terminado el tema Soda Stereo, y era emocionalmente una situación muy fuerte para mí: cómo resolver cierto tipo de cosas, cómo quedaban las relaciones. Fue alguien con quien charlé mucho de ese tema, además de mi natural admiración por lo que habían hecho ellos y por lo que eran ellos como músicos. Hice la versión, Miles la escuchó, y me llenaron de elogios. Pero la cosa no terminó ahí: cuando vuelvo a Buenos Aires, me llama Miles y me dice: "Voy a ir a Buenos Aires porque quiero hablar con vos". Y se vino para convencerme de hacer una gira, con la cual íbamos a tocar todos los temas y en cada país íbamos a invitar a los diferentes músicos que habían participado en el tributo. Pero él quería que yo estuviera ahí, con Andy y con Stewart.
Y vos hacías de Sting…
Sí, sí. Me dice: «Ellos murieron con la versión. Stewart se agarró la cabeza». Odió no haber podido tocar, le encantó la versión, Andy estaba re contento. Pero yo en ese momento estaba terminando Bocanada, mi lanzamiento solista después de Soda. Meterme en eso era como cambiar totalmente las cosas. Fue muy rara esa situación: saber que al mismo tiempo era algo que seguramente podía disfrutar, aunque fuera una idea media extraña.
Por Oscar Jalil
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