Hola gente de taringa, Me llamo Cristian y no soy de hacer muchos post pero esto lo tenia que comunicar con esta comunidad, ya que esto me indigna y nos indigna a todos.
Es el tema de la inseguridad...
Hoy les voy a contar una historia que me sucedio realmente.
Eh aquí les voy a contar mi terrible osadía, que hasta algunos sabrán interpretar como valentía, otros como acto de cobardía, fue la que me sucedió el sábado 29 de marzo a las 11.40 PM. Aproximadamente. En la ciudad de Rosario, en zona sur, mas precisamente en cercanías de Ayolas y Juan Manuel de Rosas, día lluvioso y la calle desierta (como era de suponer), iba sin preocupación alguna (casi como de costumbre) cuando de repente me llamo la atención un chirrido que, por su estrepitoso y agudo sonido, supuse que era una pequeña moto, mas precisamente una Zanella o Gillera, ya que ambas funcionan con el mismo motor. No me llamo la mas minima atención excepto que iba a contramano de la dirección en que la calle circulaba, lo que después de caminar unos metros no me alarme mas ya que se acostumbran ver motos andar por calles poco transitadas, en sentido opuesto. De cualquier forma algo, una parte de mi, me hacia tildar a esa persona como "sospechosa". Seguí caminando sin muchas ínfulas ni vacilé en mi anterior afirmación. El chirrido se alejaba cada vez más hasta que desapareció. Camine sin parar una cuadra mas aproximadamente y de repente, además del sonido de las gotas chocando con mi campera, a lo lejos, mis sentidos se alarmaron al oír ese horrible chirrido, lo cual me hizo exaltarme y dudar sobre las verdaderas intenciones de ese sujeto. Camine 20 metros desde la esquina, y el sujeto, ya muy cerca, subió por una rampa improvisada por la esquina. En ese momento, mi cerebro se inundo de preguntas de las que yo creía tener las respuestas, cuando de repente, esa persona de aspecto demacrado, sobretodo negro, cara tapada casi como si fuera un pasamontañas pero compuesto por una visera, bufanda hasta la nariz, tapándole la boca. Vestía pantalón también de color negro y zapatillas blancas, estaba a unos escasos metro y medio de mi. Rápidamente mi adrenalina aumento de una forma extrema, lo que me llevo a reaccionar de la forma mas inesperada que el sujeto podía esperar de mi, una persona común y corriente caminando por las calles vacías.
Salí corriendo sin pensarlo dos veces, cruce la calle con una reacción que a este ser nunca se hubiese imaginado, que ya podríamos etiquetarlo, como los medios ya nos han acostumbrado a llamarlos, de moto-chorro, (sujeto que roba y/o hurta en motocicleta).
Sin mirar atrás cuando mi sentido de razón se reactivo y la adrenalina bajo estaba en la otra esquina ya a una cuadra de Ayolas, mi objetivo de llegada, ya que hay un quisco bastante concurrido y mas a esas horas, en calle Dean Funes lo que me hizo pensar que de alguna manera eso podría llegar a “salvarme” del papel de victima en el acto delictivo. De pronto paso un auto en por Dean Funes y pensé que eso ahuyentaría al malechor, lo que me hizo disminuir la marcha, pero al mirar atrás, el sujeto me seguía y miraba con un enojo pertinente por no poder concretar sus propósitos y no se iba a dar por vencido.
Acelere lo más que pude nuevamente sin mirar atrás pero luego, ya a mitad de cuadra, mire hacia mi lado izquierdo y, a la par mía (solo que el iba por la calle y yo por la vereda) estaba ese malviviente asechándome, como cuando un depredador asecha a su presa, al feroz grito de
:- Quédate quieto porque te pego un tiro, Quédate quieto porque te pego un tiro…
Lo mire e hice oídos sordos a lo que esa persona me estaba sugiriendo.
Repitió esa frase dos o tres veces más. Estaba a unos 15 metros de mi objetivo cuando de repente, sube por una vereda rota más precisamente por el frente lateral de la escuela Echeverria e intento acelerar mi marcha a toda velocidad, lo cual me hizo trastabillar con el piso mojado y casi perder la estabilidad.
Faltando tan solo 5 metros mire hacia atrás y esta vez, estaba a un metro de donde yo estaba corriendo y me sujeto de la campera, que a todo esto con el correr se me había desabrochado.
Hubo un leve forcejeo ya que rápidamente se me ocurrió frenarme y tirarme al suelo, ya estando en la esquina.
Al pasar pensé que hasta ahí había llegado el juego del gato y el ratón, pero no freno sino que siguió un par de metros, pasándome por adelante y yo, al levantar la vista, logro divisar en el kiosco a gente y corro hacia ellos. Miro una última vez hacia atrás, ya cruzando la calle sin parar de correr y ahí estaba, refunfuñando, insultándome y amenazándome, se marchaba, esta vez perdedor de una irónica batalla, la de todos los días, la batalla de la inseguridad o la del hambre, la de la educación o una conjunción de todas ellas.
Cuando logro enfocar mi vista hacia las personas que mi retina había divisado, reconozco a dos personas que yo conocía , lo cual ahuyento del todo al malviviente e hizo calmarme los ánimos, exhausto, con poco aliento y sin ganas de seguir parado de pie, mire como se alejaba la ¿Persona se le podría llamar?... en esa ruidosa moto..
Sin mas palabras que decir esta fue una historia real que me sucedió a mi y segura mente de otras formas a muchos de ustedes tambien ..
Beneficiariamente sali ileso y tambien con todas mis pertenencias en esta oportunidad...
Si les gusto la forma de contarles este hecho que les puede suceder a cualquiera, díganme que sigo poniendo historias no tanto relacionado con esto
Es el tema de la inseguridad...
Hoy les voy a contar una historia que me sucedio realmente.
Eh aquí les voy a contar mi terrible osadía, que hasta algunos sabrán interpretar como valentía, otros como acto de cobardía, fue la que me sucedió el sábado 29 de marzo a las 11.40 PM. Aproximadamente. En la ciudad de Rosario, en zona sur, mas precisamente en cercanías de Ayolas y Juan Manuel de Rosas, día lluvioso y la calle desierta (como era de suponer), iba sin preocupación alguna (casi como de costumbre) cuando de repente me llamo la atención un chirrido que, por su estrepitoso y agudo sonido, supuse que era una pequeña moto, mas precisamente una Zanella o Gillera, ya que ambas funcionan con el mismo motor. No me llamo la mas minima atención excepto que iba a contramano de la dirección en que la calle circulaba, lo que después de caminar unos metros no me alarme mas ya que se acostumbran ver motos andar por calles poco transitadas, en sentido opuesto. De cualquier forma algo, una parte de mi, me hacia tildar a esa persona como "sospechosa". Seguí caminando sin muchas ínfulas ni vacilé en mi anterior afirmación. El chirrido se alejaba cada vez más hasta que desapareció. Camine sin parar una cuadra mas aproximadamente y de repente, además del sonido de las gotas chocando con mi campera, a lo lejos, mis sentidos se alarmaron al oír ese horrible chirrido, lo cual me hizo exaltarme y dudar sobre las verdaderas intenciones de ese sujeto. Camine 20 metros desde la esquina, y el sujeto, ya muy cerca, subió por una rampa improvisada por la esquina. En ese momento, mi cerebro se inundo de preguntas de las que yo creía tener las respuestas, cuando de repente, esa persona de aspecto demacrado, sobretodo negro, cara tapada casi como si fuera un pasamontañas pero compuesto por una visera, bufanda hasta la nariz, tapándole la boca. Vestía pantalón también de color negro y zapatillas blancas, estaba a unos escasos metro y medio de mi. Rápidamente mi adrenalina aumento de una forma extrema, lo que me llevo a reaccionar de la forma mas inesperada que el sujeto podía esperar de mi, una persona común y corriente caminando por las calles vacías.
Salí corriendo sin pensarlo dos veces, cruce la calle con una reacción que a este ser nunca se hubiese imaginado, que ya podríamos etiquetarlo, como los medios ya nos han acostumbrado a llamarlos, de moto-chorro, (sujeto que roba y/o hurta en motocicleta).
Sin mirar atrás cuando mi sentido de razón se reactivo y la adrenalina bajo estaba en la otra esquina ya a una cuadra de Ayolas, mi objetivo de llegada, ya que hay un quisco bastante concurrido y mas a esas horas, en calle Dean Funes lo que me hizo pensar que de alguna manera eso podría llegar a “salvarme” del papel de victima en el acto delictivo. De pronto paso un auto en por Dean Funes y pensé que eso ahuyentaría al malechor, lo que me hizo disminuir la marcha, pero al mirar atrás, el sujeto me seguía y miraba con un enojo pertinente por no poder concretar sus propósitos y no se iba a dar por vencido.
Acelere lo más que pude nuevamente sin mirar atrás pero luego, ya a mitad de cuadra, mire hacia mi lado izquierdo y, a la par mía (solo que el iba por la calle y yo por la vereda) estaba ese malviviente asechándome, como cuando un depredador asecha a su presa, al feroz grito de
:- Quédate quieto porque te pego un tiro, Quédate quieto porque te pego un tiro…
Lo mire e hice oídos sordos a lo que esa persona me estaba sugiriendo.
Repitió esa frase dos o tres veces más. Estaba a unos 15 metros de mi objetivo cuando de repente, sube por una vereda rota más precisamente por el frente lateral de la escuela Echeverria e intento acelerar mi marcha a toda velocidad, lo cual me hizo trastabillar con el piso mojado y casi perder la estabilidad.
Faltando tan solo 5 metros mire hacia atrás y esta vez, estaba a un metro de donde yo estaba corriendo y me sujeto de la campera, que a todo esto con el correr se me había desabrochado.
Hubo un leve forcejeo ya que rápidamente se me ocurrió frenarme y tirarme al suelo, ya estando en la esquina.
Al pasar pensé que hasta ahí había llegado el juego del gato y el ratón, pero no freno sino que siguió un par de metros, pasándome por adelante y yo, al levantar la vista, logro divisar en el kiosco a gente y corro hacia ellos. Miro una última vez hacia atrás, ya cruzando la calle sin parar de correr y ahí estaba, refunfuñando, insultándome y amenazándome, se marchaba, esta vez perdedor de una irónica batalla, la de todos los días, la batalla de la inseguridad o la del hambre, la de la educación o una conjunción de todas ellas.
Cuando logro enfocar mi vista hacia las personas que mi retina había divisado, reconozco a dos personas que yo conocía , lo cual ahuyento del todo al malviviente e hizo calmarme los ánimos, exhausto, con poco aliento y sin ganas de seguir parado de pie, mire como se alejaba la ¿Persona se le podría llamar?... en esa ruidosa moto..
Sin mas palabras que decir esta fue una historia real que me sucedió a mi y segura mente de otras formas a muchos de ustedes tambien ..
Beneficiariamente sali ileso y tambien con todas mis pertenencias en esta oportunidad...
Si les gusto la forma de contarles este hecho que les puede suceder a cualquiera, díganme que sigo poniendo historias no tanto relacionado con esto