Ya era el jueves 19 de noviembre. Toda la noche anterior estuve debatiendo conmigo mismo si iba o no, si habían entradas todavía, si iba a valer la pena pagarlas (recordemos que las entradas estaban bastante saladas), o si Cordera daría un buen show. Pasaron las horas, y a las 16 llame al Gran Rex. Bueno me atendió una mujer (luego de 20 minutos de escuchar una musiquita horrible), y me dijo las entradas que quedaban, y me informo mas o menos las ubicaciones. Como me hablo rapidísimo y no entendí un joraca me fije en la pagina de ticketek, y me fui anotando los precios y las ubicaciones en el teatro.
Se hicieron las 19:30, y yo todavía estaba indeciso, no sabia que quería. Es mas me puse a escuchar Suelto en la compu, y todavía no me había decidido. Sinceramente, por un momento pensé que si iba me iba a arrepentir. Mas adelante me di cuenta que estaba muy lejos de arrepentirme. Se hicieron las 20 hs, junte coraje (y plata) y me fui para el Gran Rex. Un Bondi y un subte de por medio y ya estaba a media cuadra. No había mucho movimiento de gente, pero ya en la puerta del teatro asomaban los vendedores de remeras, los revendedores de entradas, y algunas personas que esperaban que se haga la hora para entrar. Entre, me fui para la boletería y saque la entrada Superpullman, en la fila 4. Me fui para arriba, me acomodaron en mi lugar, y empezó la peor espera. La espera previa antes de un recital es casi peor que la espera del microondas, o los 45 segundos de megaupload. Note como que la gente estaba medio tímida, aplaudían pero no se animaban al tan característico aplauso de Bersuit (clap clap clap, Bersuit!).
De a poco se fue colmando el teatro, había jóvenes, cuarentones, algunos señores y señoras de la tercera edad, y varios bersuiteros. Mientras tanto en el escenario había mucho movimiento, plomo va, plomo viene. Y empezó, se empezaron a apagar las luces, y entre la oscuridad se veían las siluetas de los músicos. Y apareció el pelado, con una inmensa sonrisa en la cara, para arrancar el show con “Aprendí a esquivar”.
Era la primera vez que yo veía un recital sentado, quieto. Me pareció un poco raro al principio, pero realmente me gusto. Bueno eso sin contar la acústica que tiene el Gran Rex, que es increíble. Fueron pasando los temas, pasó un “Ansiedad de buscar”, muy bien recibido por el público, y con pedidos de que lo vuelvan a tocar. Cabe destacar que antes de tocar este tema, Cordera dijo “pensé que iba a recibir una reprimenda por lo que hice, gracias por el apoyo y los aplausos”.
Se estaba terminando Suelto, “no hablo mucho porque estoy tímido, por ahora” soltó Cordera. En la ultima canción del disco, “No hay monstruos invencibles”, subió Yanella, la hija del pelado, a hacer muestra de su increíble vos arriba del escenario. Fue muy bien recibida por el publico, acompañada de aplausos y de algún “entrega a la nenaa!!” a modo de joda. Lo que esta buenísimo de un recital en un teatro mas o menos chico y con tan buena acústica, es que lo que le grites al que esta tocando lo va a escuchar. En un momento se escucho “hoy cumplo años!”, a lo que el pelado respondió con “bueno, feliz cumpleaños”.
Una vez terminada las canciones de Suelto, arranco una versión acústica de “El viento trae una copla”, que, en mi opinión es una de las mejores canciones de Bersuit. Fue ahí cuando el pelado nos informo de la presencia del Condor en las primeras filas del teatro.
Después siguió “Madre hay una sola”, y una versión muy pero muy copada me “Mi caramelo” (era una milonguita), que la interpreto con un amigo músico de Uruguay (sepan perdonar, no me acuerdo el nombre). Después vino una parte bastante emotiva, donde Gustavo interpreto un homenaje a Huguito: “llore, llore, llore, toda tu felicidad; llore, llore, llore, nadie ocupa tu lugar” se escuchaba en el estribillo.
Luego de unas canciones inéditas, talvez incluidas en el próximo disco del pelado, se retiraron todos los músicos del escenario, pero se quedo un flaco con una notebook. Empezaron a sonar bases de música electrónica, con una pausa seguida de una cumbiancha. De repente empezaron a cambiar el escenario, y los espejos con marco rojo que había, se transformaron en la escenografilla de un carnaval. Se termino la música, y salieron todos los músicos al escenario vestidos como para un corso o algo así (acá tengo que recalcar algo, la chica que estaba al mando de los teclados, estaba de rechupete), y empezó a sonar una cumbia “yo soy, el pela de avellaneda, allí en donde nací, talvez en donde muera, el que vivía entre las vías, si no era asaltante, talvez era farsante (...)” abría esta canción. “Es un asalto de cumbiaa!!” era el estribillo. La verdad que el ambiente se había transformado de una velada romántica, a una fiesta de fin de año o algo similar. Fue ahí que sentí algo que no sentía desde el 9 de abril… por unos instantes me pareció estar en un recital de Bersuit.
link:
Luego de un largo popurrí de cumbias, si vinieron los bises. Empezó a sonar un cuarteto, mitad ska mitad rock (si, ya se que es una combinación un tanto rara, pero así me sonó a mi: p), y para sorpresa de todos (supongo), ese cuarteto era una versión, muy, pero muy copada, de “Sencillamente”. En lo personal no me gusta mucho esa canción, pero creo que la grite más que el gol de Palermo contra Perú.
Ahora viene lo mejor de la noche. La banda se retiro del escenario, como amagando a otro bis mas. Estuve esperando 20 minutos, y veía gente que se levantaba de los asientos y se iba corriendo para afuera. Una de dos, o a todos les agarro una diarrea terrible y fueron para el baño, o había una bomba en el teatro. La cuestión es que me doy vuelta, y veo a un acomodador que dice, vamos muchachos salgan, están tocando afuera. Están tocando afuera. Se dispararon todos mis sentidos cual sentido arácnido de Spiderman, y Salí corriendo para afuera., y resulta que la banda estaba tocando en un balconcito adentro del teatro, con las guitarras desconectadas, y el pelado cantando sin micrófono. Mi opinión es que eso lo organizaron sobre la marcha del recital, y la verdad es que fue un regalo hermoso. Cuando se despidieron, se empezaron a mover como para irse. Ahí se dispararon mis sentidos de nuevo. Me fui corriendo para donde estaba el pelado, mi objetivo era saludarlo y si podía frotarle la calva XD. Sin embargo lo único que llegue a hacer debido a la cantidad de minas y patovicas que habían alrededor de el, fue tocarle el hombre y rozarle la pelada. Pero no importa!!, me sentía como una quinceañera después de ver Casi Ángeles. Confieso que me temblaban las piernas, había estado a medio metro de músculo (es decir, a un patovica) de mi ídolo musical. De todas formas lo salude a Martín Pomares, le dije sos un grande y lo abrasé, y me devolvió el abrazo.
Ahí termino una de las mejores experiencias de mi vida. Termino un show del que pensaba que me iba a arrepentir, y paso todo lo contrario. Lo único que me repetía mientras volvía era “menos mal que vine, menos mal.”
Gustavo Cordera es el músico mas odiado de la cultura del rock. La mayoría de los que lo odian, por lo general lo hacen por convención, a que me refiero?? A que no saben porque lo repudian, solo lo hacen porque:1) la banda que escuchan es demasiado rockera como para tocar un cuarteto, una milonga, o una cumbia, 2) Cordera opino o hablo sobre determinado tema, y no les gusto la opinión; o 3)simplemente a mucha gente no le gusta, y por eso lo odian. En fin muchos esgrimen otras razones, pero la verdad yo las veo todas carentes de sentido. Creo que no hay nada más triste que desearle la muerte a alguien solo porque piensa distinto de vos. Este apartado lo hago simplemente a modo de descarga. Lo único que se, es que cada vez que insultan a Bersuit o a Cordera, cada vez que los defiendo, o cada vez que me indigno cuando escucho o leo “las bananas en pijama tocan en river”, mi sentimiento por esa banda(como también por De Bueyes, Juan Subirá y Gustavo Cordera) crece cada vez mas.
Es curioso, porque a pesar de todas las críticas y acusaciones que reciben, la banda ya lleva 20 años de trayectoria, un river, y muchísimos Luna Park.
En fin, por mi parte voy a tratar de disfrutar esta nueva época de la banda, y siempre que pueda voy a defender lo que me hace feliz.
Gracias a los que leyeron, y comenten que les pareció.
Se hicieron las 19:30, y yo todavía estaba indeciso, no sabia que quería. Es mas me puse a escuchar Suelto en la compu, y todavía no me había decidido. Sinceramente, por un momento pensé que si iba me iba a arrepentir. Mas adelante me di cuenta que estaba muy lejos de arrepentirme. Se hicieron las 20 hs, junte coraje (y plata) y me fui para el Gran Rex. Un Bondi y un subte de por medio y ya estaba a media cuadra. No había mucho movimiento de gente, pero ya en la puerta del teatro asomaban los vendedores de remeras, los revendedores de entradas, y algunas personas que esperaban que se haga la hora para entrar. Entre, me fui para la boletería y saque la entrada Superpullman, en la fila 4. Me fui para arriba, me acomodaron en mi lugar, y empezó la peor espera. La espera previa antes de un recital es casi peor que la espera del microondas, o los 45 segundos de megaupload. Note como que la gente estaba medio tímida, aplaudían pero no se animaban al tan característico aplauso de Bersuit (clap clap clap, Bersuit!).
De a poco se fue colmando el teatro, había jóvenes, cuarentones, algunos señores y señoras de la tercera edad, y varios bersuiteros. Mientras tanto en el escenario había mucho movimiento, plomo va, plomo viene. Y empezó, se empezaron a apagar las luces, y entre la oscuridad se veían las siluetas de los músicos. Y apareció el pelado, con una inmensa sonrisa en la cara, para arrancar el show con “Aprendí a esquivar”.
Era la primera vez que yo veía un recital sentado, quieto. Me pareció un poco raro al principio, pero realmente me gusto. Bueno eso sin contar la acústica que tiene el Gran Rex, que es increíble. Fueron pasando los temas, pasó un “Ansiedad de buscar”, muy bien recibido por el público, y con pedidos de que lo vuelvan a tocar. Cabe destacar que antes de tocar este tema, Cordera dijo “pensé que iba a recibir una reprimenda por lo que hice, gracias por el apoyo y los aplausos”.
Se estaba terminando Suelto, “no hablo mucho porque estoy tímido, por ahora” soltó Cordera. En la ultima canción del disco, “No hay monstruos invencibles”, subió Yanella, la hija del pelado, a hacer muestra de su increíble vos arriba del escenario. Fue muy bien recibida por el publico, acompañada de aplausos y de algún “entrega a la nenaa!!” a modo de joda. Lo que esta buenísimo de un recital en un teatro mas o menos chico y con tan buena acústica, es que lo que le grites al que esta tocando lo va a escuchar. En un momento se escucho “hoy cumplo años!”, a lo que el pelado respondió con “bueno, feliz cumpleaños”.
Una vez terminada las canciones de Suelto, arranco una versión acústica de “El viento trae una copla”, que, en mi opinión es una de las mejores canciones de Bersuit. Fue ahí cuando el pelado nos informo de la presencia del Condor en las primeras filas del teatro.
Después siguió “Madre hay una sola”, y una versión muy pero muy copada me “Mi caramelo” (era una milonguita), que la interpreto con un amigo músico de Uruguay (sepan perdonar, no me acuerdo el nombre). Después vino una parte bastante emotiva, donde Gustavo interpreto un homenaje a Huguito: “llore, llore, llore, toda tu felicidad; llore, llore, llore, nadie ocupa tu lugar” se escuchaba en el estribillo.
Luego de unas canciones inéditas, talvez incluidas en el próximo disco del pelado, se retiraron todos los músicos del escenario, pero se quedo un flaco con una notebook. Empezaron a sonar bases de música electrónica, con una pausa seguida de una cumbiancha. De repente empezaron a cambiar el escenario, y los espejos con marco rojo que había, se transformaron en la escenografilla de un carnaval. Se termino la música, y salieron todos los músicos al escenario vestidos como para un corso o algo así (acá tengo que recalcar algo, la chica que estaba al mando de los teclados, estaba de rechupete), y empezó a sonar una cumbia “yo soy, el pela de avellaneda, allí en donde nací, talvez en donde muera, el que vivía entre las vías, si no era asaltante, talvez era farsante (...)” abría esta canción. “Es un asalto de cumbiaa!!” era el estribillo. La verdad que el ambiente se había transformado de una velada romántica, a una fiesta de fin de año o algo similar. Fue ahí que sentí algo que no sentía desde el 9 de abril… por unos instantes me pareció estar en un recital de Bersuit.
link:
Luego de un largo popurrí de cumbias, si vinieron los bises. Empezó a sonar un cuarteto, mitad ska mitad rock (si, ya se que es una combinación un tanto rara, pero así me sonó a mi: p), y para sorpresa de todos (supongo), ese cuarteto era una versión, muy, pero muy copada, de “Sencillamente”. En lo personal no me gusta mucho esa canción, pero creo que la grite más que el gol de Palermo contra Perú.
Ahora viene lo mejor de la noche. La banda se retiro del escenario, como amagando a otro bis mas. Estuve esperando 20 minutos, y veía gente que se levantaba de los asientos y se iba corriendo para afuera. Una de dos, o a todos les agarro una diarrea terrible y fueron para el baño, o había una bomba en el teatro. La cuestión es que me doy vuelta, y veo a un acomodador que dice, vamos muchachos salgan, están tocando afuera. Están tocando afuera. Se dispararon todos mis sentidos cual sentido arácnido de Spiderman, y Salí corriendo para afuera., y resulta que la banda estaba tocando en un balconcito adentro del teatro, con las guitarras desconectadas, y el pelado cantando sin micrófono. Mi opinión es que eso lo organizaron sobre la marcha del recital, y la verdad es que fue un regalo hermoso. Cuando se despidieron, se empezaron a mover como para irse. Ahí se dispararon mis sentidos de nuevo. Me fui corriendo para donde estaba el pelado, mi objetivo era saludarlo y si podía frotarle la calva XD. Sin embargo lo único que llegue a hacer debido a la cantidad de minas y patovicas que habían alrededor de el, fue tocarle el hombre y rozarle la pelada. Pero no importa!!, me sentía como una quinceañera después de ver Casi Ángeles. Confieso que me temblaban las piernas, había estado a medio metro de músculo (es decir, a un patovica) de mi ídolo musical. De todas formas lo salude a Martín Pomares, le dije sos un grande y lo abrasé, y me devolvió el abrazo.
Ahí termino una de las mejores experiencias de mi vida. Termino un show del que pensaba que me iba a arrepentir, y paso todo lo contrario. Lo único que me repetía mientras volvía era “menos mal que vine, menos mal.”
Gustavo Cordera es el músico mas odiado de la cultura del rock. La mayoría de los que lo odian, por lo general lo hacen por convención, a que me refiero?? A que no saben porque lo repudian, solo lo hacen porque:1) la banda que escuchan es demasiado rockera como para tocar un cuarteto, una milonga, o una cumbia, 2) Cordera opino o hablo sobre determinado tema, y no les gusto la opinión; o 3)simplemente a mucha gente no le gusta, y por eso lo odian. En fin muchos esgrimen otras razones, pero la verdad yo las veo todas carentes de sentido. Creo que no hay nada más triste que desearle la muerte a alguien solo porque piensa distinto de vos. Este apartado lo hago simplemente a modo de descarga. Lo único que se, es que cada vez que insultan a Bersuit o a Cordera, cada vez que los defiendo, o cada vez que me indigno cuando escucho o leo “las bananas en pijama tocan en river”, mi sentimiento por esa banda(como también por De Bueyes, Juan Subirá y Gustavo Cordera) crece cada vez mas.
Es curioso, porque a pesar de todas las críticas y acusaciones que reciben, la banda ya lleva 20 años de trayectoria, un river, y muchísimos Luna Park.
En fin, por mi parte voy a tratar de disfrutar esta nueva época de la banda, y siempre que pueda voy a defender lo que me hace feliz.
Gracias a los que leyeron, y comenten que les pareció.