Los tormentosos debates de estos días en torno al decreto presidencial de necesidad y urgencia, han puesto en evidencia varios tópicos a saber, la utilización de las reservas, el pago de la deuda externa, el rol del Banco Central, la política de ajuste, la oposición como una expresión homogénea.
El desplazamiento de los superneoliberales del Banco Central tras más de veinte años de manejos a partir de su supuesta autonomía, a manos de una profesional y política que sostiene “con las tripas” la necesidad de no ajustar, viene a impedir la idea de sentarse sobre el gran botín de las reservas, objetivo unánime de los sectores de la derecha.
En la oposición todos coinciden en la necesidad de pagar la deuda externa, eso sí, acudiendo al ajuste salarial y la desocupación, tal como se recomienda en la actual crisis europea, reorganizando brutalmente la propiedad y la organización del trabajo.
Y por fin, el tema de la oposición como un todo, ha tenido sus inconvenientes.
Carrió ha denostado a sus aliados porque la dejan sola o no la siguen a la hora de enfrentar al gobierno.
De Narváez reclamó una modificación de la actual ley electoral con los votos de todo el peronismo unido en la Cámara de Diputados y en contra del resto de la oposición no peronista.
Duhalde se corta por el lado del reaccionarismo más brutal, se propone nada menos que actuar junto a la furibunda Cecilia Pando.
Cobos esta en problemas con ¿su partido radical?,
Y los dirigentes Sainz y Morales del radicalismo, sienten las espaldas inseguras. Y hasta hay una izquierda dimisionaria que sigue involucrada con esta oposición de derecha por razones difíciles de entender.
“La gente común detesta la anarquía y la oposición no le da mucho más, hasta ahora, que un desorden estéril. La verdad es que los opositores no saben siquiera cuántos son”, así se queja, constata, alecciona y sermonea el editorialista de los Mitre como vocero del poder real. Sabe que todos juntos pueden llegar a hacer fortuna política entre el pueblo.
Desde la ofensiva capitalista del neoliberalismo a escala mundial al vuelco de tendencia provocado por la crisis también mundial del capitalismo, se abre paso un debate sobre cómo ha de ser el pos neoliberalismo. En nuestra región, las experiencias son variadas y aleccionadoras, todas ellas tienen un ingrediente fundamental, aunque muy variado, la fuerza política que asume la representación de los intereses populares.
Esta es una tarea pendiente, en nuestra Argentina, gestar una fuerza política unitaria que pueda acordar la manera de poner freno a las derechas y que pueda ser atractiva para los sectores populares.
Cerca ya el 24 de marzo, aniversario del asalto dictatorial de 1976, la derecha debe ser enfrentada con energía y de manera contundente, urge aunar fuerzas contra los golpistas de ayer y de hoy.


El desplazamiento de los superneoliberales del Banco Central tras más de veinte años de manejos a partir de su supuesta autonomía, a manos de una profesional y política que sostiene “con las tripas” la necesidad de no ajustar, viene a impedir la idea de sentarse sobre el gran botín de las reservas, objetivo unánime de los sectores de la derecha.

En la oposición todos coinciden en la necesidad de pagar la deuda externa, eso sí, acudiendo al ajuste salarial y la desocupación, tal como se recomienda en la actual crisis europea, reorganizando brutalmente la propiedad y la organización del trabajo.

Y por fin, el tema de la oposición como un todo, ha tenido sus inconvenientes.

Carrió ha denostado a sus aliados porque la dejan sola o no la siguen a la hora de enfrentar al gobierno.

De Narváez reclamó una modificación de la actual ley electoral con los votos de todo el peronismo unido en la Cámara de Diputados y en contra del resto de la oposición no peronista.

Duhalde se corta por el lado del reaccionarismo más brutal, se propone nada menos que actuar junto a la furibunda Cecilia Pando.

Cobos esta en problemas con ¿su partido radical?,

Y los dirigentes Sainz y Morales del radicalismo, sienten las espaldas inseguras. Y hasta hay una izquierda dimisionaria que sigue involucrada con esta oposición de derecha por razones difíciles de entender.

“La gente común detesta la anarquía y la oposición no le da mucho más, hasta ahora, que un desorden estéril. La verdad es que los opositores no saben siquiera cuántos son”, así se queja, constata, alecciona y sermonea el editorialista de los Mitre como vocero del poder real. Sabe que todos juntos pueden llegar a hacer fortuna política entre el pueblo.

Desde la ofensiva capitalista del neoliberalismo a escala mundial al vuelco de tendencia provocado por la crisis también mundial del capitalismo, se abre paso un debate sobre cómo ha de ser el pos neoliberalismo. En nuestra región, las experiencias son variadas y aleccionadoras, todas ellas tienen un ingrediente fundamental, aunque muy variado, la fuerza política que asume la representación de los intereses populares.

Esta es una tarea pendiente, en nuestra Argentina, gestar una fuerza política unitaria que pueda acordar la manera de poner freno a las derechas y que pueda ser atractiva para los sectores populares.

Cerca ya el 24 de marzo, aniversario del asalto dictatorial de 1976, la derecha debe ser enfrentada con energía y de manera contundente, urge aunar fuerzas contra los golpistas de ayer y de hoy.

Fuente: http://www.pca.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=1116:la-oposicion&catid=1:periodico-np&Itemid=35
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