Ernesto Tenembaum
Tengo un amigo que es medio facho. Bueno, él dice que no lo es, pero el tipo relativiza todo. No cree que haya buenos y malos en la historia. Simplemente, le parece que todo está tan mezclado que no hay lugar cómodo donde pararse. Es una clara postura fascista. Porque, está claro, quien relativiza la pelea por el bien está del lado del mal, ¿o no? El tipo, encima, es simpático, amable, muy tenaz y, para colmo, fanático de los archivos. Cada dos o tres días me acerca un tape, o un recorte, para demostrarme que las cosas no son como evidentemente son. No lo hace delante mío pero –el fascista– se ríe de mí como si yo fuera un tonto, un demodé, un religioso, como si fuera demasiado obvio.
Y no lo soy.
Está claro que no lo soy.
A fines de la semana pasada, se me acercó sonriente y me dejó un sobre encima de mi escritorio.
–¿Así que Maradona es kirchnerista? –me desafió sonriente.
–Bueno –le dije yo–, tanto como kirchnerista, no. Pero está del lado correcto. Sabe dónde pararse.
El tipo sonrió de nuevo. Me inquietó.
–¿Cómo es eso?
–Denunció a los periodistas, fue contra algunos multimedios, apoyó el fútbol gratis. Está claro que si hace eso, está del lado correcto. Porque los multimedios fueron el principal apoyo de la ofensiva destituyente del campo –vomité yo.
Es que estoy raro últimamente. Muy “carta abierta”, ¿viste? Diego es pueblo. No le perdonan las puteadas porque es morocho, como dice Luis D’Elía. En cambio, a Reutemann y a De Narváez, rubio y colorado, se les perdona que digan culo.
Ajá, dijo mi amigo el facho. Y me señaló el sobre.
Yo lo miré con desdén y me volví a concentrar en la computadora.
¿No querés ver el recorte que te traje?, me desafió.
Le dije que no: que para archivo ya tengo con todos los videos que circulan en la blogósfera K o con los programas de la tele que son tan convincentes y educativos.
El facho se encogió de hombros y se fue.
Como se imaginarán, no pude resistir la tentación. En el sobre había un recorte del diario Crítica de la Argentina, fechado el 23 de julio del 2008. Eran declaraciones de Maradona. Mi Dios. Hubiera preferido nunca tener que recordar eso.
Ojo. Va a ser un shock. Ajústense los cinturones.
Decía Diego:
“Grité el ‘no’ de Cobos como si fuera un gol. Lo grité como un gol por mi país, por mi bandera, porque desde el día anterior la gente había dicho basta: basta de D’Elía, el gordo viene y te da un cachetazo, no puede ser; basta de prepotencia.” Y agregó: “Cobos nos enseñó a ser argentinos, podría haber dicho que sí y no pasaba nada; pero si decía que sí nos seguían empomando. La situación es preocupante, porque en mi país hay paro en el campo y se vive del campo y yo estoy con la gente trabajadora. Tenemos grandísimos problemas, pero todos sabemos quién es el culpable”.
Me quedé mirando el recorte, y mi amigo el facho me descubrió.
–¿Qué me querés decir con esto? –le pregunté.
–Que tus amigos te la están vendiendo cambiada. Los que quieren encasillar a Maradona parecen los defensores ingleses del ’86, tratando de acertar su próximo movimiento. Diego se mueve, como se mueve el país, las cosas son cambiantes, como la vida. ¿Cómo lo van a poner en un corralito?
Le devolví el papel, irritado.
Tengo otro, me dijo. Estaba, cómo decirlo, en misión evangelizadora. Antes de que yo pudiera reaccionar, me lo chantó enfrente mío.
–¿Viste que ahora circulan, y mucho, los videos donde Alfonsín critica a Clarín y a la Sociedad Rural? Yo me pregunto: ¿por qué nadie recuerda esto?
Se trataba de un artículo intitulado “Políticas erradas para el campo”, y publicado ¡en el diario Clarín! por el propio líder radical en el momento más duro de los cortes de ruta.
Increíble lo que advertía Alfonsín por entonces:
“Falta diálogo en el país. El diálogo es una condición de la República. Sin embargo, no se lo mantiene con la oposición, que no desea el fracaso del Gobierno, sino tampoco con sectores empresarios o sindicales que no sean afines con el Gobierno. En este caso, el diálogo es imprescindible para el propio prestigio del Gobierno. No se puede volver al esquema amigo o enemigo. El país sufrió mucho por antinomias de ese tipo, que desgarraron durante años la sociedad argentina”. Y también: “Quiero resaltar un tema sumamente peligroso para el ejercicio de los derechos que otorga la democracia, históricamente reconocido como un arma dictatorial. Me refiero al uso de ‘fuerzas de choque’. Ya habíamos observado, en el sonado caso de ‘la valija’, a piqueteros ‘escrachando’ la Embajada de Estados Unidos y posteriormente la Sociedad Rural, pero en el caso de la noche del martes se advirtió, luego del retiro de las fuerzas policiales que vigilaban una manifestación pacífica, el enfrentamiento producido por grupos piqueteros, que actuaron como verdaderas fuerzas de choque e hicieron recordar tristes episodios que sufrió la humanidad. Seguramente hay quienes piensan en el Gobierno en un acto ‘reivindicatorio’. Sin duda, le será muy fácil llenar la Plaza de Mayo. Pero seguramente habrá también en el Gobierno quienes piensan en lo difícil que será superar enfrentamientos que conducen a negativas irreductibles, fuentes de todos los desvíos antidemocráticos de la Argentina”.
–Mirá bien la fecha. Eso fue publicado sólo dos días después de la trompada de D’Elía contra la primera manifestación pro campo realizada en la Capital. Fue uno de los últimos pronunciamientos de Alfonsín antes de su muerte. Es increíble que nadie lo recuerde cuando habla sobre él. Leé la nota completa. Vas a ver que en ningún momento repudia los cortes de ruta –repitió mi amigo, el facho, triunfador.
–Por eso te digo, te la están vendiendo cambiada. Eso de que Diego está contra el periodismo y por eso está del lado del bien. Y por propiedad transitiva, si está contra Toti Pasman y Daniel Vila, está contra Biolcati porque el periodismo bancó al campo. Todo eso es ridículo. Y lo otro: usar viejos videos de Alfonsín contra Clarín y la Sociedad Rural ocultando las diferentes posiciones que tomó en la última etapa de su vida, cuando se refirió específicamente al conflicto actual, en fin, es pura propaganda. Sólo pura propaganda, cuentan la mitad de la verdad, desprecian la verdadera memoria.
Suspiró, entonces, triunfal.
Creyó haberme convencido.
Le dije que era un facho. Todos esos argumentos, ¿a quién le sirven? A las cámaras patronales.
Entonces, es un facho.
¿Cómo un facho?, se ofendió él.
Yo sólo quiero mostrarte la verdad.
Ahí me enfurecí. Eso sí que no. Pavadas no.
–¿No escuchaste eso de “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia”? –le pregunté.
–Sí, el tema de Nebbia.
–Bueno, a mí me parece bárbaro que alguien escriba la verdadera historia.
¿Aunque mienta?, disparó él.
Sí.
Aunque mienta.
Qué carajo, le dije.
Y di un portazo.
¿Cómo se le ocurre a alguien la teoría golpista según la cual Alfonsín y Diego no entienden la verdadera batalla que se está dando en el país? ¿Cómo se le ocurre que la mentira no es un arma legítima en esta pelea? ¿O los medios no mienten?
A ese tipo hay que pararlo.
Tiene demasiada memoria.
http://www.elargentino.com/nota-63887-Diego-Alfonsin-y-los-archivos.html
Diego, Alfonsín y los archivos
Tengo un amigo que es medio facho. Bueno, él dice que no lo es, pero el tipo relativiza todo. No cree que haya buenos y malos en la historia. Simplemente, le parece que todo está tan mezclado que no hay lugar cómodo donde pararse. Es una clara postura fascista. Porque, está claro, quien relativiza la pelea por el bien está del lado del mal, ¿o no? El tipo, encima, es simpático, amable, muy tenaz y, para colmo, fanático de los archivos. Cada dos o tres días me acerca un tape, o un recorte, para demostrarme que las cosas no son como evidentemente son. No lo hace delante mío pero –el fascista– se ríe de mí como si yo fuera un tonto, un demodé, un religioso, como si fuera demasiado obvio.
Y no lo soy.
Está claro que no lo soy.
A fines de la semana pasada, se me acercó sonriente y me dejó un sobre encima de mi escritorio.
–¿Así que Maradona es kirchnerista? –me desafió sonriente.
–Bueno –le dije yo–, tanto como kirchnerista, no. Pero está del lado correcto. Sabe dónde pararse.
El tipo sonrió de nuevo. Me inquietó.
–¿Cómo es eso?
–Denunció a los periodistas, fue contra algunos multimedios, apoyó el fútbol gratis. Está claro que si hace eso, está del lado correcto. Porque los multimedios fueron el principal apoyo de la ofensiva destituyente del campo –vomité yo.
Es que estoy raro últimamente. Muy “carta abierta”, ¿viste? Diego es pueblo. No le perdonan las puteadas porque es morocho, como dice Luis D’Elía. En cambio, a Reutemann y a De Narváez, rubio y colorado, se les perdona que digan culo.
Ajá, dijo mi amigo el facho. Y me señaló el sobre.
Yo lo miré con desdén y me volví a concentrar en la computadora.
¿No querés ver el recorte que te traje?, me desafió.
Le dije que no: que para archivo ya tengo con todos los videos que circulan en la blogósfera K o con los programas de la tele que son tan convincentes y educativos.
El facho se encogió de hombros y se fue.
Como se imaginarán, no pude resistir la tentación. En el sobre había un recorte del diario Crítica de la Argentina, fechado el 23 de julio del 2008. Eran declaraciones de Maradona. Mi Dios. Hubiera preferido nunca tener que recordar eso.
Ojo. Va a ser un shock. Ajústense los cinturones.
Decía Diego:
“Grité el ‘no’ de Cobos como si fuera un gol. Lo grité como un gol por mi país, por mi bandera, porque desde el día anterior la gente había dicho basta: basta de D’Elía, el gordo viene y te da un cachetazo, no puede ser; basta de prepotencia.” Y agregó: “Cobos nos enseñó a ser argentinos, podría haber dicho que sí y no pasaba nada; pero si decía que sí nos seguían empomando. La situación es preocupante, porque en mi país hay paro en el campo y se vive del campo y yo estoy con la gente trabajadora. Tenemos grandísimos problemas, pero todos sabemos quién es el culpable”.
Me quedé mirando el recorte, y mi amigo el facho me descubrió.
–¿Qué me querés decir con esto? –le pregunté.
–Que tus amigos te la están vendiendo cambiada. Los que quieren encasillar a Maradona parecen los defensores ingleses del ’86, tratando de acertar su próximo movimiento. Diego se mueve, como se mueve el país, las cosas son cambiantes, como la vida. ¿Cómo lo van a poner en un corralito?
Le devolví el papel, irritado.
Tengo otro, me dijo. Estaba, cómo decirlo, en misión evangelizadora. Antes de que yo pudiera reaccionar, me lo chantó enfrente mío.
–¿Viste que ahora circulan, y mucho, los videos donde Alfonsín critica a Clarín y a la Sociedad Rural? Yo me pregunto: ¿por qué nadie recuerda esto?
Se trataba de un artículo intitulado “Políticas erradas para el campo”, y publicado ¡en el diario Clarín! por el propio líder radical en el momento más duro de los cortes de ruta.
Increíble lo que advertía Alfonsín por entonces:
“Falta diálogo en el país. El diálogo es una condición de la República. Sin embargo, no se lo mantiene con la oposición, que no desea el fracaso del Gobierno, sino tampoco con sectores empresarios o sindicales que no sean afines con el Gobierno. En este caso, el diálogo es imprescindible para el propio prestigio del Gobierno. No se puede volver al esquema amigo o enemigo. El país sufrió mucho por antinomias de ese tipo, que desgarraron durante años la sociedad argentina”. Y también: “Quiero resaltar un tema sumamente peligroso para el ejercicio de los derechos que otorga la democracia, históricamente reconocido como un arma dictatorial. Me refiero al uso de ‘fuerzas de choque’. Ya habíamos observado, en el sonado caso de ‘la valija’, a piqueteros ‘escrachando’ la Embajada de Estados Unidos y posteriormente la Sociedad Rural, pero en el caso de la noche del martes se advirtió, luego del retiro de las fuerzas policiales que vigilaban una manifestación pacífica, el enfrentamiento producido por grupos piqueteros, que actuaron como verdaderas fuerzas de choque e hicieron recordar tristes episodios que sufrió la humanidad. Seguramente hay quienes piensan en el Gobierno en un acto ‘reivindicatorio’. Sin duda, le será muy fácil llenar la Plaza de Mayo. Pero seguramente habrá también en el Gobierno quienes piensan en lo difícil que será superar enfrentamientos que conducen a negativas irreductibles, fuentes de todos los desvíos antidemocráticos de la Argentina”.
–Mirá bien la fecha. Eso fue publicado sólo dos días después de la trompada de D’Elía contra la primera manifestación pro campo realizada en la Capital. Fue uno de los últimos pronunciamientos de Alfonsín antes de su muerte. Es increíble que nadie lo recuerde cuando habla sobre él. Leé la nota completa. Vas a ver que en ningún momento repudia los cortes de ruta –repitió mi amigo, el facho, triunfador.
–Por eso te digo, te la están vendiendo cambiada. Eso de que Diego está contra el periodismo y por eso está del lado del bien. Y por propiedad transitiva, si está contra Toti Pasman y Daniel Vila, está contra Biolcati porque el periodismo bancó al campo. Todo eso es ridículo. Y lo otro: usar viejos videos de Alfonsín contra Clarín y la Sociedad Rural ocultando las diferentes posiciones que tomó en la última etapa de su vida, cuando se refirió específicamente al conflicto actual, en fin, es pura propaganda. Sólo pura propaganda, cuentan la mitad de la verdad, desprecian la verdadera memoria.
Suspiró, entonces, triunfal.
Creyó haberme convencido.
Le dije que era un facho. Todos esos argumentos, ¿a quién le sirven? A las cámaras patronales.
Entonces, es un facho.
¿Cómo un facho?, se ofendió él.
Yo sólo quiero mostrarte la verdad.
Ahí me enfurecí. Eso sí que no. Pavadas no.
–¿No escuchaste eso de “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia”? –le pregunté.
–Sí, el tema de Nebbia.
–Bueno, a mí me parece bárbaro que alguien escriba la verdadera historia.
¿Aunque mienta?, disparó él.
Sí.
Aunque mienta.
Qué carajo, le dije.
Y di un portazo.
¿Cómo se le ocurre a alguien la teoría golpista según la cual Alfonsín y Diego no entienden la verdadera batalla que se está dando en el país? ¿Cómo se le ocurre que la mentira no es un arma legítima en esta pelea? ¿O los medios no mienten?
A ese tipo hay que pararlo.
Tiene demasiada memoria.
http://www.elargentino.com/nota-63887-Diego-Alfonsin-y-los-archivos.html