Un día como hoy, pero del 2001, nacía el viejo y querido corralito.
En Argentina se denominó corralito a la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno radical de Fernando de la Rúa el 3 de diciembre de 2001, y que se prolongó por casi un año cuando se anunció oficialmente el 2 de diciembre de 2002 la liberación de los depósitos retenidos.

El viernes 30 de noviembre de 2001 se puso en marcha el peor paroxismo del país adolescente. El presidente Fernando De la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, hablaron un rato en el despacho presidencial de la Casa Rosada y terminaron de repasar las medidas principales para restringir el uso del dinero que los argentinos tenían en sus cuentas de ahorro, sus cuentas corrientes y en sus depósitos bancarios.
Cavallo cruzó después hacia el Ministerio y se dirigió a su propio despacho. Se reunió con su vocero de prensa, Lisandro Varela, y acordó hacer cuatro entrevistas el sábado 1 de diciembre con los principales diarios del país: Clarín, La Nación, El Cronista y Página 12. La idea era explicar la nueva operatoria en los matutinos del domingo y de lunes, los más leídos y los más influyentes. Los reportajes fueron tensos.

Los periodistas se mostraban muy escépticos sobre el éxito que podía tener el nuevo plan en medio de la desconfianza general, la caída de las reservas monetarias y la recesión creciente que estaba haciendo subir el desempleo por encima de la cifra record del 18%. En el diálogo con los periodistas de El Cronista , Cavallo les recriminó una noticia de tapa del jueves 29 de noviembre en la que el diario color salmón se había anotado una primicia de esas que duelen: el Fondo Monetario Internacional no iba a otorgar la prórroga que el país necesitaba por un vencimiento de deuda por 1.260 millones de dólares. Nada menos. Los mercados se habían derrumbado ese viernes al constatar que el dato era acertado. El ministro había evitado el tema pero, antes de despedirlos, no se pudo contener.

Argentina marcando tendencia...
Posteriormente y debido a la popularidad que adquirió el término, este se empezó a usar en todos los países de habla castellana para hacer referencia a la inmovilización de los depósitos realizada por el gobierno de cualquier país.
El objetivo que se perseguía con estas restricciones era evitar la salida de dinero del sistema bancario, intentando evitar así una ola de pánico bancario y el colapso del sistema. Según Domingo Cavallo, a cargo del Ministerio de Economía, esta medida era positiva de cara a lograr un mayor uso de los medios de pago electrónico, evitando así la evasión impositiva y provocando la bancarización de la población.
El corralito desencadenó pocos días después la llamada crisis de 2001 que llevó a la renuncia del presidente De la Rúa y a una situación de disolución e inestabilidad social y política que se extendería durante varios años.
El término fue acuñado por el periodista económico argentino Antonio Laje en el año 2001, cuando tenía una columna económica en el programa de Daniel Hadad. El periodista buscó destacar mediante una analogía la forma en que el gobierno restringía una de las libertades esenciales de los usuarios de cualquier sistema bancario: la de poder sacar sus fondos del sistema en cualquier momento.
En Argentina se denominó corralito a la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno radical de Fernando de la Rúa el 3 de diciembre de 2001, y que se prolongó por casi un año cuando se anunció oficialmente el 2 de diciembre de 2002 la liberación de los depósitos retenidos.

El viernes 30 de noviembre de 2001 se puso en marcha el peor paroxismo del país adolescente. El presidente Fernando De la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, hablaron un rato en el despacho presidencial de la Casa Rosada y terminaron de repasar las medidas principales para restringir el uso del dinero que los argentinos tenían en sus cuentas de ahorro, sus cuentas corrientes y en sus depósitos bancarios.
Cavallo cruzó después hacia el Ministerio y se dirigió a su propio despacho. Se reunió con su vocero de prensa, Lisandro Varela, y acordó hacer cuatro entrevistas el sábado 1 de diciembre con los principales diarios del país: Clarín, La Nación, El Cronista y Página 12. La idea era explicar la nueva operatoria en los matutinos del domingo y de lunes, los más leídos y los más influyentes. Los reportajes fueron tensos.

Los periodistas se mostraban muy escépticos sobre el éxito que podía tener el nuevo plan en medio de la desconfianza general, la caída de las reservas monetarias y la recesión creciente que estaba haciendo subir el desempleo por encima de la cifra record del 18%. En el diálogo con los periodistas de El Cronista , Cavallo les recriminó una noticia de tapa del jueves 29 de noviembre en la que el diario color salmón se había anotado una primicia de esas que duelen: el Fondo Monetario Internacional no iba a otorgar la prórroga que el país necesitaba por un vencimiento de deuda por 1.260 millones de dólares. Nada menos. Los mercados se habían derrumbado ese viernes al constatar que el dato era acertado. El ministro había evitado el tema pero, antes de despedirlos, no se pudo contener.

Argentina marcando tendencia...
Posteriormente y debido a la popularidad que adquirió el término, este se empezó a usar en todos los países de habla castellana para hacer referencia a la inmovilización de los depósitos realizada por el gobierno de cualquier país.
El objetivo que se perseguía con estas restricciones era evitar la salida de dinero del sistema bancario, intentando evitar así una ola de pánico bancario y el colapso del sistema. Según Domingo Cavallo, a cargo del Ministerio de Economía, esta medida era positiva de cara a lograr un mayor uso de los medios de pago electrónico, evitando así la evasión impositiva y provocando la bancarización de la población.
El corralito desencadenó pocos días después la llamada crisis de 2001 que llevó a la renuncia del presidente De la Rúa y a una situación de disolución e inestabilidad social y política que se extendería durante varios años.
El término fue acuñado por el periodista económico argentino Antonio Laje en el año 2001, cuando tenía una columna económica en el programa de Daniel Hadad. El periodista buscó destacar mediante una analogía la forma en que el gobierno restringía una de las libertades esenciales de los usuarios de cualquier sistema bancario: la de poder sacar sus fondos del sistema en cualquier momento.