Restos de civilización, zombis por doquier, destrucción masiva y seres humanos que luchan por lograr redención son algunos de los ingredientes de estas historias que retratan mundos pos apocalíptico.
La carretera, de Cormac McCarthy (2006): En un futuro donde Estados Unidos ha sido devastado por una epidemia desconocida, un padre y su hijo fugan hacia el sur, huyendo del frío y el hambre en busca de un refugio, aunque solo encuentran las consecuencias de la catástrofe. Si lo que espera es una historia de aventuras con acción a raudales, esta novela no es la indicada, pero sí hay heroísmo intimista, mostrándonos un close-up del esfuerzo del padre en su lucha por la vida, manteniendo siempre la serenidad frente a su hijo.
El planeta de los simios, de Pierre Boulle (1963): En el futuro, viajar por el espacio será tan cotidiano como tomar el Metropolitano. En esa era, a una pareja se le ocurre irse de luna de miel a otros planetas, pero en su camino hallan una botella con un pergamino donde un tal Ulises Mérou cuenta sobre una civilización en donde los simios son los que mandan, mientras los humanos son salvajes y están esclavizados. Aterradora visión pos apocalíptica que incluso fue adaptada al cine y la televisión.
Guerra mundial Z, de Max Brooks (2006): Luego de la extenuante guerra mundial contra los zombis, las Naciones Unidas encargan hacer un informe sobre esos años oscuros. A través de una serie de entrevistas a los sobrevivientes se reconstruye lo que pasó en esa guerra y cómo la humanidad casi se extinguió por completo. Lo curioso es que la organización que encargó recopilar esta información la censura, pues en los testimonios se develan secretos que dejan mal parados a algunos gobiernos. Aclamada por la crítica y el público, Guerra mundial Z es la novela definitiva sobre los muertos vivientes.
El mensajero del futuro, de David Brin (1998): En el 2013 todo es un pandemónium, pues, debido a una cruenta guerra, hay destrucción por todos lados. En estas poco alentadoras circunstancias sobrevive Gordon Krantz, encontrándose en su camino un traje de cartero con el cual empieza a repartir no solo cartas, sino también esperanza. Cuando su existencia empezaba a tener sentido, se cruza con unos guerreros llamados holmistas, que persisten en hacerle daño a la humanidad. Hay gente que no aprende.
Hiroshima, de John Hersey (1946): Esta historia es, entre toda la lista, la que más nos estremece, pues es real. En ella se recopilan diversos testimonios de personas que vivían en la ciudad japonesa de Hiroshima cuando se lanzó la bomba atómica, en 1945. De forma magistral, Hersey nos muestra qué estaban haciendo en ese desgarrador momento, así como la forma en que sobrevivieron y las consecuencias del ataque norteamericano. Para muchos japoneses, este fue el fin del mundo como lo conocían.
La carretera, de Cormac McCarthy (2006): En un futuro donde Estados Unidos ha sido devastado por una epidemia desconocida, un padre y su hijo fugan hacia el sur, huyendo del frío y el hambre en busca de un refugio, aunque solo encuentran las consecuencias de la catástrofe. Si lo que espera es una historia de aventuras con acción a raudales, esta novela no es la indicada, pero sí hay heroísmo intimista, mostrándonos un close-up del esfuerzo del padre en su lucha por la vida, manteniendo siempre la serenidad frente a su hijo.
El planeta de los simios, de Pierre Boulle (1963): En el futuro, viajar por el espacio será tan cotidiano como tomar el Metropolitano. En esa era, a una pareja se le ocurre irse de luna de miel a otros planetas, pero en su camino hallan una botella con un pergamino donde un tal Ulises Mérou cuenta sobre una civilización en donde los simios son los que mandan, mientras los humanos son salvajes y están esclavizados. Aterradora visión pos apocalíptica que incluso fue adaptada al cine y la televisión.
Guerra mundial Z, de Max Brooks (2006): Luego de la extenuante guerra mundial contra los zombis, las Naciones Unidas encargan hacer un informe sobre esos años oscuros. A través de una serie de entrevistas a los sobrevivientes se reconstruye lo que pasó en esa guerra y cómo la humanidad casi se extinguió por completo. Lo curioso es que la organización que encargó recopilar esta información la censura, pues en los testimonios se develan secretos que dejan mal parados a algunos gobiernos. Aclamada por la crítica y el público, Guerra mundial Z es la novela definitiva sobre los muertos vivientes.
El mensajero del futuro, de David Brin (1998): En el 2013 todo es un pandemónium, pues, debido a una cruenta guerra, hay destrucción por todos lados. En estas poco alentadoras circunstancias sobrevive Gordon Krantz, encontrándose en su camino un traje de cartero con el cual empieza a repartir no solo cartas, sino también esperanza. Cuando su existencia empezaba a tener sentido, se cruza con unos guerreros llamados holmistas, que persisten en hacerle daño a la humanidad. Hay gente que no aprende.
Hiroshima, de John Hersey (1946): Esta historia es, entre toda la lista, la que más nos estremece, pues es real. En ella se recopilan diversos testimonios de personas que vivían en la ciudad japonesa de Hiroshima cuando se lanzó la bomba atómica, en 1945. De forma magistral, Hersey nos muestra qué estaban haciendo en ese desgarrador momento, así como la forma en que sobrevivieron y las consecuencias del ataque norteamericano. Para muchos japoneses, este fue el fin del mundo como lo conocían.
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