InicioOfftopicTodo es posible, una hermosa historia real...

Todo es posible, una hermosa historia real...

Offtopic2/2/2011
Juntos, con las manos en la tierra


Un grupo de vecinos de Cañuelas viven un proyecto que empezó hace más de diez años y que dejó atrás hambre, impedimentos y soledades. Hoy producen, educan, crecen y no dejan de soñar.



La historia empezó con una pala y un rastrillo. No, empezó antes. Corrían los útimos años de la década del 90, la falta de trabajo era un tema de tapas de diarios y una realidad que afectaba a muchas familias argentinas.



“En esa época yo estaba en la secretaría de Cultura de Cañuelas y había varios músicos que hacían sus aportes tocando en festivales”, recuerda la productora familiar Alicia Alem. “Un día, uno de ellos me paró y me dijo: No le puedo dar de comer a mis hijos, me voy a matar”. Antes de llegar al final de la frase Alicia baja la voz y sus ojos celestes se achican. “Hablé con unos compañeros y les dije, tenemos que hacer algo, no lo podemos dejar así. Nos sentamos en una mateada y nos preguntamos, ¿Qué tenemos? Y era esto, un pedacito de tierra. Bueno empecemos acá, dijimos, y así arrancamos.”


Había nacido el Grupo de Ayuda a Familias Productoras de Cañuelas, un conjunto de ciudadanos que labrando la tierra cambiaron su historia. Comenzaron produciendo alimentos que sembraban, cuidaban, cosechaban y repartían para que cada uno alimentara a los suyos.

“Empezamos unas 15 familias aproximadamente, con una huerta comunitaria, gallinas para obtener huevos y conejos, para carne. Las únicas herramientas con que nace esta organización, fueron una pala de punta de una familia que la prestó y un rastrillo, que hicimos con la rama de un árbol, una madera y clavos. Las semillas las conseguimos a través del INTA”, explica Alicia sentada debajo de un gran árbol en medio del predio en el que comenzó todo y en donde hoy hay un criadero de conejos, una huerta, un vivero, un gallinero y varios gansos.



La idea, de tan sencilla, sonaba novedosa: todos trabajaban en forma comunitaria para producir alimentos y lo necesario para darle de comer a sus animales.


“De a poco fuimos progresando, la huerta creció y fuimos anexando variedades. Empezamos con lechuga y rabanito, que es lo más rápido que sale. Plantines de tomates, algunos morrones también, porque crecen rápido y verlos crecer sostenía la esperanza. Después empezamos la parte de chacra, con semillas, zapallos, y las forrajeras", agrega Alicia con una sonrisa tranquila.

“La primera producción colectiva fue de alfalfa y duró seis años a pleno, con muy buenos rendimientos. Siempre se habla de 80, 100 fardos por cada corte, nosotros hemos tenido cortes de 250 fardos por hectárea, sin usar ningún agroquímico”, ejemplifica Daniel Bareilles, otro productor del grupo.

“El uso de agroquímicos o agrotóxicos, como preferimos llamarlos nosotros, tiene que ver con las facilidades del trabajo del productor y después nos venden un globo para generar dependencia, para que sigamos comprando ese globo. Primero aprendemos a producir con mucho menos esfuerzo y trabajo; y después dependemos de esa comodidad. Producir sin agrotóxicos es más difícil, hay que trabajar más, pero no tiene porque tener menores rendimientos,” se enorgullece Daniel .

Con esa metodología de trabajo colectivo y una repartición proporcional, en donde cada productor retira lo necesario y trabaja en lo que sabe, el tiempo que puede, el grupo creció y se fortaleció.

“Luego de la producción comunitaria de huevos y carne de conejo, apuntamos a que cada familia la tuviera en su casa, para lograr el abastecimiento y alimento en forma familiar. Después de cuatro años, que fue el boom de la cunicultura en la Argentina, se fueron sumando otros productores, que producían, no para el autoabastecimiento, sino para la comercialización y así surgió la cooperativa", agrega Alicia.

La cooperativa nació por la necesidad de tener una factura para poder vender. Es que, según ellos, había mucha producción que se podía vender, y gente que venía asesorándolos ad honorem a la que había que empezar a pagarle. Finalmente, la Cooperativa nació en el 2004 con 44 socios y obtiene su matrícula en el 2005.


Esa rareza llamada educación


Hace calor en Cañuelas pero debajo de la copa de los árboles se soporta mejor, la charla sigue emotiva, mientras la producción alcanza los melones, las parcelas alquiladas comienzan a crecer, las semillas a aumentar y la cadencia de Alicia se acomoda en forma natural al canto del hornero.

“Una de las cosas que siempre vimos como muy grave es la pérdida de la cultura del trabajo y la pérdida de la cultura productiva. Una destrucción que empezó con el golpe militar del 76, con un planteo sistemático de cómo hacer para destruirnos como país.”

Bajo esa premisa, el grupo se acercó a la escuela Nro. 14 de Cañuelas, la típica escuela rural que recibe a los expulsados.

Dictaron un primer taller de herramientas para huerta porque los chicos decían que no la hacían porque no tenían con qué.

Reciclaron madera, hierros viejos y arrancaron una primera experiencia tan exitosa que al año siguiente se amplió a talleres de huerta, aves, cunicultura, frutales, lombricultura, uno de nutrición y uno de tecnologías apropiadas, donde se enseñó a hacer las jaulas y los gallineros para tener las producciones en sus casas.

Los talleres para chicos mutaron a talleres para grandes y cinco cursos móviles, más el proyecto de armar un Bachillerato para adultos en Agroecología que ya está aprobado a nivel nacional y depende de las provincias ponerlo en marcha, este año.


El fruto de la tierra


“Después vino un trigo, hace cinco años que venimos produciendo trigo, una variedad que nunca supimos cómo se llama pero que tiene unas altísimas cualidades panificables. La semana que viene cosechamos," anuncia Daniel . “Y esta sería nuestra primera cosecha con nuestra cosechadora, con un cabezal triguero sojero. Chico, pero hermoso, y una cosechadora doble tracción que para otros sería obsoleta pero a nosotros nos permite avanzar en producciones colectivas. Este trigo es una producción colectiva. Los rendimientos del trigo son excelentes, cercanos a los 3 mil kilos por hectárea todos los años, sembrando al boleo con una fertilizadora que la usamos para desparramar la semilla y tapando con una rastra de dientes al revés para pegarle una movidita a la tierra, con esa metodología tan precaria tenemos muy lindos rendimientos. Ahora vamos a empezar a sembrar soja, pero soja no transgénica, le pedimos a un amigo del sur de Córdoba que nos mande un par de bolsas para iniciar una producción local.”

Daniel defiende la tierra, el cuidado de las semillas nativas y está definitivamente en contra de lo transgénico y los agroquímicos y con la metodología que vienen haciendo y enseñando esperan educar y ejemplificar que existe un modelo alternativo al del monocultivo con el uso de plaguicidas.

“No estamos de acuerdo con el modelo de Monsanto, el día que no puedan producir más se van a dedicar a producir chupetines, no les importa la tierra, no les importa la producción a futuro y no les importan los consumidores. Esa tierra va a perder el valor, porque va a ser una tierra degradada, y ahí vamos a tener que tener una gran legión de productores familiares para revertir esa situación y para volver a darle fertilidad a ese territorio.”


Datos archivados del Taringa! original
0puntos
419visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

S
SHAIRON11🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts98
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.