Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué. Macoco para los íntimos, fue un personaje de novela o de película, o mejor dicho, un personaje real de la vieja Buenos Aires que inspiro miles de referencias expresadas por grandes personajes de todo el siglo XX.

Nuestro Macoco, que era más porteño que el obelisco, fue un personaje del que se apoderaron varios autores de novelas a nivel mundial, lo homenajearon con varias películas, inclusive grandes historietas lo tuvieron como personaje central. El Isidorito Cañones de la revista Patoruzito es Macoco y su estrella genero frases que aun hoy seguimos usando los porteños en la vida diaria, en gran medida sin siquiera saberlo.
Macoco, digámoslo de entrada, jamás trabajo en algo productivo en toda su larga vida. Fue educado en los mejores colegios de la época, tanto de Argentina como de toda Europa, y fue expulsado de todos ellos.

Transito su existencia como si la vida solo fuera una gran fiesta interminable,
permanente, perpetua, pensando que la fortuna heredada y la juventud nunca terminarían para él.
Pero cuando todo finaliza, cuando desaparece su inmensa fortuna despilfarrada, su juventud incinerada en el alcohol, las mujeres y la gula desenfrenada.
Desaparecidos también los miles de amigos que supo cosechar mientras tuvo dinero para invitar, Macoco término con sus huesos en un apartamentito de un ambiente de la calle Peña en el barrio de la Recoleta de Buenos Aires, y no hubo ninguna queja ni ningún lamento de su parte.
Esa era su mística, su extraña religiosidad, tal vez solo en esa faceta de su personalidad podremos encontrar algún sustento moral a su existencia. Alguien le pregunto si no le daba pena no tener un mango y haber perdido todo, entonces Macoco acuño una de las frases célebres que aun hoy seguimos usando. Que si me da pena?, ´´no, calavera no chilla´´

Todo en su vida se remitía para el a ´´La Milonga´´, las bellas y carísimas mujeres, la timba, el ´´buen escabio´´, la gula de los mejores restaurantes del mundo, la noche y la ´´buena vida´´.

"Todo lo que hice en la vida, los triunfos que logré y la plata que gaste, fueron para levantar mujeres". Como dijimos antes gasto una fortuna incalculable, desproporcionada, un trabajo muy grande para una sola persona que decide gastarla o ´´patinársela´´ exclusivamente en estos menesteres.
Macoco heredo la insolente fortuna de los Alzaga Unzue y la transformo en pocas décadas en diversión y aventuras placenteras, las cuales representaban para él la suprema finalidad de la existencia. Pasó sus últimos años solo, aislado en su departamento con los recuerdos de una vida que fue una fiesta permanente.

Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué alias Macoco, fue un personaje de principios del siglo XX, un hombre real que nació en Argentina, habitó en Buenos Aires y recorrió buena parte del mundo como un ´´Bon vivant´´, era como un ´´Taringuero Diamont´´ pero con millones de dólares para gastar y definitivamente no virgen.

No obstante Macoco tenía algunas otras aficiones. Se podría decir que fue uno de los introductores del automovilismo en la Argentina. Participó en numerosas competencias automovilísticas como la "carrera de la milla", la "carrera internacional Montevideo/Punta del Este", el "Gran Premio del Automóvil Club Argentino", el "Gran Premio de San Sebastián" y las 500 Millas de Indianápolis. Fue uno de los pocos argentinos que participaron de ese evento deportivo.

La noche porteña empezó siendo su centro juvenil de operaciones. Luego, lo fueron París, Londres, Nueva York y Beverly Hills. Su leyenda incluye romances con importantes estrellas de cine, como Rita Hayworth, Claudette Colbert y Dolores del Río. Por él y sus múltiples romances se acuño en Estados Unidos la palabra “Playboy”.

La manera exagerada que tenía de gastar su dinero motivaron las frases de Sacha Guitry “Il est riche comme un argentin” (Rico como un argentino); o “La ambición de toda mujer francesa es tener un perrito pequinés y un amante argentino”.
Algunas anécdotas.
Tirar manteca al techo. Una de las frases más recurrentes entre los argentinos cuando se hace referencia a alguien que derrocha su dinero es “tirar manteca al techo”. La creación de esta expresión fue inspirada por Macoco. Una noche en el restaurant Maxim`s de París estaba Macoco comiendo con amigos. En el salón donde se encontraban había en el techo una pintura de valquirias de pechos prominentes que sobresalían de los escotes. Macoco no pudo resistir la tentación y tras poner manteca en un tenedor empezó a tírala como si fuera una catapulta para ver si embocaba entre los pechos de la pintura. Inmediatamente le siguieron el resto de los comensales en una especie de competencia para ver quién tenía mejor puntería y esta pavada de ricachones desaprensivos y bastante cínicos se transformó en un clásico parisino. Al terminar la fiesta todo el techo y el piso del famosísimo restaurant estaba hecho un desastre lo que generó una gran cuenta que pagó, por supuesto que sin mosquearse, Macoco.
Una noche de 1925 en Nueva York, Macoco y su grupo totalmente borrachos quisieron entrar a un famoso Club que había en la 5 Avenida. Los guardias sin saber quiénes eran esta colección de borrachines se lo impidieron y los echaron de mala manera, como dijéramos en Argentina ´´los sacaron del forro del culo´´.
Al otro día Macoco muy ofendido fue a una inmobiliaria y sin preguntar cuanto costaba compro todo el edificio, incluido el local del club. Por supuesto como nuevo dueño hecho a todos los guardias de seguridad, cambio todo el boliche y abrió el nuevo club con el nombre de Moroccos. A los yanquis no les salía Macoco y le decían Moroco por eso el nombre elegido.

En la película ´´La Máscara´´ de Jim Carrey y Cameron Diaz, el famosísimo Moroccos de Nueva York inspiro el Coco Bongo del film. Moroccos hizo toda una época de Nueva York, se puede ver Club en infinidad de películas, todo un icono en la gran ciudad.

Pero la cosa no termina ahí, Macoco no estaba para dirigir ningún boliche, de laburar no hablamos, así que le encarga a su mejor amigo en USA para que se lo administre porque además este señor era un especialista en esa industria y había hecho una gran fortuna con los bares. Saben quién era el gran amigo de Macoco??. Un hombre joven, más bien rechoncho, que andaba todo el día con un habano en la boca. Si, el mismísimo Alphonse Gabrielle Capone, Al Capone, el gran padrino de la mafia norteamericana. Que una vez dijo, ´´soy admirador de Macoco, es mi amigo y mi ídolo”.
Hicieron rápidamente una sociedad para abrir el mejor cabaret en Manhattan: El Morocco, el cual supero a muchos cabarets de Europa en los años veinte, el alcohol aunque hubiera ley seca estaba asegurado.

Rápidamente Macoco se convirtió en el rey de la noche Neoyorquina que era al final lo único que le interesaba de la vida.
Grandes empresarios, actrices y actores, deportistas, príncipes, reyes árabes e hindúes, todos apenas llegaban a Nueva York querían pisar el Morocco de Macoco Alzaga Unzue. Este lugar le permitió a Macoco tener explosivos romances con grandes estrellas de cine de la época como Marlen Dietrich, Greta Garbo, Rita Hayworth, Claudette Colbert , Ginger Rogers, Carmen Miranda, todas querían salir con él.
También digamos que en Buenos Aires fue socio de Aristóteles Onassis en la delictiva faena de comprar barcos viejos, llenarlos de chatarra y hundirlos en alta mar para cobrar el seguro, alegando que la chatarra era material bélico para Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue íntimo de Carlos Gardel, con quien compartió juergas, confidencias y la fragante intimidad de Perlita Greco, una Garzonier famosa en la década del XX. A Macoco le dedicaron decenas de tangos, todos lo que hablen en sus letras de ´´patinarse la guita´´ tienen la inspiración en el ´´bon vivant´´ porteño.

También fue de los pocos amigos cercanos sin ser políticos, de Juan Domingo Perón, quien le pidió que trajese a Ginger Rogers de visita a la Argentina.
Le dio una "mano económica" muy grande a Francis Scott Fitzgerald, quien lo entrevistó para la famosa revista Esquire y en agradecimiento le dedico a Macoco, El Gran Gatsby que en realidad es la historia del playboy argentino pero en USA.
Martin Álzaga Unzué, Macoco, era descendiente directo de Martín de Álzaga, héroe de la reconquista de Buenos Aires de manos del invasor inglés y luego fusilado en 1812 por el primer triunvirato.
"Todo lo que hice en la vida, los triunfos que logré y la plata que gaste, fueron para levantar mujeres" dijo poco antes de morirse. Macoco -que nació en 1901, murió en 1982, empobrecido y solitario, no podía ser de otra manera.

Nuestro Macoco, que era más porteño que el obelisco, fue un personaje del que se apoderaron varios autores de novelas a nivel mundial, lo homenajearon con varias películas, inclusive grandes historietas lo tuvieron como personaje central. El Isidorito Cañones de la revista Patoruzito es Macoco y su estrella genero frases que aun hoy seguimos usando los porteños en la vida diaria, en gran medida sin siquiera saberlo.
Macoco, digámoslo de entrada, jamás trabajo en algo productivo en toda su larga vida. Fue educado en los mejores colegios de la época, tanto de Argentina como de toda Europa, y fue expulsado de todos ellos.

Transito su existencia como si la vida solo fuera una gran fiesta interminable,
permanente, perpetua, pensando que la fortuna heredada y la juventud nunca terminarían para él.
Pero cuando todo finaliza, cuando desaparece su inmensa fortuna despilfarrada, su juventud incinerada en el alcohol, las mujeres y la gula desenfrenada.
Desaparecidos también los miles de amigos que supo cosechar mientras tuvo dinero para invitar, Macoco término con sus huesos en un apartamentito de un ambiente de la calle Peña en el barrio de la Recoleta de Buenos Aires, y no hubo ninguna queja ni ningún lamento de su parte.
Esa era su mística, su extraña religiosidad, tal vez solo en esa faceta de su personalidad podremos encontrar algún sustento moral a su existencia. Alguien le pregunto si no le daba pena no tener un mango y haber perdido todo, entonces Macoco acuño una de las frases célebres que aun hoy seguimos usando. Que si me da pena?, ´´no, calavera no chilla´´

Todo en su vida se remitía para el a ´´La Milonga´´, las bellas y carísimas mujeres, la timba, el ´´buen escabio´´, la gula de los mejores restaurantes del mundo, la noche y la ´´buena vida´´.

"Todo lo que hice en la vida, los triunfos que logré y la plata que gaste, fueron para levantar mujeres". Como dijimos antes gasto una fortuna incalculable, desproporcionada, un trabajo muy grande para una sola persona que decide gastarla o ´´patinársela´´ exclusivamente en estos menesteres.
Macoco heredo la insolente fortuna de los Alzaga Unzue y la transformo en pocas décadas en diversión y aventuras placenteras, las cuales representaban para él la suprema finalidad de la existencia. Pasó sus últimos años solo, aislado en su departamento con los recuerdos de una vida que fue una fiesta permanente.

Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué alias Macoco, fue un personaje de principios del siglo XX, un hombre real que nació en Argentina, habitó en Buenos Aires y recorrió buena parte del mundo como un ´´Bon vivant´´, era como un ´´Taringuero Diamont´´ pero con millones de dólares para gastar y definitivamente no virgen.

No obstante Macoco tenía algunas otras aficiones. Se podría decir que fue uno de los introductores del automovilismo en la Argentina. Participó en numerosas competencias automovilísticas como la "carrera de la milla", la "carrera internacional Montevideo/Punta del Este", el "Gran Premio del Automóvil Club Argentino", el "Gran Premio de San Sebastián" y las 500 Millas de Indianápolis. Fue uno de los pocos argentinos que participaron de ese evento deportivo.

La noche porteña empezó siendo su centro juvenil de operaciones. Luego, lo fueron París, Londres, Nueva York y Beverly Hills. Su leyenda incluye romances con importantes estrellas de cine, como Rita Hayworth, Claudette Colbert y Dolores del Río. Por él y sus múltiples romances se acuño en Estados Unidos la palabra “Playboy”.

La manera exagerada que tenía de gastar su dinero motivaron las frases de Sacha Guitry “Il est riche comme un argentin” (Rico como un argentino); o “La ambición de toda mujer francesa es tener un perrito pequinés y un amante argentino”.
Algunas anécdotas.
Tirar manteca al techo. Una de las frases más recurrentes entre los argentinos cuando se hace referencia a alguien que derrocha su dinero es “tirar manteca al techo”. La creación de esta expresión fue inspirada por Macoco. Una noche en el restaurant Maxim`s de París estaba Macoco comiendo con amigos. En el salón donde se encontraban había en el techo una pintura de valquirias de pechos prominentes que sobresalían de los escotes. Macoco no pudo resistir la tentación y tras poner manteca en un tenedor empezó a tírala como si fuera una catapulta para ver si embocaba entre los pechos de la pintura. Inmediatamente le siguieron el resto de los comensales en una especie de competencia para ver quién tenía mejor puntería y esta pavada de ricachones desaprensivos y bastante cínicos se transformó en un clásico parisino. Al terminar la fiesta todo el techo y el piso del famosísimo restaurant estaba hecho un desastre lo que generó una gran cuenta que pagó, por supuesto que sin mosquearse, Macoco.
Una noche de 1925 en Nueva York, Macoco y su grupo totalmente borrachos quisieron entrar a un famoso Club que había en la 5 Avenida. Los guardias sin saber quiénes eran esta colección de borrachines se lo impidieron y los echaron de mala manera, como dijéramos en Argentina ´´los sacaron del forro del culo´´.
Al otro día Macoco muy ofendido fue a una inmobiliaria y sin preguntar cuanto costaba compro todo el edificio, incluido el local del club. Por supuesto como nuevo dueño hecho a todos los guardias de seguridad, cambio todo el boliche y abrió el nuevo club con el nombre de Moroccos. A los yanquis no les salía Macoco y le decían Moroco por eso el nombre elegido.

En la película ´´La Máscara´´ de Jim Carrey y Cameron Diaz, el famosísimo Moroccos de Nueva York inspiro el Coco Bongo del film. Moroccos hizo toda una época de Nueva York, se puede ver Club en infinidad de películas, todo un icono en la gran ciudad.

Pero la cosa no termina ahí, Macoco no estaba para dirigir ningún boliche, de laburar no hablamos, así que le encarga a su mejor amigo en USA para que se lo administre porque además este señor era un especialista en esa industria y había hecho una gran fortuna con los bares. Saben quién era el gran amigo de Macoco??. Un hombre joven, más bien rechoncho, que andaba todo el día con un habano en la boca. Si, el mismísimo Alphonse Gabrielle Capone, Al Capone, el gran padrino de la mafia norteamericana. Que una vez dijo, ´´soy admirador de Macoco, es mi amigo y mi ídolo”.
Hicieron rápidamente una sociedad para abrir el mejor cabaret en Manhattan: El Morocco, el cual supero a muchos cabarets de Europa en los años veinte, el alcohol aunque hubiera ley seca estaba asegurado.

Rápidamente Macoco se convirtió en el rey de la noche Neoyorquina que era al final lo único que le interesaba de la vida.
Grandes empresarios, actrices y actores, deportistas, príncipes, reyes árabes e hindúes, todos apenas llegaban a Nueva York querían pisar el Morocco de Macoco Alzaga Unzue. Este lugar le permitió a Macoco tener explosivos romances con grandes estrellas de cine de la época como Marlen Dietrich, Greta Garbo, Rita Hayworth, Claudette Colbert , Ginger Rogers, Carmen Miranda, todas querían salir con él.
También digamos que en Buenos Aires fue socio de Aristóteles Onassis en la delictiva faena de comprar barcos viejos, llenarlos de chatarra y hundirlos en alta mar para cobrar el seguro, alegando que la chatarra era material bélico para Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue íntimo de Carlos Gardel, con quien compartió juergas, confidencias y la fragante intimidad de Perlita Greco, una Garzonier famosa en la década del XX. A Macoco le dedicaron decenas de tangos, todos lo que hablen en sus letras de ´´patinarse la guita´´ tienen la inspiración en el ´´bon vivant´´ porteño.

También fue de los pocos amigos cercanos sin ser políticos, de Juan Domingo Perón, quien le pidió que trajese a Ginger Rogers de visita a la Argentina.
Le dio una "mano económica" muy grande a Francis Scott Fitzgerald, quien lo entrevistó para la famosa revista Esquire y en agradecimiento le dedico a Macoco, El Gran Gatsby que en realidad es la historia del playboy argentino pero en USA.
Martin Álzaga Unzué, Macoco, era descendiente directo de Martín de Álzaga, héroe de la reconquista de Buenos Aires de manos del invasor inglés y luego fusilado en 1812 por el primer triunvirato.
"Todo lo que hice en la vida, los triunfos que logré y la plata que gaste, fueron para levantar mujeres" dijo poco antes de morirse. Macoco -que nació en 1901, murió en 1982, empobrecido y solitario, no podía ser de otra manera.