La sociedad me sorprendió para bien en la última semana, la sociedad rechazó a La Cope y a su jipiada cósmica de birrita en la vereda.
Porque podemos ser boludos los humanos, podemos tener defectos, pero tampoco para que se nos tome como ultra-idiotas.
Dentro de este progresismo boludo y esta humanidad alienada, estos dibujos bergas comenzaron a hacerse populares hace tiempo. Dibujos con conceptos de mierd*, moralejas boludas, y con una sobre-adoración a ''tomar birrita'' y ''contarte mis mambos''.
El país dijo basta, basta de esta pelotudez. Que carajo me querés vender hippie sucio?
La gente veía a pelotudas compartiendo imágenes de ''birrita en la vereda'' y pensaba cosas tipo: ''pero si esta pendeja no se toma una birra en la vereda ni a palos, que se hace la villera del palo? como mucho se tomará un Campari con jugo de naranja y puertas adentro, nada de vereda. Pendeja trucha.''
Las falencias de estos dudosos dibujos comenzaron a ser demasiado vistosas. Y los humanos dijimos basta, basta de esta tremenda gilada.
Memes, burlas, rechazo, y hasta odio a todo eso de la birrita en la vereda comenzó a brotar en las redes, y debo confesar que me alegró. Recuperé un poco de fé en los humanos. Me gusta que no nos comamos cualquier bosta, que a veces se afine nuestro paladar intelectual, y que se repudie toda esa demagogia hippie-progre-boluda.
Porque podemos tolerar la corrupción política, podemos tolerar que Rombai suene todo el verano, podemos tolerar las marchitas dudosas y los lemas raros, hasta podemos tolerar a las feministas modernas, pero tenemos limites como sociedad, como unidad colectiva, y ese limite fué: ''Birrita en la vereda, y contarte mis mambos''.