Pon esta música par ambientar (necesario)
Santiago de Chile. Su nombre era Alejandro; 25 años, era un "tipazo", hasta que le pego la esquizofrenia. Debido a su enfermedad se degenero su persona, fue perdiendo, poco a poco, las capacidades cognitivas, el control de su mente; en un principio el era consciente de esta degeneración. En poco tiempo paso de ser un viril e independiente joven estudiante de física a una suerte de ser humano.
Su novia de toda la vida, carolina —ella lo amaba con toda el alma; se desvivía cuidándolo—, me cuenta que en sus ultimas etapas encontraba en el dos personalidades distintas. Una era él mismo; su conciencia —una pobre alma luchando por no perderse en el abismo de la confusión—, esta se presentaba en breves periodos de lucidez para advertirle, con lagrimas en los ojos, del inminente peligro que corría viviendo con el; que se fuera y no volviera jamás. El otro era su enfermedad encarnada, de la nada le daba por salir a la calle y trotar impulsivamente por la ciudad, era muy rápido; estaba en forma.
Una tarde Alejandro salio de su apartamento mientras obscurecía, su novia, quien llegaba en su bicicleta del trabajo, alcanzo a verlo de lejos a la distancia, sin embargo el se dio a la fuga; corrió, ella lo fue siguiendo a la distancia -le era difícil, incluso en bicicleta-, <calles, edificios, cafés, restaurantes, jardines, plazas> por un momento lo perdió de vista, luego lo encontró haciendo fila bajo el sol, sin nada entre las manos... [escucha la canción]
link: https://media.giphy.com/media/RE5XcllSHnn6U/giphy.gif
Santiago de Chile. Su nombre era Alejandro; 25 años, era un "tipazo", hasta que le pego la esquizofrenia. Debido a su enfermedad se degenero su persona, fue perdiendo, poco a poco, las capacidades cognitivas, el control de su mente; en un principio el era consciente de esta degeneración. En poco tiempo paso de ser un viril e independiente joven estudiante de física a una suerte de ser humano.
Su novia de toda la vida, carolina —ella lo amaba con toda el alma; se desvivía cuidándolo—, me cuenta que en sus ultimas etapas encontraba en el dos personalidades distintas. Una era él mismo; su conciencia —una pobre alma luchando por no perderse en el abismo de la confusión—, esta se presentaba en breves periodos de lucidez para advertirle, con lagrimas en los ojos, del inminente peligro que corría viviendo con el; que se fuera y no volviera jamás. El otro era su enfermedad encarnada, de la nada le daba por salir a la calle y trotar impulsivamente por la ciudad, era muy rápido; estaba en forma.
Una tarde Alejandro salio de su apartamento mientras obscurecía, su novia, quien llegaba en su bicicleta del trabajo, alcanzo a verlo de lejos a la distancia, sin embargo el se dio a la fuga; corrió, ella lo fue siguiendo a la distancia -le era difícil, incluso en bicicleta-, <calles, edificios, cafés, restaurantes, jardines, plazas> por un momento lo perdió de vista, luego lo encontró haciendo fila bajo el sol, sin nada entre las manos... [escucha la canción]
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