InicioOfftopicLa policía de la corrección política
Acá estamos. Año 2017, siglo XXI. Han pasado dos guerras mundiales, el socialismo soviético llegó a su fin, y un huracán de revoluciones tuvo lugar. Las ideologías fueron modificándose, algunas veces replanteándose sus dogmas, y otras, dando lugar a nuevas, sólo con el prefijo “post”. Post-Marxismo, Post-modernismo (aunque sea una corriente y no una ideología en sí)…ah, me estaba olvidando, también surgieron los “neo”, como por ejemplo neoliberalismo, neoclasismo y hasta la ideología neonazi. Todas adaptaciones a los tiempos que corren.



Junto con todo esto, también comenzó a surgir una determinada ideología, que no plantea modificaciones económicas, sino que aboga por repensar la misma antropología del ser humano, el lenguaje y las formas de relacionarse.

¿Dije ideología? Debería haber dicho conjunto de ideologías, porque el núcleo no es homogéneo. A veces ni siquiera se sabe cuál es su núcleo. Una parte de estas ideologías, es la corrección política. Esto es, medir las palabras que se utilizan en una conversación, discurso, texto, película, historieta, libro o lo que sea para evitar ofender a alguien en función de lo que la otra persona piense y o sienta con respecto a determinado tema.





Ya sabemos cuáles son los más controvertidos: sexualidad, derechos individuales, género, raza…las personas que no son políticamente correctas son tildadas de racistas, “fachos”, machistas, retrógradas, entre otras cosas, y sus argumentos automáticamente pierden validez lógica. Esta es la típica falacia lógica “ad-hominem”. En un debate, si una parte está perdiendo, la otra grita ¡ES UN RACISTA! y así, gana adeptos. En lugar de refutar los argumentos, ataca a la otra persona, aunque ni siquiera haya racismo en lo que se está diciendo.




Ni hablar con el machismo. No voy a negar que existan actitudes machistas, pero se hace realmente difícil discernir cuando se está siendo machista o no, porque hay acusaciones que no tienen fundamento, o lo tiene, pero es rebuscado. Ejemplo: ¿Es ser caballero ser machista?, uno podría decir “No, es cortesía”. Una persona muy políticamente correcta diría: “Es machista porque los hombres tratan privilegiadamente a las mujeres, dejándolas pasar, dándoles el asiento, ayudándolas a levantar algo, teniendo el pensamiento de que la mujer debe ser cuidada y protegida, y que no puede valerse por sí misma por ser el sexo débil.” ¿Suena muy rebuscado, no?

El problema es que tenemos una campana que dice esto, y otra que dice “Ya no hay caballeros, ningún hombre le cedió el asiento a una mujer embarazada, se tuvo que levantar otra mujer, qué machistas”. Entonces, ¿qué hacemos los hombres? ¿Tratamos de ser políticamente correctos? ¿Qué tipo de corrección política?



No se me malinterprete. No abogo para que cada uno diga las barbaridades que quiera. No lucho por un libertinaje de expresión. Bajo el escudo “libertad de expresión”, se han justificado atrocidades. A lo que voy, yo, es al problema cuando lo políticamente correcto excede toda razón y lógica. Por ejemplo se nos acusa a los católicos de ser homofóbicos porque consideramos a la homosexualidad como antinatural. Y en estos tiempos, es prácticamente un pecado mortal pensar así. También se nos acusa de retrógradas y machistas por estar en contra del aborto. El problema es que se manipula el lenguaje de tal modo que todo parece bueno. Al aborto se lo denomina como un derecho (¡hasta humano!) de la mujer. Entonces, estar en contra del aborto no es apoyar los derechos de las mujeres, eso es ser machista, y eso, al final, es ser políticamente incorrecto. Por lo tanto, para estas corrientes, estar en contra del aborto no es ser políticamente correcto.




¿Qué es ser políticamente incorrecto? Para estas ideologías, estar del lado de la maldad, de lo injusto, de lo autoritario. Ese es el gran problema. Creen que algunos sectores retrasan el “progreso “de la sociedad.




¿Con todo esto estoy diciendo que hay que ser racista, machista, fascista y homofóbico? No. Porque todo esto (el machismo, racismo, etc), tiene algo dentro de sí que es el odio. El odio al que es diferente a mí, y como no es como yo, lo rebajo, lo maltrato, lo domino, lo oprimo y hasta lo asesino. Hay una gran diferencia. El católico que conoce bien su fe, no es homofóbico. No odia a los homosexuales, ni los repugna. Tiene en cuenta que son hijos de Dios y que tienen dignidad por el hecho de ser humanos. Independientemente de su sexo, raza ó ideología política. Ahora bien, para los políticamente correctos, los católicos pensamos mal, estamos mal.




¿Qué quiero decir con “dictadura de la corrección política”? Me refiero a que todo pensamiento que no esté acorde a lo que la sociedad define como políticamente correcto, es tildado de todo lo que dijimos anteriormente, aún cuando no sea eso. El inconveniente es la falsa acusación. Está bien denunciar lo que perjudica a la sociedad como las ideologías extremas. Pero es poco razonable pecar por exceso de corrección política. Esto es precisamente lo que está pasando hoy. Se peca de exceso, y se tiene miedo de ofender hasta con lo más mínimo.




“Hola chicos”, se dijo siempre. Ahora argumentaron que decir “chicos” es machista porque sólo se refiere a los varones presentes y se excluye a las mujeres. Resolvieron que hay que decir “hola chicos y chicas”, o cuando es escrito, escriben “hola chicxs”... y así todo: “diputados y diputadas”, “doctores y doctoras”, “fiscales y fiscalas”…así se construye el llamado “lenguaje inclusivo”, el lenguaje no-excluyente, el lenguaje bueno, el lenguaje políticamente correcto. El que no se adapte a él…es malvado.




Ahora bien, ¿quién define lo políticamente correcto? ¿Quiénes son los que abogan por todo esto? Los que están detrás de esto…son los llamados “Guerreros de la justicia social” ó “Social Justice Warrios” (SJW). Son personas que tienen su propia idea de justicia social y quieren llevar a la sociedad a ese tipo de justicia. Algunos creen que esta justicia social es aprobar el aborto, la eutanasia, usar lenguaje políticamente correcto, hablar sin ofender a nadie y lograr una igualdad absoluta.



En primer lugar, la igualdad absoluta no es buena, porque todos tenemos personalidad, gustos, pensamientos, y hasta sexos diferentes. Igualdad absoluta sería, por ejemplo, que un abogado trabaje la misma cantidad de horas que un operario y ganen lo mismo, por más que el operario emplee más esfuerzo en sus tareas. Alguno podría argumentar que no es justo porque el abogado estudió 5-6 años para poder ejercer y el operario no. Pero lo que no saben es que el abogado tuvo la posibilidad de estudiar porque su familia pudo mantenerlo cuando era joven y estaba en la universidad, y en cambio, el operario tuvo que empezar a trabajar de chico porque su familia apenas tenía para comer. Entonces ¿qué hacemos? ¿permitimos que los dos cobren lo mismo por diferentes trabajos que requieren diferentes aptitudes?




Recordemos, hagamos memoria, recordemos las típicas críticas al comunismo: “Genera pobreza”, “es un canto a la mediocridad porque aspiran a que todos tengan lo mismo”, “un taxista ganaría lo mismo que un ingeniero”, “el esfuerzo propio no valdría nada porque todos tendrían lo mismo”. El marxismo de línea dura (Marx-Engels-Lenin) plantea una sociedad sin clases sociales, plantea una utopía que jamás se realizó. Nadie puede forzar a ser iguales a seres que son diferentes.



Igualdad ante la ley sí, igualdad de oportunidades sí, igualdad absoluta…no. Me atrevo a decir que la igualdad absoluta no es justa. No es justo que traten igual a un niño que a un adulto, así como no es justo que traten igual a una mujer embarazada que a un joven estudiante. Cada uno necesita un determinado trato según su condición. Alguien que padece una enfermedad mental como la esquizofrenia, no se le puede exigir que “viva una vida normal”, porque su condición no se lo permite y requerirá psicofármacos.

La falacia más grande que los guerreros de la justicia social están tratando de imponer (sí, imponer), es la que dice que los hombres son iguales a las mujeres. Hay diferencias muy marcadas. Primero que físicamente no somos iguales. Segundo, que la mente femenina y masculina son diferentes, y esto no lo digo yo que soy un fulano de tal, sino que está afirmado por muchos psicólogos y psiquiatras. Si no me creen, basta que busquen estudios por internet. Tercero, quiérase o no, tanto los hombres como las mujeres, tenemos diferentes derechos. Un ejemplo claro es la licencia por maternidad, en la cual se le conceden a la mujer, unos meses para que pueda estar sin trabajar, y de ese modo cuidarse desde antes del parto (Arts. 177 a 183 Ley de contrato de trabajo). En cambio, al hombre se le conceden dos días (Arts. 158-159 Ley de contrato de trabajo).




Otro ejemplo legal, según el artículo 80 inciso 11 del código penal, si un hombre mata a la mujer se le da condena perpetua por ser “homicidio agravado”. En cambio, si se da el caso inverso, no es homicidio agravado, sino simple, según el artículo 79 del código penal, y la pena es de 8 a 25 años.


Recuerdo que hace unos meses, en estados unidos, iban a sancionar una ley que requería a las mujeres registrarse en el ejército para el servicio militar. Muchas mujeres pusieron el grito en el cielo. Una conocida feminista del país anglosajón (Amy Vowles), dueña de un sitio web llamado “She Knows”, sacó un artículo argumentando que si la igualdad singificaba mandar a sus hijas a la guerra, no la quería . Así, hubo escaladas de críticas argumentando que esa ley era injusta, que no era abogar por la igualdad…pero, ¿no querían que los hombres y las mujeres sean iguales?



Para finalizar, un corto video:










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