Hoy en día el término sugar baby es muy popular, se usa para denominar a una chica que depende financieramente de una persona mayor, a cambio de compañía y/o favores sexuales. A estos patrocinadores se les conoce como sugar daddies, y generalmente son hombres mayores y ricos que a cambio de la compañía ofrecen regalos carísimos, como ropa, carros, bolsos de diseñador y joyas.
No estamos seguros si a esto se le puede llamar “prostitución”, pero si le preguntas a Emily Bulea, una chica que renunció a su trabajo de mesera para convertirse en “sugar baby”, tal vez te diga que no.
De hecho, la estudiante universitaria de 20 años probablemente te dirá que es una fabulosa y respetable forma de ganarse la vida.
“Generalmente voy a citas a cambio de dinero, y no duermo con ‘sugar daddies’; en cuanto a contacto físico creo que está bien si te dan un abrazo o te tocan el pelo, creo que eso es lo más que puedo permitir, y obviamente estas cosas suceden en lugares públicos”.
El plan de Emily es hacer de su experiencia universitaria algo lujoso y agradable, pues no quiere pasar desapercibida.
“Todo empezó como una broma entre amigas. Siempre bromeábamos acerca de tener un sugar daddy que nos consintiera, que nos llevara de vacaciones. Un día me sentí tentada a hacer una cuenta, y así comencé en esto”.
Claramente esta tentación se hizo realidad. Durante el año pasado, Emily ha salido a citas con hombres mayores y ricos, quienes pagan por la facinante y amena compañía de esta rubia, en forma de perfumes, brasieres de cristales Swarovski, ropa de diseñador y, tal vez, sobres llenos de dinero.
Emily dice que la gente no entiende del todo esta profesión pues, constantemente, asume que es una “dama de compañía”, pero ese no es su caso, pues las damas de compañía están con hombres ricos en restaurantes carísimos y van de vacaciones y ellos les regalan joyas y… oh, esperen… eso es justo lo que Emily hace…
Lo mejor de esta vida como “sugar babe”, dice Emily, es que su novio, Jack, está totalmente de acuerdo con que ella salga a citas con señores mayores.
Mejor aún, su madre también está de acuerdo con el hecho de que su hija sea una “sugar babe”.
“Estoy bien con que lo haga, aunque me preocupo, y soy protector con ella. Si continuamos saliendo no me gustaría que esta fuera su carrera en la vida”, dijo su novio.
Si eso la hace feliz, quienes somos para negárselo…