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Vení a leer el testamento de Adolf Hitler

Offtopic2/15/2017
Vení a leer el testamento de Adolf Hitler


“Más de treinta años han pasado desde que en 1914 hice mi modesta contribución como voluntario en la Primera Guerra Mundial a la que fue forzado el Reich.

adolf hitler

En esas tres décadas he actuado, únicamente por amor y lealtad a mi pueblo en todos mis pensamientos, actos y vida. Ellos me dieron la fuerza para tomar las decisiones más difíciles que ningún mortal haya tenido que enfrentar. En ello he empleado mi vida, mi esfuerzo en el trabajo y mi salud, durante estas tres décadas.

No es cierto que yo, o alguien más en Alemania, quisiera la guerra en 1939. Fue deseada e instigada exclusivamente por esos hombres de estado quienes han sido judíos o han trabajado para intereses judíos. He hecho muchas ofertas para el control y limitación de armamentos, las cuales no podrán ser olvidadas por la posteridad, para que la responsabilidad del inicio de la guerra sea echada sobre mí.

Tampoco he deseado nunca, que después de la fatal primera guerra mundial, una segunda contra Inglaterra, o aún sobre Estados Unidos, fuera desatada. Los siglos pasarán, pero de las ruinas de nuestras ciudades y monumentos, resurgirá el odio contra aquellos finalmente responsables -a quienes todos debemos agradecer todo lo sucedido- el Judaísmo Internacional y sus secuaces.

Tres días antes del inicio de la guerra entre Alemania y Polonia, le propuse al embajador británico en Berlín una solución al problema germano-polaco, similar al del caso del Distrito del Sarre, bajo control internacional. La existencia de esa oferta tampoco podrá ser negada. Fue rechazada únicamente por los círculos dirigentes de la política británica que querían la guerra, en parte, debido a las posibilidades de negocios y en parte por la influencia de la propaganda organizada por el judaísmo internacional.





También he dejado bien en claro que, si los pueblos de Europa fueran de nuevo considerados como meros bonos, que pueden ser comprados y vendidos, en dinero e intereses financieros, por esos conspiradores internacionales, entonces esos conspiradores, los judíos, quienes son los verdaderos criminales en este conflicto asesino, deberán ser responsabilizados.

También quiero que nadie tenga ninguna duda, que esta vez han logrado que no sólo millones de niños arios en Europa mueran de hambre; hombres jóvenes han sufrido la muerte y no solo cientos de miles de mujeres y niños han sido bombardeados e incinerados hasta morir en las ciudades, sin que los verdaderos criminales hayan expiado su culpa, ni siquiera por medios humanos.

testamento

Después de seis años de guerra -que a despecho de los obstáculos será recordada algún día como la más gloriosa y valiente manifestación de la voluntad de vida de una nación- no puedo abandonar la ciudad que es la capital de este Reich. Como las fuerzas son muy exiguas como para intentar cualquier oposición en contra de los ataques enemigos, y porque nuestra resistencia se ha venido debilitando por los hombres que nos han engañado con su falta de iniciativa, al permanecer en esta ciudad quiero compartir mi destino con los otros millones de hombres que han decidido hacer lo mismo. Tampoco quiero caer en manos de un enemigo, que querrá presentar un nuevo espectáculo organizado por los judíos, para el regocijo de las masas histéricas.

Por tanto he decidido permanecer en Berlín y libremente escoger la muerte en el momento que yo crea que la posición del Führer y la propia Cancillería, no pueda ser más defendida.

Muero con el corazón feliz, consciente de los incalculables legados y logros de nuestros soldados en el frente, de nuestras mujeres en casa, los logros de nuestros campesinos y obreros en su trabajo, y la contribución única en la historia, de las juventudes que llevan mi nombre.

A ellos, desde el fondo de mi corazón, les expreso mi gratitud, como es evidente es mi deseo que ustedes, debido a eso, bajo ningún concepto abandonen la lucha en esta contienda sino que más bien la continúen, contra los enemigos de nuestra madre patria, sin importar dónde, fieles al credo de Clausewitz. Del sacrificio de nuestros soldados y por mi comunión con ellos en la muerte, nunca desaparecerá de la historia de Alemania, la semilla del radiante renacimiento del movimiento Nacional-Socialista y por tanto, de una verdadera comunidad de naciones.

Muchos de los hombres y mujeres valientes han decidido unir sus vidas con la mía. Hasta el último momento he rogado y finalmente les he ordenado, no hacerlo y tomar parte en la última batalla de la nación. He rogado a los dirigentes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, reforzar por todos los medios el espíritu de resistencia de nuestros soldados en el sentido Nacionalsocialista, con especial referencia al hecho, de que también yo mismo, como creador y fundador de ese movimiento, he preferido la muerte a la cobarde abdicación o peor la capitulación.

Deberá, en un futuro, formar parte del código de honor del oficial alemán, como es actualmente de nuestra marina, que rendir un distrito o una ciudad es imposible, y que por sobre todo, nuestros líderes deben marchar al frente como ejemplos refulgentes, cumpliendo con fe su obligación hasta la muerte.

Antes de mi muerte, expulso al ex Mariscal del Reich Hermann Göring del partido y lo despojo de todos los derechos que pudiera gozar en virtud del decreto del 29 de junio de 1941; y también en virtud de mi manifiesto en el Reichstag el 29 de Junio de 1939. Designo en su lugar al Gran Almirante Dönitz, como Presidente del Reich y Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas.

segunda guerra mundial
Hermann Goering

Antes de mi muerte, expulso del partido y de todas las oficinas del Estado al ex Reichsfuehrer-SS y Ministro del Interior, Heinrich Himmler. En su lugar designo al Gauleiter Karl Hanke como Reichsfehrer-SS y Jefe de la Policía Alemana y designo al Gauleiter Paul Giesler como Ministro del Interior del Reich.

alemania
Heinrich Himmler

Goering y Himler, totalmente aparte de su deslealtad hacia mi persona, han hecho un daño enorme al país y a toda la nación, al efectuar negociaciones secretas con el enemigo, las que condujeron sin mi consentimiento y contra mis deseos, y al intentar usufructuar ilegalmente poderes del Estado.

Con el propósito de darle al pueblo alemán un gobierno compuesto por hombres honorables, un gobierno que pueda satisfacer sus deseos de continuar la guerra por todos los medios, designo a los siguientes miembros del nuevo gabinete de líderes de la nación:

Presidente del Reich: Dönitz Canciller del Reich: Dr.Goebbels Ministro del Partido: Bormann Ministro del Exterior: Seyß-Inquart Ministro del Interior: GauleiterGiesler Ministro de Guerra: Dönitz Comandante Supremo del Ejército de Tierra: Schörner Comandante Supremo de la Marina de Guerra: Dönitz Comandante Supremo de la Aviación: Greim Reichsführer-SS y Jefe de la Policía Alemana: Gauleiter Hanke Economía: Funk Agricultura: Backe Justicia: Thierack Cultura: Dr.Scheel Propaganda: Dr.Naumann Finanzas: Schwerin-Crossigk Trabajo: Dr.Hupfauer Armamento: Saur Director de la Organización Nacional del Frente del Trabajo y Miembro Asociado al Gabinete del Reich: Reichsminister Dr. Robert Ley.

Como una cantidad de esos hombres, como Martin Borman, Dr. Goebbels, etc., conjuntamente con sus esposas, se unieron a mí por propia voluntad y no desean dejar la capital del Reich bajo cualquier circunstancia, sino que desean perecer conmigo aquí, debo pedirles que obedezcan mi solicitud, y en este caso cedan sus propios intereses a los intereses de la nación, por sobre todos sus sentimientos.

Vení a leer el testamento de Adolf Hitler

Por su trabajo leal como camaradas, ellos estarán muy cerca de mí después de la muerte, así como el deseo de que mi espíritu perdure y que siempre siga con ellos. Dejen que sean estrictos, pero nunca injustos, pero sobretodo, no les permitan que el temor guíe sus actos, y que pongan el honor de la nación por sobre todas las cosas del mundo. Finalmente, permítanles que sean conscientes del hecho de que nuestra obligación, que es continuar la construcción del Estado Nacionalsocialista, signifique el trabajo de los siglos por venir, que colocará a cada persona individualmente, bajo la obligación de servir siempre al interés común y subordinar sus propios intereses a ese fin. Demando que todos los alemanes, todos los Nacionalsocialistas, hombres, mujeres y a todos los hombres de las Fuerzas Armadas, sean fieles y obedientes, hasta la muerte, al nuevo gobierno y a su Presidente.

Por sobre todo, encargo a los líderes de la nación y a todos sus subordinados la observación escrupulosa de las leyes de la raza y la oposición inmisericorde a los envenenadores de los pueblos, el judaísmo internacional.”


Adolf Hitler, Dado en Berlín, el 29 de Abril de 1945 a las 04:00 AM.

Testigos:

Dr. JOSEPH GOEBBELS

WILHELM BURGDORF

MARTIN BORMANN

HANS KREBS

Mi Testamento y Voluntad Privadas

“Como yo no considero que podría asumir la responsabilidad, durante los años de lucha, de contraer matrimonio, ahora he decidido, antes del cierre de mi carrera terrenal, tomar como esposa a la chica que, después de muchos años de fiel amistad, entró, por su propia voluntad, a la ciudad prácticamente sitiada con el fin de compartir su destino conmigo. En su propio deseo se va como mi esposa conmigo en la muerte. Nos va a compensar lo que ambos perdimos por mi trabajo al servicio de mi pueblo.

adolf hitler
testamento

Mis posesiones pertenecen -en la medida en que tenga algún valor- al partido. Si este ya no existe, al Estado, en caso de que el Estado también sea destruido, ninguna otra decisión mía es necesaria.

Mis pinturas, y las colecciones que he comprado en el curso de los años, nunca han sido coleccionadas con fines privados, sino sólo para la extensión de una galería en mi ciudad natal de Linz ad Donau.

Es mi más sincero deseo que este legado sea debidamente ejecutado. Nombro como mi albacea a mi camarada más fiel, Martin Bormann.

segunda guerra mundial

Se le da plena autoridad legal para tomar todas las decisiones, tiene permitido enviar todo lo que tenga un valor mental o que sea necesario para el mantenimiento de una vida sencilla y modesta, a mis hermanos y hermanas, también sobre todo para la madre de mi esposa y mis fieles compañeros de trabajo que son bien conocidos por él, principalmente, mis secretarios impares Frau Winter, etc, que durante muchos años me ayudaron con su trabajo.

Yo mismo y mi esposa -con el fin de escapar de la desgracia de la deposición o la capitulación- elegimos la muerte. Es nuestro deseo ser cremados de inmediato en el lugar donde he llevado a cabo la mayor parte de mi trabajo diario en el transcurso de doce años en servicio a mi pueblo.”

–Dado en Berlín, el 29 de abril de 1945, 04:00 horas (Firmado) A. HITLER.



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