Sabrina Plannerer y su esposo de Brasil compraron una gasolinera Shell que estaba en construcción. Fue entonces cuando se percataron que cerca de su gasolinera habían abandonado a este amoroso perro y decidieron adoptarlo.
Negão es el nombre que le pusieron, luego de darse cuenta el buen trato que tenía con los clientes y que todos los que frecuentaban la gasolinera lo amaban, tomaron la decisión de contratarlo como empleado a tiempo completo.
Así es como el trabajo de Negão es de recibir y saludar a los clientes. Esto le ha hecho hacerse a más de un amigo que al volver a la gasolinera le traen juguetes o comida.
Sabrina Plannerer espera que este tipo de acciones inspiren a más personas con negocios a adoptar mascotas para ayudarlos.
1 2 3 4 5