
La última fotografía que tomó Michal Mackowiak, solo muestra un fondo con un cielo azul. Fue la última que hizo en su vida. En esta fotografía debería aparecer junto a su esposa Hania en el Cabo da Roca, en Portugal . La familia estaba de vacaciones en Portugal , muy entusiasmados por inmortalizar todo lo que acontecía. Pero fueron demasiado lejos, no respetaron los límites de seguridad, algo que a día de hoy siguen haciendo los turistas que frecuentan la zona.

Para hacer la fatídica selfie, se acercaron al borde del precipicio que estaban visitando y se precipitaron hacia el vacío sin poder evitarlo mientras tomaban el arriesgado selfie. La foto data de las 18:46 de la tarde en Sintra, Portugal , y en el fondo del acantilado se podía ver el mar embravecido, algo que quizás cautivara a Michal. Pero lo peor de todo fue que este suceso fue en presencia de los hijos de la pareja

Sophie, de 5 años y el pequeño Leo, de 6 años, no olvidarán lo que presenciaron aquel fatídico día. Los gritos de los niños cuando sus padres cayeron al vacío alertaron a unos visitantes españoles que se encontraban cerca del lugar, estos avisaron rápidamente a la policía. Rápidamente se dispusieron todos los medios posibles para el rescate de la pareja, pero, tristemente, los cuerpos se encontraron demasiado tarde…

Se encontraron en el océano, sin vida, a la mañana siguiente, ya que había demasiado mal tiempo. Toda una tragedia para estos chavales. “Soy un fotógrafo ávido, que siempre intenta buscar la mejor fotografía, el mejor ángulo, y cualquier detalle que pueda sorprender”, contaba el padre de la familia, Michal, en una presentación de sus fotografías de Portugal en una exposición en su país natal, Polonia . Pero todo finalizó en Cabo da Roca.
A los 32 años, este experto en fotografía, padre de 2 hijos, se resbaló en una peligrosa instantánea, acabando con todos sus anhelos. Esta fatídica noticia, es un perfecto ejemplo de la peligrosidad y la locura de la adicción a las selfies, una de las modas más famosas de los últimos tiempos. Esta moda acabó con la vida de un matrimonio ejemplar y feliz. Desde hace un par de años, todo el mundo ha sido preso de esta moda…

Desde actores de cine internacionales, políticos de alto calado, hasta nuestros amigos y familiares, y quizás la mayoría de los que está leyendo este artículo. Es algo que inunda las redes, y que a veces, puede llegar a ser demasiado adictivo y peligroso para ciertas personas, que se obsesionan con hacer fotografías y documentar todos los instantes de su vida. El querer las fotografías más arriesgadas es algo que puede poner en peligro tu vida…
El caso de esta pareja polaca no es un caso aislado, aunque sí es uno de los más fatídicos. Hace unos meses, cinco personas se precipitaron desde un balcón de Sitges, Barcelona, cuando se hacían una selfie apoyados en una barandilla. La barandilla cedió por el peso del grupo, haciéndoles caer. Todos resultados heridos, con tres casos graves, algo que no volvieron a repetir.

Los Mackowiak eran una pareja perfecta, muy inteligente y apuesta. El era científico, y ella trabajaba en una empresa turística que ofrecía tours por Portugal a gente de Polonia . Vivían acomodados en Lisboa, y sus vacaciones iban a comenzar al día siguiente de este trágico incidente. En las vacaciones iban a visitar a sus familiares a Polonia , y después iban a visitar Washington, USA, aprovechando una conferencia que tenía que dar el marido, todo se fue al garete.
Esta familia no fue rota únicamente por su adicción a las selfies y a las redes sociales, que tanto dañan las mentes de miles de internautas, sino que también fue su pasión por los paisajes de aquél país que tanto les fascinaba, Portugal . Así lo mostraban las numerosas fotografías de los portales turísticos de la empresa de su mujer. Estaban encantados de vivir en el sur de Europa, ya que en Polonia el clima es mucho más frío e inestable que allí.

La gente les parecía más feliz, aunque las condiciones económicas eran paralelas, las horas de sol eran mayores, y los paisajes, incomparables. Las playas no estaban heladas, y la gente era muy hospitalaria y amable. Vivían en un sueño, pero su pasión hizo que se descuidaran demasiado, causándoles la muerte. Esperemos que los hijos puedan superar el fallecimiento de sus padres, y que tengan más cuidado, algo que todos deberíamos hacer a la hora de tomarnos selfies… ¿Qué opinas de esta historia?
