En los antiguos campos, cuando se quería concitar la atención de los pájaros, con la intención de alejarlos, se ponía un muñeco.
En la Argentina de hoy, cuando el Presidente es descubierto tratando de ahorrarse 4.000 millones de pesos, 70.000 millones según la pericia fiscal con proyección de capital e intereses a 2033, cometiendo un flagrante delito que podría costarle su puesto, su libertad y su fortuna, y cuando se descubre la maniobra para sacarle 3.000 millones al sistema previsional redondeándole para abajo índices de aumento a los jubilados en un contexto de suba de precios que ya por sí misma les desvaloriza su haber y su vida, se coloca un muñeco que atraiga a los pájaros y ahuyente los problemas.
El muñeco se llama César Milani.
César Milani es un soldado nacido en 1954 que hizo toda la carrera y logró llegar a la jerarquía máxima del Ejército Argentino, la de teniente general y jefe de la repartición.
Tiene actualmente 63 años de edad y en el año 1976, cuando el grupo de sediciosos criminales autodenominados "proceso de saraza sazasa" tomó la suma del poder público, tenía 21 jóvenes añitos.
Un subteniente de ingenieros que eligió la especialidad "inteligencia" para su graduación.
Su primer destino fué la provincia de Tucuman, donde el Ejército estaba realizando el llamado "Operativo Independencia" enfrentando a la guerrilla armada del Ejército Revolucionario del Pueblo, un grupo trotskysta insurgente, hasta entonces con orden escrita y firmada de la Presidente de la República en el Decreto Nº261/75, para entonces a cargo del general Antonio Domingo Bussi.
Está muy claro para cualquiera que el subteniente de 21 años recién egresado de la escuela y en su primera asignación, sólo podía desempeñar un cargo subalterno muy menor en la cadena de la oficialidad, porque así funciona la jerarquía militar.
No se llega al primer cargo de desempeño con la libertad y responsabilidad de decisión en asuntos de importancia sino para obedecer órdenes en un nivel muy bajo.
Antes de que terminara el año 1976 fué transferido a un destino en la provincia de La Rioja, para realizar tareas en un batallón de construcciones. Un cargo absolutamente alejado de toda tarea de represión política.
Terminado el período ilegal, teniendo ya 29 años, Milani no fué acusado de ningún cargo de responsabilidad en la represión ilegal.
Desde entonces tuvo varias promociones de grado, ninguna de ellas cuestionada o impugnada, hasta que en 2011, dirigentes del Partido Obrero en abierta campaña de oposición al gobierno kirchnerista y desde las pantallas de TN y páginas de Clarín, lo acusan vagamente de "represor".
Usan para ello testimonios vagos de ex detenidos, quienes aseguran "haberlo visto", que "estuvo involucrado", que "participó" en circunstancias vinculadas a la desaparición de un conscripto, el interrogatorio a un Juez y la captura de un militante político.
Ni uno sólo dijo jamás "el mató a..." o "él me torturó" o "él me secuestró".
Nadie.
Simplemente personas que repentinamente recuerdan que lo vieron en Tucumán mientras sucedían cosas decididas por el generalato, siendo él, lo recordamos, un subteniente de 21 años recién recibido.
Curiosamente, los mismos grupitos políticos de izquierda que, mientras el gobierno kirchnerista llevaba adelante la mayor revisión jurídica e histórica respecto a la represión ilegal de 1976 y reprocesaba y encarcelaba a casi todos los criminales que habían podido zafar, Videla incluído, se oponían y denunciaban que ese mismo gobierno hacía "desaparecer" personas y reprimía al pueblo.
Y lo hacían aliados con los grupos de poder como Clarín o los Macri, quienes apoyaron, avalaron y se enriquecieron con el proceso, mientras éstos declaraban que los kirchneristas "curraban con los derechos humanos".
La misma pantalla, las mismas páginas y las mismas voces, servían para propalar ambos discursos, por lo uno y lo otro en oposición, ambos contra el kirchnerismo.
Entonces, cuando Milani asciende y es nombrado Subjefe primero y Jefe del Ejército luego, sabiendo su confesa condición de peronista y su afinidad ideológica con el gobierno, aparece el periodista estrella de Clarín, ex enemigo acérrimo del grupo quien había declarado anteriormente que Magnetto era un criminal, y le dice al pueblo argentino, en horario central, que Milani era "el represor".
El periodista de pagina 12, Horacio Verbitzky curiosamente coincide con Lanata en la misma ambigüedad intitulada "que se lo investigue", contra la opinión de la Presidente de Madres de Plaza de Mayo.
Es decir, el mismo gobierno que encanó a todos los represores y bajó los cuadros de sus comandantes de las paredes del Colegio Militar, habría cambiado su idea y decidido poner a uno de ellos a cargo del Ejército, según la nueva táctica del grupo mediático amenazado por la ley para perder su poder oligopólico.
Pues, hoy tenemos un nuevo mamarracho.
Milani había pasado a un relativo olvido, salvo por los delirantes de la izquierda trotska quienes usan su nombre como sinónimo de tortura y la diputada Carrió quien llegó a decir que él la mandaría a matar.
Y repentinamente, cuando el Presidente debe retractarse de su desfalco y el plan de privatizar las jubilaciones en marcha es denunciado, César Milani es detenido por aquello que nadie vió.
Y es detenido de la forma más insólita posible.
El fiscal de instrucción y el fiscal de Cámara de su causa, ambos responsables de imputar y solicitar prisiones, coinciden en no pedirla por falta de elementos que lo ameriten.
Sin embargo el Juez, por iniciativa propia y sin la menor necesidad, decide detenerlo en un acto sorpresivo contra la voluntad del Ministerio Fiscal.
Algunos aseguran que minutos antes un teléfono habría sonado en ese juzgado, y que la expresión del Juez habría cambiado mucho luego de atenderlo.
No me consta.
Martín Alcala
En la Argentina de hoy, cuando el Presidente es descubierto tratando de ahorrarse 4.000 millones de pesos, 70.000 millones según la pericia fiscal con proyección de capital e intereses a 2033, cometiendo un flagrante delito que podría costarle su puesto, su libertad y su fortuna, y cuando se descubre la maniobra para sacarle 3.000 millones al sistema previsional redondeándole para abajo índices de aumento a los jubilados en un contexto de suba de precios que ya por sí misma les desvaloriza su haber y su vida, se coloca un muñeco que atraiga a los pájaros y ahuyente los problemas.
El muñeco se llama César Milani.
César Milani es un soldado nacido en 1954 que hizo toda la carrera y logró llegar a la jerarquía máxima del Ejército Argentino, la de teniente general y jefe de la repartición.
Tiene actualmente 63 años de edad y en el año 1976, cuando el grupo de sediciosos criminales autodenominados "proceso de saraza sazasa" tomó la suma del poder público, tenía 21 jóvenes añitos.
Un subteniente de ingenieros que eligió la especialidad "inteligencia" para su graduación.
Su primer destino fué la provincia de Tucuman, donde el Ejército estaba realizando el llamado "Operativo Independencia" enfrentando a la guerrilla armada del Ejército Revolucionario del Pueblo, un grupo trotskysta insurgente, hasta entonces con orden escrita y firmada de la Presidente de la República en el Decreto Nº261/75, para entonces a cargo del general Antonio Domingo Bussi.
Está muy claro para cualquiera que el subteniente de 21 años recién egresado de la escuela y en su primera asignación, sólo podía desempeñar un cargo subalterno muy menor en la cadena de la oficialidad, porque así funciona la jerarquía militar.
No se llega al primer cargo de desempeño con la libertad y responsabilidad de decisión en asuntos de importancia sino para obedecer órdenes en un nivel muy bajo.
Antes de que terminara el año 1976 fué transferido a un destino en la provincia de La Rioja, para realizar tareas en un batallón de construcciones. Un cargo absolutamente alejado de toda tarea de represión política.
Terminado el período ilegal, teniendo ya 29 años, Milani no fué acusado de ningún cargo de responsabilidad en la represión ilegal.
Desde entonces tuvo varias promociones de grado, ninguna de ellas cuestionada o impugnada, hasta que en 2011, dirigentes del Partido Obrero en abierta campaña de oposición al gobierno kirchnerista y desde las pantallas de TN y páginas de Clarín, lo acusan vagamente de "represor".
Usan para ello testimonios vagos de ex detenidos, quienes aseguran "haberlo visto", que "estuvo involucrado", que "participó" en circunstancias vinculadas a la desaparición de un conscripto, el interrogatorio a un Juez y la captura de un militante político.
Ni uno sólo dijo jamás "el mató a..." o "él me torturó" o "él me secuestró".
Nadie.
Simplemente personas que repentinamente recuerdan que lo vieron en Tucumán mientras sucedían cosas decididas por el generalato, siendo él, lo recordamos, un subteniente de 21 años recién recibido.
Curiosamente, los mismos grupitos políticos de izquierda que, mientras el gobierno kirchnerista llevaba adelante la mayor revisión jurídica e histórica respecto a la represión ilegal de 1976 y reprocesaba y encarcelaba a casi todos los criminales que habían podido zafar, Videla incluído, se oponían y denunciaban que ese mismo gobierno hacía "desaparecer" personas y reprimía al pueblo.
Y lo hacían aliados con los grupos de poder como Clarín o los Macri, quienes apoyaron, avalaron y se enriquecieron con el proceso, mientras éstos declaraban que los kirchneristas "curraban con los derechos humanos".
La misma pantalla, las mismas páginas y las mismas voces, servían para propalar ambos discursos, por lo uno y lo otro en oposición, ambos contra el kirchnerismo.
Entonces, cuando Milani asciende y es nombrado Subjefe primero y Jefe del Ejército luego, sabiendo su confesa condición de peronista y su afinidad ideológica con el gobierno, aparece el periodista estrella de Clarín, ex enemigo acérrimo del grupo quien había declarado anteriormente que Magnetto era un criminal, y le dice al pueblo argentino, en horario central, que Milani era "el represor".
El periodista de pagina 12, Horacio Verbitzky curiosamente coincide con Lanata en la misma ambigüedad intitulada "que se lo investigue", contra la opinión de la Presidente de Madres de Plaza de Mayo.
Es decir, el mismo gobierno que encanó a todos los represores y bajó los cuadros de sus comandantes de las paredes del Colegio Militar, habría cambiado su idea y decidido poner a uno de ellos a cargo del Ejército, según la nueva táctica del grupo mediático amenazado por la ley para perder su poder oligopólico.
Pues, hoy tenemos un nuevo mamarracho.
Milani había pasado a un relativo olvido, salvo por los delirantes de la izquierda trotska quienes usan su nombre como sinónimo de tortura y la diputada Carrió quien llegó a decir que él la mandaría a matar.
Y repentinamente, cuando el Presidente debe retractarse de su desfalco y el plan de privatizar las jubilaciones en marcha es denunciado, César Milani es detenido por aquello que nadie vió.
Y es detenido de la forma más insólita posible.
El fiscal de instrucción y el fiscal de Cámara de su causa, ambos responsables de imputar y solicitar prisiones, coinciden en no pedirla por falta de elementos que lo ameriten.
Sin embargo el Juez, por iniciativa propia y sin la menor necesidad, decide detenerlo en un acto sorpresivo contra la voluntad del Ministerio Fiscal.
Algunos aseguran que minutos antes un teléfono habría sonado en ese juzgado, y que la expresión del Juez habría cambiado mucho luego de atenderlo.
No me consta.
Martín Alcala