Es aberrante que haya “sociedades” enteras que naturalicen, normalicen, minimicen, acallen, legitimen, relativicen o traten de “hacer invisible” que…
Que a mujeres jóvenes sin experiencia matrimonial les digan: “Cásate y sé sumisa”.
Que a mujeres las golpeen y las tiren de un balcón.
Que a mujeres las secuestren, las droguen, las golpeen, las prostituyan, y tal vez, las maten.
Que a mujeres las violen y las ahorquen en un árbol.
Que a mujeres les dejen marcas en el cuerpo.
Que a mujeres les den un sillazo o un botellazo.
Que a mujeres les desfiguren un ojo de una piña.
Que a mujeres les desgarren la ropa.
Que a mujeres les digan cosas como: “No eres nada”; “No sirves para nada”; “Nunca haces nada bien”; “A vos no te da la cabeza”; “O te fijas en mí, o te mato”, “¡Mediocre!”, “Ojalá te mueras”, etc.
Que a mujeres les fracturen la nariz, el pómulo, las costillas o una clavícula.
Que a mujeres les griten barbaridades.
Que a mujeres les pisen el pie o las manos.
Que a mujeres les quemen las manos.
Que a mujeres les rompan varios dientes.
Que a mujeres se las amenace con un cuchillo en la mano y se las mire con crueldad.
Que a mujeres se las bañe con lavandina.
Que a mujeres se las bañe en aguarrás para prenderlas fuego.
Que a mujeres se las empastille, se las embriague y se las abuse sexualmente.
Que a mujeres se las hostigue.
Que a mujeres se las trate como marionetas o perros que necesitan adiestramiento. Que se las “domestique”. Que se las “dome”.
Que a mujeres se las use como escudo humano.
Que a mujeres se les aplaste la cabeza con las manos.
Que a mujeres se les arroje agua hirviendo.
Que a mujeres se les disminuya la autoconfianza. Que se les haga sentir pequeñas, indefensas como lauchas, inanes y culpables de todo.
Que a mujeres se les haga creer que ellas no son más que unos objetos sucios.
Que a mujeres se les intente imponer un pensamiento por la fuerza.
Que a mujeres se les ponga un arma en la cabeza, en el ojo, en la oreja o en la boca.
Que a mujeres se les prohíba bañarse, sin ningún motivo aparente.
Que a mujeres se les rocíe gas pimienta en la cara.
Que a mujeres se les sople humo de cigarro en la cara.
Que a niñas de ocho años se les mutile el clítoris.
Que a niñas, por conveniencia económica, se las case con “hombres” varias décadas mayores que
ellas.
Que mujeres aguanten a un “hombre” para que sus hijos o hijas tengan un “padre”.
Que mujeres arriesguen su salud para lograr un estereotipo de belleza.
Que mujeres ganen menos sueldo que sus pares hombres por las mismas responsabilidades.
Que mujeres no puedan terminar el colegio secundario o estudiar una carrera porque sus parejas no quieren que lo hagan.
Que mujeres no tengan derecho a saber nada ni preguntarles nada a sus esposos o novios.
Que mujeres piensen que una feroz golpiza es “perdonable”.
Que mujeres pierdan su libertad –mucho peor que perder su libertinaje– cuando se unen a alguien.
Que mujeres pierdan su trabajo por denunciar a uno de sus compañeros por acoso sexual.
Que mujeres pobres vayan a buscar o a pedir trabajo y terminen siendo acosadas, agredidas o
abusadas sexualmente.
Que mujeres reciban cachetazos por parte de “hombres”.
Que mujeres reciban puñetazos en la boca del estómago.
Que mujeres reciban un cabezazo en la frente.
Que mujeres se embaracen a propósito para tener un hombre a su lado.
Que mujeres sean abofeteadas en el pecho.
Que mujeres sean agarradas de la cabeza y empujadas a la entrepierna de un “hombre”.
Que mujeres sean amenazadas de violación con el sofisma de que “ellas lo están pidiendo”.
Que mujeres sean arrastradas por el asfalto.
Que mujeres sean azotadas.
Que mujeres sean besadas a la fuerza.
Que mujeres sean desnudadas en contra de su voluntad.
Que mujeres sean enterradas vivas.
Que mujeres sean estranguladas o asfixiadas.
Que mujeres sean mordidas y escupidas.
Que mujeres sean golpeadas con un objeto contundente.
Que mujeres sean golpeadas de lleno en la cara.
Que mujeres sean golpeadas hasta quedar ciegas.
Que mujeres sean golpeadas mientras están tiradas en el piso.
Que mujeres sean golpeadas por la ropa que se compraron.
Que mujeres sean golpeadas por no haber podido calmar a un bebé.
Que mujeres sean insultadas por sus parejas delante de un psicólogo o un terapeuta.
Que mujeres sean obligadas a comer arrodilladas a los pies de un “hombre”.
Que mujeres sean obligadas a inhalar pegamento.
Que mujeres sean obligadas a practicar sexo oral.
Que mujeres sean observadas como si fuesen ganados.
Que mujeres sean tiradas de la bicicleta o de la moto.
Que mujeres sean tomadas de la nuca y, aferrándose a sus cabellos, golpeadas en la cara contra la mesa, contra el auto, contra el suelo o contra los azulejos de un baño.
Que mujeres sufran algún tipo de violencia por motivos tan absurdos como reír en exceso o en forma estridente, mirar por la ventana, recibir un obsequio o utilizar un baño público.
Que no se tomen en cuenta denuncias o acusaciones de violación de mujeres, y que se les eche toda la culpa a ellas.
Que se lapiden a mujeres por adulterio.
Que se les corte la minifalda en televisión a mujeres para que muestren la ropa interior.
Que se les obligue a mujeres a mostrarse o a quitarse la ropa.
Que se maltraten a mujeres gestantes.
Que se pongan avisos en los diarios ofreciendo a mujeres como mercadería.
Que se supriman instituciones de defensa de la mujer.
Que una persona quede en coma después de mostrar su coraje civil en un caso de abuso.
Que una turba de “hombres” desnude en público a mujeres por “vestir inapropiadamente”.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres para “no quedar como unos maricones”.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres por ser “provocadoras”, siendo insensibles a sus
lloros y a sus súplicas.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres y luego se jacten de ello.
Que “hombres” aprieten del brazo a mujeres con una vehemencia tan visible, las agarren firmemente del pelo y tiren bruscamente de él –siendo indiferentes al dolor de sus cueros cabelludos–, y las empujen contra la pared.
Que “hombres” aprieten del cuello a mujeres.
Que “hombres” atropellen con sus autos a mujeres.
Que “hombres” decidan cortarles la cara a sus parejas para “prevenir” que se vayan con otros hombres, o solamente por querer divorciarse.
Que “hombres” defiendan, a rajatabla, la estúpida idea de que los hombres tienen un instinto irrefrenable que deben satisfacer, y que las mujeres tienen que satisfacer ese instinto irrefrenable a toda costa.
Que “hombres” digan cosas como: “Tengo sexo con mujeres aunque ellas no quieran”; “Las mujeres más calientes son las más inseguras, así que no olvides tratarlas como basura”; “Las mujeres son culpables de la imposibilidad de controlar los instintos que tienen los hombres”; “Las mujeres que están en el cementerio por malos tratos es porque se lo merecen, porque han destrozado a un hombre”; “Odio y siento asco hacia las mujeres”; “Las mujeres deben estar sexualmente a mi disposición, o las mato, es un crimen que me rechacen”, “Si a una mujer no le gusta trapear, no sirve”, etc.
Que “hombres” entierren sus uñas a mujeres.
Que “hombres” intenten degollar a mujeres con una botella rota, después de un conato de abuso.
Que “hombres” les den una piña en la mandíbula, les partan la boca de una trompada, a mujeres.
Que “hombres” les estrujen las heridas a mujeres.
Que “hombres” les peguen patadas a mujeres. Sea en la pierna, en la cadera o en el vientre, en el lugar que fuere.
Que “hombres” les tiren a mujeres todo lo que tienen a mano.
Que “hombres” maten a mujeres gestantes para eludir la paternidad del bebé que está por venir.
Que “hombres” paguen por una prostituta.
Que “hombres” se sientan complacidos con la degradación, vejación y humillación de mujeres.
Que “hombres” se turnen para abusar sexualmente de una mujer.
Que “hombres”, con el puño en alto, amenacen de muerte a mujeres.
Que mujeres que sufren maltratos y abusos reiteradamente, no les quede otra cosa que agarrar una almohada y llorar.
Que se discrimine a las mujeres y niñas. Que se tape a las mujeres y niñas como si fueran muebles.
Que se deshumanice al género femenino, que se insulte al género femenino en su totalidad.
Que haya una “guerra” no declarada contra las mujeres y niñas.
… Si no somos capaces de horrorizarnos frente a todo esto… estamos todos pasados de rosca… estamos todos enfermos… estamos todos mal de la cabeza. ¿A esto se le llama sociedad? Por cosas como estas el mundo está como está.
Es tristísimo tener que volver a escarmentar, una infinidad de veces, a partir de los horrores de los que somos capaces los seres humanos. La violencia total es uno de los peores aspectos del ser humano.
Que a mujeres jóvenes sin experiencia matrimonial les digan: “Cásate y sé sumisa”.
Que a mujeres las golpeen y las tiren de un balcón.
Que a mujeres las secuestren, las droguen, las golpeen, las prostituyan, y tal vez, las maten.
Que a mujeres las violen y las ahorquen en un árbol.
Que a mujeres les dejen marcas en el cuerpo.
Que a mujeres les den un sillazo o un botellazo.
Que a mujeres les desfiguren un ojo de una piña.
Que a mujeres les desgarren la ropa.
Que a mujeres les digan cosas como: “No eres nada”; “No sirves para nada”; “Nunca haces nada bien”; “A vos no te da la cabeza”; “O te fijas en mí, o te mato”, “¡Mediocre!”, “Ojalá te mueras”, etc.
Que a mujeres les fracturen la nariz, el pómulo, las costillas o una clavícula.
Que a mujeres les griten barbaridades.
Que a mujeres les pisen el pie o las manos.
Que a mujeres les quemen las manos.
Que a mujeres les rompan varios dientes.
Que a mujeres se las amenace con un cuchillo en la mano y se las mire con crueldad.
Que a mujeres se las bañe con lavandina.
Que a mujeres se las bañe en aguarrás para prenderlas fuego.
Que a mujeres se las empastille, se las embriague y se las abuse sexualmente.
Que a mujeres se las hostigue.
Que a mujeres se las trate como marionetas o perros que necesitan adiestramiento. Que se las “domestique”. Que se las “dome”.
Que a mujeres se las use como escudo humano.
Que a mujeres se les aplaste la cabeza con las manos.
Que a mujeres se les arroje agua hirviendo.
Que a mujeres se les disminuya la autoconfianza. Que se les haga sentir pequeñas, indefensas como lauchas, inanes y culpables de todo.
Que a mujeres se les haga creer que ellas no son más que unos objetos sucios.
Que a mujeres se les intente imponer un pensamiento por la fuerza.
Que a mujeres se les ponga un arma en la cabeza, en el ojo, en la oreja o en la boca.
Que a mujeres se les prohíba bañarse, sin ningún motivo aparente.
Que a mujeres se les rocíe gas pimienta en la cara.
Que a mujeres se les sople humo de cigarro en la cara.
Que a niñas de ocho años se les mutile el clítoris.
Que a niñas, por conveniencia económica, se las case con “hombres” varias décadas mayores que
ellas.
Que mujeres aguanten a un “hombre” para que sus hijos o hijas tengan un “padre”.
Que mujeres arriesguen su salud para lograr un estereotipo de belleza.
Que mujeres ganen menos sueldo que sus pares hombres por las mismas responsabilidades.
Que mujeres no puedan terminar el colegio secundario o estudiar una carrera porque sus parejas no quieren que lo hagan.
Que mujeres no tengan derecho a saber nada ni preguntarles nada a sus esposos o novios.
Que mujeres piensen que una feroz golpiza es “perdonable”.
Que mujeres pierdan su libertad –mucho peor que perder su libertinaje– cuando se unen a alguien.
Que mujeres pierdan su trabajo por denunciar a uno de sus compañeros por acoso sexual.
Que mujeres pobres vayan a buscar o a pedir trabajo y terminen siendo acosadas, agredidas o
abusadas sexualmente.
Que mujeres reciban cachetazos por parte de “hombres”.
Que mujeres reciban puñetazos en la boca del estómago.
Que mujeres reciban un cabezazo en la frente.
Que mujeres se embaracen a propósito para tener un hombre a su lado.
Que mujeres sean abofeteadas en el pecho.
Que mujeres sean agarradas de la cabeza y empujadas a la entrepierna de un “hombre”.
Que mujeres sean amenazadas de violación con el sofisma de que “ellas lo están pidiendo”.
Que mujeres sean arrastradas por el asfalto.
Que mujeres sean azotadas.
Que mujeres sean besadas a la fuerza.
Que mujeres sean desnudadas en contra de su voluntad.
Que mujeres sean enterradas vivas.
Que mujeres sean estranguladas o asfixiadas.
Que mujeres sean mordidas y escupidas.
Que mujeres sean golpeadas con un objeto contundente.
Que mujeres sean golpeadas de lleno en la cara.
Que mujeres sean golpeadas hasta quedar ciegas.
Que mujeres sean golpeadas mientras están tiradas en el piso.
Que mujeres sean golpeadas por la ropa que se compraron.
Que mujeres sean golpeadas por no haber podido calmar a un bebé.
Que mujeres sean insultadas por sus parejas delante de un psicólogo o un terapeuta.
Que mujeres sean obligadas a comer arrodilladas a los pies de un “hombre”.
Que mujeres sean obligadas a inhalar pegamento.
Que mujeres sean obligadas a practicar sexo oral.
Que mujeres sean observadas como si fuesen ganados.
Que mujeres sean tiradas de la bicicleta o de la moto.
Que mujeres sean tomadas de la nuca y, aferrándose a sus cabellos, golpeadas en la cara contra la mesa, contra el auto, contra el suelo o contra los azulejos de un baño.
Que mujeres sufran algún tipo de violencia por motivos tan absurdos como reír en exceso o en forma estridente, mirar por la ventana, recibir un obsequio o utilizar un baño público.
Que no se tomen en cuenta denuncias o acusaciones de violación de mujeres, y que se les eche toda la culpa a ellas.
Que se lapiden a mujeres por adulterio.
Que se les corte la minifalda en televisión a mujeres para que muestren la ropa interior.
Que se les obligue a mujeres a mostrarse o a quitarse la ropa.
Que se maltraten a mujeres gestantes.
Que se pongan avisos en los diarios ofreciendo a mujeres como mercadería.
Que se supriman instituciones de defensa de la mujer.
Que una persona quede en coma después de mostrar su coraje civil en un caso de abuso.
Que una turba de “hombres” desnude en público a mujeres por “vestir inapropiadamente”.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres para “no quedar como unos maricones”.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres por ser “provocadoras”, siendo insensibles a sus
lloros y a sus súplicas.
Que “hombres” abusen sexualmente de mujeres y luego se jacten de ello.
Que “hombres” aprieten del brazo a mujeres con una vehemencia tan visible, las agarren firmemente del pelo y tiren bruscamente de él –siendo indiferentes al dolor de sus cueros cabelludos–, y las empujen contra la pared.
Que “hombres” aprieten del cuello a mujeres.
Que “hombres” atropellen con sus autos a mujeres.
Que “hombres” decidan cortarles la cara a sus parejas para “prevenir” que se vayan con otros hombres, o solamente por querer divorciarse.
Que “hombres” defiendan, a rajatabla, la estúpida idea de que los hombres tienen un instinto irrefrenable que deben satisfacer, y que las mujeres tienen que satisfacer ese instinto irrefrenable a toda costa.
Que “hombres” digan cosas como: “Tengo sexo con mujeres aunque ellas no quieran”; “Las mujeres más calientes son las más inseguras, así que no olvides tratarlas como basura”; “Las mujeres son culpables de la imposibilidad de controlar los instintos que tienen los hombres”; “Las mujeres que están en el cementerio por malos tratos es porque se lo merecen, porque han destrozado a un hombre”; “Odio y siento asco hacia las mujeres”; “Las mujeres deben estar sexualmente a mi disposición, o las mato, es un crimen que me rechacen”, “Si a una mujer no le gusta trapear, no sirve”, etc.
Que “hombres” entierren sus uñas a mujeres.
Que “hombres” intenten degollar a mujeres con una botella rota, después de un conato de abuso.
Que “hombres” les den una piña en la mandíbula, les partan la boca de una trompada, a mujeres.
Que “hombres” les estrujen las heridas a mujeres.
Que “hombres” les peguen patadas a mujeres. Sea en la pierna, en la cadera o en el vientre, en el lugar que fuere.
Que “hombres” les tiren a mujeres todo lo que tienen a mano.
Que “hombres” maten a mujeres gestantes para eludir la paternidad del bebé que está por venir.
Que “hombres” paguen por una prostituta.
Que “hombres” se sientan complacidos con la degradación, vejación y humillación de mujeres.
Que “hombres” se turnen para abusar sexualmente de una mujer.
Que “hombres”, con el puño en alto, amenacen de muerte a mujeres.
Que mujeres que sufren maltratos y abusos reiteradamente, no les quede otra cosa que agarrar una almohada y llorar.
Que se discrimine a las mujeres y niñas. Que se tape a las mujeres y niñas como si fueran muebles.
Que se deshumanice al género femenino, que se insulte al género femenino en su totalidad.
Que haya una “guerra” no declarada contra las mujeres y niñas.
… Si no somos capaces de horrorizarnos frente a todo esto… estamos todos pasados de rosca… estamos todos enfermos… estamos todos mal de la cabeza. ¿A esto se le llama sociedad? Por cosas como estas el mundo está como está.
Es tristísimo tener que volver a escarmentar, una infinidad de veces, a partir de los horrores de los que somos capaces los seres humanos. La violencia total es uno de los peores aspectos del ser humano.