Los Creepypastas no son ciertos ¿Verdad?
¿Los Creepypastas son ciertos? sí sí, esas historias de terror publicadas en internet, ¿creéis que son falsas, que solo son para amedrentar a tímidos adolescentes? ¿Que jamás existe o existió Slenderman, o Jeff the Killer o el Smiledog.jpg? Creer que los Creepypastas no son ciertos es un error muy estúpido, que nunca debe cometerse. Nunca se debe dudar de la veracidad de estas historias o puede que algún día acabes destripado en un callejón o secuestrado por una enorme criatura en un bosque o asesinado brutalmente por un adolescente sin ojos y con un líquido negro saliéndole por los mismos. La historia que os voy a contar la relata un chico que no ceía en ningún creepypasta, hasta que un día su peor pesadilla se hizo realidad. Él hacía muchos vídeos para YouTube sobre mitos y leyendas pero jamás subió un Creepypasta porque aparte de que lo consideraba mierda. Decía que toda la gente que veía esas cosas eran unos vagos frikis de la Guerra de las Galaxias, lo que confirma que obviamente no sabía nada del tema. Es más, era capaz de estar horas y horas delante de su PC insultando a los que si les gustaban las Creepypastas. Les decía cosas como: Deja de ver esa mierda y ponte a ver algo más bueno gilipollas o deja de ver esa creepymierda y tócate unas cuantas p***** imbécil. Total que toda la comunidad Creepypastera empezó a odiarlo, pero incluso se envalentonó y decidió hacer un vídeo criticando a los Creepypastas, al fin y al cabo solo son historias ¿no?
Este chico empezó a ser perseguido, la gente le insultaba por las calles, sus amigos le dejaron de lado y jamás dejaba que nadie viese sus muñecas... os podéis imaginar por qué. Lo peor de internet es que no sabes quién está viendo tu vídeo, así de peligroso es. Este chico no sabía y su vídeo cayó en las manos de un hacker llamado Shiva, que consiguió su dirección y la publicó en el sitio más peligroso que existe... la Deep Web. Todos los criminales, mafiosos y hackers vieron su nombre y su dirección e incluso los creadores del Creepypasta más sanguinario que se conoce, Lolita Esclava de Juguete, por lo que no dudaron en hacerle vivir a este chico la pesadilla más macabra: Un encuentro con los Creepypastas más terroríficos: Slenderman, Jeff, y Eyeless Jack
Para el primero le hicieron ir a un bosque por la noche. Para ello se hicieron pasar por unos amigos suyos y le dijeron que fuera a dicho bosque. Antes de ello hicieron dibujos idénticos, los colgaron en los árboles y uno de ellos se disfrazó de Slenderman. Aquel chico fue trasladado a un hospital psiquiátrico después de la terrorífica noche que le hicieron pasar aquellos degenerados. Luego vino Jeff, que lo visitó en el hospital psiquiatrico y le hizo vivir una experiencia de terror extremo. Con una máscara hecha de yeso y la sonrisa maniática de Jeff hicieron creer al chico que le cortaría los dedos uno por uno, cosa que finalmente acabo haciendo, cortándole el índice y el pulgar. De aquellos gritos le tuvieron que poner en aislamiento donde le visitaría el último de Creepypasta: Eyeless Jack. Aquella noche, el chico murió desangrado dado que ¨Eyeless Jack¨le había arrancado los ojos. Por lo tanto, si no os gustan las Creepypastas, vale, es vuestro problema pero jamás las critiquéis ni pongáis en duda su veracidad, o ya sabéis lo que os pasará... aunque... al fin y al cabo... esta es solo una historia más ¿no? Los Creepypastas no son ciertos... ¿verdad?
El Payaso en la ventana
Mi nombre es Alex Pierce. Esta historia ocurrió en 1992, cuando tenía unos 11 años de edad. Vivíamos en 18.970 Bechard Place en Cerritos, CA, en una casa de dos pisos de dos niveles donde yo y mi hermano (Dylan) dormíamos en las habitaciones de arriba. Mi hermano era conocido por su gran imaginación y constantemente inventar historias, pero en realidad estaba durmiendo cuando ocurrió este incidente en particular.
Antes de entrar en detalles explicando lo que pasó esa noche, diré que mi hermano en realidad afirmó que tenía un "payaso" amigo imaginario y que constantemente se refería a él como si fuera un humano real, incluso ofreciéndole comida en la cena. Normalmente me pareció como un mero gesto infantil tanto a mí como a mi madre.
7 de febrero-Viernes
Mi hermano me despertó en medio de la noche, alegando que un payaso estaba "jugando al escondite" con él desde la ventana de su dormitorio y me dijo que era "más divertido con más gente". No tenía ni idea de lo que estaba hablando y estaba sinceramente asustado, pero yo sostuve su mano, encendí las luces, y entré en su dormitorio.
"¡Mira!" -exclamó, señalando a la ventana. "Es el payaso!"
Él se quedó allí, apuntando, riendo, pero yo estaba completamente estupefacto. Nadie estaba en la ventana y, aun cuando afirmó que el payaso estaba hablando, yo no podía oír nada.
Poco más de media hora más tarde, entró en mi habitación y se quedó en la puerta sin moverse. Cuando lo toqué, saltó hacia atrás y afirmó una vez más que un payaso estaba en la ventana y que necesitaba mi ayuda, porque al parecer no lo dejaba en paz. En este punto, yo estaba un poco más molestaba que asustado.
Entré en su habitación de nuevo y dijo en broma, "! Vete! ¡Usted no es querido aquí, payaso!”
De repente, sin embargo, hubo un fuerte golpe en la ventana. Nos apresuramos a bajar la escalera, como el estruendo continuó. Estábamos muy asustados, de repente se despertó mi madre, que se sentó en la cama cuando los dos entraron en la puerta del dormitorio.
"¿Qué pasa?" -preguntó con nerviosismo.
Los dos tratamos de explicar el incidente, pero estábamos sin aliento y demasiado asustados para hablar coherentemente. En cambio, la arrastró por la habitación y exigimos que viniese arriba con nosotros.
Para entonces, sin embargo, los golpes ya habían terminado. Cuando le contamos lo que había sucedido y nos dio una expresión de preocupación . Ella nos explicó que cuando tenía nuestra edad, sus hermanas mayores jugaron una broma a ella en el sótano. Cuando ella había relevado a sí misma pánico y se dejó caer en el suelo, un payaso apareció de repente, mirando sobre ella desde una ventana lateral, y comenzó a murmurar en voz baja.
Los Escalofríos me atravesaban tal y como ella terminaba de contar su historia, y para ser honesto, esta fue la primera vez que he tenido tanto miedo, sin duda. Salimos poco después y nunca he tenido ningún incidente desde entonces. A veces por las noches recuerdo a aquel payaso golpeando mi ventana.
Sueño o Ilusión
Es de noche, las calles reposan en un profundo silencio, y al mismo tiempo, algunas nubes de tormenta se precipitan sobre el cielo nocturno de la ciudad. De forma centellante, las nubes dan origen a algunos rayos, iluminando en parpadeos luminosos los altos edificios del centro de la ciudad, transformándolos en siluetas proyectadas en el horizonte nocturno.
El silencio es interrumpido por el estruendoso rugir de un trueno a lo lejos, el cual abre paso a una ligera llovizna.
En ese mismo instante, una chica duerme tranquilamente es su cama, indiferente al naciente caos nocturno que da inicio en ese momento. Un segundo trueno se escucha a lo lejos, haciendo vibrar los muros y cristales de la habitación, despertando a la chica por causa de su intensidad.
La chica se incorpora en su cama, algo confundida y des orientada por el abrupto despertar, esto provoca por un instante que se pierda en la profunda oscuridad de su habitación, talla sus ojos en un intento por aclarar su visión, ya que la vista dentro de su habitación está limitada a simples siluetas, las cuales son proyectadas por una luz tenue, producida por algunas lámparas externas, la cual se cuela a través de sus delgadas cortinas. Una vez acostumbrada a la poca luz de su entorno, la chica deja su cama y camina al interruptor de la luz, al accionarlo no sucede nada, lo acciona un par de veces más, pero el resultado es el mismo, no insiste más y se retira algo molesta, atribuyendo el des perfecto a una posible falla en algún transformador cercano. Abre la puerta y se interna en aquel oscuro pasillo que fuera de su habitación, atravesándolo con pasos ligeros, procurando no golpear alguna de las mesitas con sus pies desnudos, al cabo de unos pasos, experimenta una sensación extraña, parecida a un tirón en la altura de la nuca, la intensidad de la sensación es tanta, que incluso se tambalea un poco, con su mano toca su nuca, pero no le da mucha importancia que lo relaciona con el desequilibrio provocado por la profunda oscuridad. Tras unos pasos, llega a las escaleras que conducen a la planta baja, la cual es iluminada por una destellante luz que se cuela al interior, por una ventana de la sala, la chica baja las escaleras y toma rumbo a la cocina, toma un vaso con agua, bebe un poco y lo vuelve a llenar, y entre destellantes parpadeos , toma rumbo de nuevo a su habitación, justo a mitad de las escaleras, experimenta nuevamente esa extraña sensación de tirón en la nuca, detiene sus pasos y lentamente jira su mirada a sus espaldas, solo para asegurarse que ha sido solo una sensación, y no lo que su mente comienza a maquinar como producto por el temor emergente provocado por la inmensa oscuridad.
Recorre nuevamente el oscuro pasillo con un paso más acelerado, llegando a la puerta de su habitación rápidamente, y al tocar la perilla de la puerta, experimenta nuevamente la extraña sensación con mucha más intensidad, abre la puerta, y sus ojos son testigos de algo abrumadoramente irreal, su mirada se fija en lo que parece ser ella recostada en su cama, y sobre de ella una escalofriante figura encapuchada flotando muy cerca del techo, la chica sorprendida suelta el vaso que sujetaba con su mano, el cual se quiebra al contacto con el piso, el ruido provoca que la entidad volteé a donde se encuentra ella, en sus manos se aprecia una especie de hilo luminosos el cual sujeta con firmeza, mismo que empieza a morder frenéticamente, al mismo tiempo que mantiene su mirada fija en ella, al momento que empieza a mordisquear el hilo luminoso, la chica experimenta nuevamente la extraña sensación, coloca su mano en la nuca, y se percata de algo que no había notado, con sus dedos detecta algo que no debería estar ahí, con su mano sigue lo que acaba de detectar hasta la altura de su cintura, y con sus ojos contempla el mismo hilo luminoso, el cual sigue con la mirada hasta las manos de la entidad, y de sus manos a la frente de la chica que yace acostada en su cama, la chica aterrada, libera un grito por lo que en ese momento contempla y por el inexplicable miedo que experimenta al percatarse del hilo. En un parpadeo la chica se encuentra en su cama, tras revisar su frente y su nuca, atribuye todo lo sucedido a un mal sueño, aun agitada y bañada en transpiración, deja su cama, motivada por la necesidad de refrescar su cara, al momento que abre la puerta de su recamara, la impresión la derriba, haciendo que caiga al piso conmocionada por la impresión provocada por lo que sus ojos contemplan. En el piso, fuera de su habitación, yace el vaso de agua quebrado.
Espejos
¿Por qué cuando estamos solos y cualquier espejo de la casa se empaña, nos apresuramos a limpiarlo con la mano? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez?
Probablemente no. Se ha convertido en un acto tan natural y tan arraigado en nuestras costumbres, que ni siquiera nos detenemos a meditar acerca de este acto de supervivencia, que se remonta a las primeras épocas en las cuales el ser humano necesitaba estar alerta de todo lo que le rodeaba en su medio ambiente; ahora bien, retomando la realidad detrás de algo que pudiera parecer cómico e incluso insulso, tal vez hasta aburrido o simplista dependiendo de quién lo esté leyendo, podría suponerse que detrás de esto no hay nada más que un simple movimiento reflejo, ¿verdad?
Desgraciadamente no es así.
Detente a pensar. ¿Qué hace la diferencia de que en la soledad de nuestro hogar o del baño de un hotel realicemos tal acción, a veces con prisa, hasta asegurarnos de que no volverá a ensombrecerse nuestra visión de lo reflejado; no obstante, cuando estamos en compañía o como mínimo escuchamos los sonidos de la vida a nuestro alrededor, nos remitimos a simplemente hacer unos cuantos garabatos en la superficie reflejante?
Tú lo sabes, pero no lo quieres pensar siquiera. Sabes por qué cuando entre la regadera y en la bruma del agua caliente no hay un espejo cerca, sientes la necesidad de estar observando los alrededores, incluso mientras meditas bajo las gotas de agua para asegurarte de que continúas a solas. En medio del único sonido del agua corriendo y de tu propia respiración, sin un espejo cerca normalmente estarías atento a cualquier ruido, hasta que algo fuera de lo que común te hiciese saltar, a pesar de que «supuestamente» estás desacompañado; mover rápidamente tus ojos tratando de distinguir la más mínima sombra o movimiento, que te haga salir corriendo o encogerte en una esquina para aguardar.
Muy en el fondo, el instinto primitivo de estar prevenido te dice que cuando tienes un espejo cerca, éste debe encontrarse completamente limpio, permitiéndote ver siempre tus alrededores para confirmar tu soledad.
Desde el inicio de los tiempos, cuando el ser humano se mantenía a una distancia prudente del reflejo de las aguas, pero siempre cerca para ver el reflejo de sus alrededores, se ha tenido la certeza del porqué de esta necesidad.
Tal vez tu mente de ser humano «civilizado» se burle de esto; pero le es imposible negarlo cuando, en medio de tu tranquila ducha, te das cuenta de que las imágenes se han vuelto borrosas, como una bruma que te impide ver el resto de tu zona segura, y te apresuras a limpiarlo para dejarlo como estaba antes.
Tal vez no deberías hacerlo tan rápido.
Ahora que estás leyendo esto, la próxima vez que sientas que algo no está bien, que un leve crujido ha resonado en las sombras de alguna esquina detrás del cesto de ropa usada o de las cortinas, si tienes un espejo que ha sido empañado por los vapores de la calidez del agua, simplemente no lo limpies.
Toma tus cosas y sal de la habitación pretendiendo que todo sigue como siempre. Sal a dar la vuelta. Invita a un amigo a quedarse contigo o a visitarte hasta que el ambiente en tu hogar vuelva a ser el de siempre. Deja que el espejo se aclare a solas, eso les dará tiempo de ocultarse nuevamente y tú te evitarás cualquier asunto desagradable que te impida estar en paz por el resto de tu vida.
Después de todo, lo presientes cada vez que estás limpiando el vapor de la superficie y tienes el alma en un hilo, asegurándote en voz alta que cuando el espejo recupere su reflejo, sólo te verás a ti; aun cuando el miedo de encontrar la sombra de algo cerca de tu cuerpo o percibir un rostro asomado por sobre tu hombro mientras retiras las finas y cálidas gotas del cristal agarrota y congela tus sentidos.
Recuerda, una vez que los sientas, NO LIMPIES EL VAPOR DEL ESPEJO.
Cualquier persona en sus cinco sentidos que haya leído CUALQUIER historia de espíritus, sabe perfectamente que no les gusta ser descubiertos mientras te están observando.
Debajo de tus pies
No les ha pasado que cuando van caminando por calles solitarias y no hay rastro de algún ser vivo.
Pues a mí si….
Todo comenzó un viernes, ya era tarde y Salí de la escuela camino hacia mi casa. Yo en ese tiempo estudiaba en el turno vespertino. Me había despedido de mis compañeros, ya encaminado a un callejón que pasaba por mi casa empecé a sentir un olor a rata quemada por una corriente de electricidad muy fuerte y empecé a escuchar pasos atrás de mí, pasos muy fuertes como alguien que estuviera muy enojado. Volteé a ver hacia atrás y no vi señal alguna de alguien caminado, ni un solo perro o gato, había mucha neblina como en las mañanas de frio, me puse un poco nervioso al saber que alguien caminaba junto a mí pero no lo lograba ver nada. De repente escuche como un susurro muy leve me dijo “no mires debajo de tus pies” me espante y corrí. mi piel se puso de gallina y sentía un frio en mi cuerpo muy penetrante como si una placa de metal estuviera adentro de mi piel, seguí corriendo hasta ya no poder más, recuerdo que ese callejón estaba más corto pero de alguna manera sentía que al correr no avanzaba nada y seguí corriendo hasta el cansancio mi mente solo pensaba en una cosa, en llegar a casa con mi familia y de nuevo otro susurro “ ya no corras” yo sentí como de golpe me detuve como si esa persona me hubiera agarrado con toda su fuerza para evitar que no corriera volteé para todos lados en busca de alguien que me ayudara pero ni los más fuertes gritos se oían supuse que si miraba mis pies algo malo pasaría y no quería que eso me atrapara. No podía moverme pero si podía mover mi cabeza. Luego mira hacia atrás y vi a una persona vestido de traje rojo con una capucha y la mire y le dije “¿Que quiere de mí?” siguió como si nada, se acercó más a mí y lo único que sabía es que este era el fin pero algo extraño sucedió…otro susurro “mira a tus pies” me comía la curiosidad y mire y para mi sorpresa me encontré un foto de mí, era extraño.
La foto que ahora cargaba en mis manos era de mí de chico pero no sabía qué hacer con el… de repente el hombre dejo de caminar, extendió su mano y otro susurro “dale la foto”. se la entregué y de la nada se esfumo. Volví a mi casa todavía con una intriga de que fue lo que paso. Hace más de un mes que tengo pesadillas acerca de ese momento terrible que pase pero lo único que sé a ciencia cierta es, que esa voz o susurro que me decía que hacer hizo que ahora en este preciso momento este vivo…por ahora… lo único que les digo es que nunca pero por nada del mundo volteen corran si es posible porque él se alimenta de tu miedo y lo más importante de todo es…. Nunca veas debajo de tus pies…
¿Los Creepypastas son ciertos? sí sí, esas historias de terror publicadas en internet, ¿creéis que son falsas, que solo son para amedrentar a tímidos adolescentes? ¿Que jamás existe o existió Slenderman, o Jeff the Killer o el Smiledog.jpg? Creer que los Creepypastas no son ciertos es un error muy estúpido, que nunca debe cometerse. Nunca se debe dudar de la veracidad de estas historias o puede que algún día acabes destripado en un callejón o secuestrado por una enorme criatura en un bosque o asesinado brutalmente por un adolescente sin ojos y con un líquido negro saliéndole por los mismos. La historia que os voy a contar la relata un chico que no ceía en ningún creepypasta, hasta que un día su peor pesadilla se hizo realidad. Él hacía muchos vídeos para YouTube sobre mitos y leyendas pero jamás subió un Creepypasta porque aparte de que lo consideraba mierda. Decía que toda la gente que veía esas cosas eran unos vagos frikis de la Guerra de las Galaxias, lo que confirma que obviamente no sabía nada del tema. Es más, era capaz de estar horas y horas delante de su PC insultando a los que si les gustaban las Creepypastas. Les decía cosas como: Deja de ver esa mierda y ponte a ver algo más bueno gilipollas o deja de ver esa creepymierda y tócate unas cuantas p***** imbécil. Total que toda la comunidad Creepypastera empezó a odiarlo, pero incluso se envalentonó y decidió hacer un vídeo criticando a los Creepypastas, al fin y al cabo solo son historias ¿no?
Este chico empezó a ser perseguido, la gente le insultaba por las calles, sus amigos le dejaron de lado y jamás dejaba que nadie viese sus muñecas... os podéis imaginar por qué. Lo peor de internet es que no sabes quién está viendo tu vídeo, así de peligroso es. Este chico no sabía y su vídeo cayó en las manos de un hacker llamado Shiva, que consiguió su dirección y la publicó en el sitio más peligroso que existe... la Deep Web. Todos los criminales, mafiosos y hackers vieron su nombre y su dirección e incluso los creadores del Creepypasta más sanguinario que se conoce, Lolita Esclava de Juguete, por lo que no dudaron en hacerle vivir a este chico la pesadilla más macabra: Un encuentro con los Creepypastas más terroríficos: Slenderman, Jeff, y Eyeless Jack
Para el primero le hicieron ir a un bosque por la noche. Para ello se hicieron pasar por unos amigos suyos y le dijeron que fuera a dicho bosque. Antes de ello hicieron dibujos idénticos, los colgaron en los árboles y uno de ellos se disfrazó de Slenderman. Aquel chico fue trasladado a un hospital psiquiátrico después de la terrorífica noche que le hicieron pasar aquellos degenerados. Luego vino Jeff, que lo visitó en el hospital psiquiatrico y le hizo vivir una experiencia de terror extremo. Con una máscara hecha de yeso y la sonrisa maniática de Jeff hicieron creer al chico que le cortaría los dedos uno por uno, cosa que finalmente acabo haciendo, cortándole el índice y el pulgar. De aquellos gritos le tuvieron que poner en aislamiento donde le visitaría el último de Creepypasta: Eyeless Jack. Aquella noche, el chico murió desangrado dado que ¨Eyeless Jack¨le había arrancado los ojos. Por lo tanto, si no os gustan las Creepypastas, vale, es vuestro problema pero jamás las critiquéis ni pongáis en duda su veracidad, o ya sabéis lo que os pasará... aunque... al fin y al cabo... esta es solo una historia más ¿no? Los Creepypastas no son ciertos... ¿verdad?
El Payaso en la ventana
Mi nombre es Alex Pierce. Esta historia ocurrió en 1992, cuando tenía unos 11 años de edad. Vivíamos en 18.970 Bechard Place en Cerritos, CA, en una casa de dos pisos de dos niveles donde yo y mi hermano (Dylan) dormíamos en las habitaciones de arriba. Mi hermano era conocido por su gran imaginación y constantemente inventar historias, pero en realidad estaba durmiendo cuando ocurrió este incidente en particular.
Antes de entrar en detalles explicando lo que pasó esa noche, diré que mi hermano en realidad afirmó que tenía un "payaso" amigo imaginario y que constantemente se refería a él como si fuera un humano real, incluso ofreciéndole comida en la cena. Normalmente me pareció como un mero gesto infantil tanto a mí como a mi madre.
7 de febrero-Viernes
Mi hermano me despertó en medio de la noche, alegando que un payaso estaba "jugando al escondite" con él desde la ventana de su dormitorio y me dijo que era "más divertido con más gente". No tenía ni idea de lo que estaba hablando y estaba sinceramente asustado, pero yo sostuve su mano, encendí las luces, y entré en su dormitorio.
"¡Mira!" -exclamó, señalando a la ventana. "Es el payaso!"
Él se quedó allí, apuntando, riendo, pero yo estaba completamente estupefacto. Nadie estaba en la ventana y, aun cuando afirmó que el payaso estaba hablando, yo no podía oír nada.
Poco más de media hora más tarde, entró en mi habitación y se quedó en la puerta sin moverse. Cuando lo toqué, saltó hacia atrás y afirmó una vez más que un payaso estaba en la ventana y que necesitaba mi ayuda, porque al parecer no lo dejaba en paz. En este punto, yo estaba un poco más molestaba que asustado.
Entré en su habitación de nuevo y dijo en broma, "! Vete! ¡Usted no es querido aquí, payaso!”
De repente, sin embargo, hubo un fuerte golpe en la ventana. Nos apresuramos a bajar la escalera, como el estruendo continuó. Estábamos muy asustados, de repente se despertó mi madre, que se sentó en la cama cuando los dos entraron en la puerta del dormitorio.
"¿Qué pasa?" -preguntó con nerviosismo.
Los dos tratamos de explicar el incidente, pero estábamos sin aliento y demasiado asustados para hablar coherentemente. En cambio, la arrastró por la habitación y exigimos que viniese arriba con nosotros.
Para entonces, sin embargo, los golpes ya habían terminado. Cuando le contamos lo que había sucedido y nos dio una expresión de preocupación . Ella nos explicó que cuando tenía nuestra edad, sus hermanas mayores jugaron una broma a ella en el sótano. Cuando ella había relevado a sí misma pánico y se dejó caer en el suelo, un payaso apareció de repente, mirando sobre ella desde una ventana lateral, y comenzó a murmurar en voz baja.
Los Escalofríos me atravesaban tal y como ella terminaba de contar su historia, y para ser honesto, esta fue la primera vez que he tenido tanto miedo, sin duda. Salimos poco después y nunca he tenido ningún incidente desde entonces. A veces por las noches recuerdo a aquel payaso golpeando mi ventana.
Sueño o Ilusión
Es de noche, las calles reposan en un profundo silencio, y al mismo tiempo, algunas nubes de tormenta se precipitan sobre el cielo nocturno de la ciudad. De forma centellante, las nubes dan origen a algunos rayos, iluminando en parpadeos luminosos los altos edificios del centro de la ciudad, transformándolos en siluetas proyectadas en el horizonte nocturno.
El silencio es interrumpido por el estruendoso rugir de un trueno a lo lejos, el cual abre paso a una ligera llovizna.
En ese mismo instante, una chica duerme tranquilamente es su cama, indiferente al naciente caos nocturno que da inicio en ese momento. Un segundo trueno se escucha a lo lejos, haciendo vibrar los muros y cristales de la habitación, despertando a la chica por causa de su intensidad.
La chica se incorpora en su cama, algo confundida y des orientada por el abrupto despertar, esto provoca por un instante que se pierda en la profunda oscuridad de su habitación, talla sus ojos en un intento por aclarar su visión, ya que la vista dentro de su habitación está limitada a simples siluetas, las cuales son proyectadas por una luz tenue, producida por algunas lámparas externas, la cual se cuela a través de sus delgadas cortinas. Una vez acostumbrada a la poca luz de su entorno, la chica deja su cama y camina al interruptor de la luz, al accionarlo no sucede nada, lo acciona un par de veces más, pero el resultado es el mismo, no insiste más y se retira algo molesta, atribuyendo el des perfecto a una posible falla en algún transformador cercano. Abre la puerta y se interna en aquel oscuro pasillo que fuera de su habitación, atravesándolo con pasos ligeros, procurando no golpear alguna de las mesitas con sus pies desnudos, al cabo de unos pasos, experimenta una sensación extraña, parecida a un tirón en la altura de la nuca, la intensidad de la sensación es tanta, que incluso se tambalea un poco, con su mano toca su nuca, pero no le da mucha importancia que lo relaciona con el desequilibrio provocado por la profunda oscuridad. Tras unos pasos, llega a las escaleras que conducen a la planta baja, la cual es iluminada por una destellante luz que se cuela al interior, por una ventana de la sala, la chica baja las escaleras y toma rumbo a la cocina, toma un vaso con agua, bebe un poco y lo vuelve a llenar, y entre destellantes parpadeos , toma rumbo de nuevo a su habitación, justo a mitad de las escaleras, experimenta nuevamente esa extraña sensación de tirón en la nuca, detiene sus pasos y lentamente jira su mirada a sus espaldas, solo para asegurarse que ha sido solo una sensación, y no lo que su mente comienza a maquinar como producto por el temor emergente provocado por la inmensa oscuridad.
Recorre nuevamente el oscuro pasillo con un paso más acelerado, llegando a la puerta de su habitación rápidamente, y al tocar la perilla de la puerta, experimenta nuevamente la extraña sensación con mucha más intensidad, abre la puerta, y sus ojos son testigos de algo abrumadoramente irreal, su mirada se fija en lo que parece ser ella recostada en su cama, y sobre de ella una escalofriante figura encapuchada flotando muy cerca del techo, la chica sorprendida suelta el vaso que sujetaba con su mano, el cual se quiebra al contacto con el piso, el ruido provoca que la entidad volteé a donde se encuentra ella, en sus manos se aprecia una especie de hilo luminosos el cual sujeta con firmeza, mismo que empieza a morder frenéticamente, al mismo tiempo que mantiene su mirada fija en ella, al momento que empieza a mordisquear el hilo luminoso, la chica experimenta nuevamente la extraña sensación, coloca su mano en la nuca, y se percata de algo que no había notado, con sus dedos detecta algo que no debería estar ahí, con su mano sigue lo que acaba de detectar hasta la altura de su cintura, y con sus ojos contempla el mismo hilo luminoso, el cual sigue con la mirada hasta las manos de la entidad, y de sus manos a la frente de la chica que yace acostada en su cama, la chica aterrada, libera un grito por lo que en ese momento contempla y por el inexplicable miedo que experimenta al percatarse del hilo. En un parpadeo la chica se encuentra en su cama, tras revisar su frente y su nuca, atribuye todo lo sucedido a un mal sueño, aun agitada y bañada en transpiración, deja su cama, motivada por la necesidad de refrescar su cara, al momento que abre la puerta de su recamara, la impresión la derriba, haciendo que caiga al piso conmocionada por la impresión provocada por lo que sus ojos contemplan. En el piso, fuera de su habitación, yace el vaso de agua quebrado.
Espejos
¿Por qué cuando estamos solos y cualquier espejo de la casa se empaña, nos apresuramos a limpiarlo con la mano? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez?
Probablemente no. Se ha convertido en un acto tan natural y tan arraigado en nuestras costumbres, que ni siquiera nos detenemos a meditar acerca de este acto de supervivencia, que se remonta a las primeras épocas en las cuales el ser humano necesitaba estar alerta de todo lo que le rodeaba en su medio ambiente; ahora bien, retomando la realidad detrás de algo que pudiera parecer cómico e incluso insulso, tal vez hasta aburrido o simplista dependiendo de quién lo esté leyendo, podría suponerse que detrás de esto no hay nada más que un simple movimiento reflejo, ¿verdad?
Desgraciadamente no es así.
Detente a pensar. ¿Qué hace la diferencia de que en la soledad de nuestro hogar o del baño de un hotel realicemos tal acción, a veces con prisa, hasta asegurarnos de que no volverá a ensombrecerse nuestra visión de lo reflejado; no obstante, cuando estamos en compañía o como mínimo escuchamos los sonidos de la vida a nuestro alrededor, nos remitimos a simplemente hacer unos cuantos garabatos en la superficie reflejante?
Tú lo sabes, pero no lo quieres pensar siquiera. Sabes por qué cuando entre la regadera y en la bruma del agua caliente no hay un espejo cerca, sientes la necesidad de estar observando los alrededores, incluso mientras meditas bajo las gotas de agua para asegurarte de que continúas a solas. En medio del único sonido del agua corriendo y de tu propia respiración, sin un espejo cerca normalmente estarías atento a cualquier ruido, hasta que algo fuera de lo que común te hiciese saltar, a pesar de que «supuestamente» estás desacompañado; mover rápidamente tus ojos tratando de distinguir la más mínima sombra o movimiento, que te haga salir corriendo o encogerte en una esquina para aguardar.
Muy en el fondo, el instinto primitivo de estar prevenido te dice que cuando tienes un espejo cerca, éste debe encontrarse completamente limpio, permitiéndote ver siempre tus alrededores para confirmar tu soledad.
Desde el inicio de los tiempos, cuando el ser humano se mantenía a una distancia prudente del reflejo de las aguas, pero siempre cerca para ver el reflejo de sus alrededores, se ha tenido la certeza del porqué de esta necesidad.
Tal vez tu mente de ser humano «civilizado» se burle de esto; pero le es imposible negarlo cuando, en medio de tu tranquila ducha, te das cuenta de que las imágenes se han vuelto borrosas, como una bruma que te impide ver el resto de tu zona segura, y te apresuras a limpiarlo para dejarlo como estaba antes.
Tal vez no deberías hacerlo tan rápido.
Ahora que estás leyendo esto, la próxima vez que sientas que algo no está bien, que un leve crujido ha resonado en las sombras de alguna esquina detrás del cesto de ropa usada o de las cortinas, si tienes un espejo que ha sido empañado por los vapores de la calidez del agua, simplemente no lo limpies.
Toma tus cosas y sal de la habitación pretendiendo que todo sigue como siempre. Sal a dar la vuelta. Invita a un amigo a quedarse contigo o a visitarte hasta que el ambiente en tu hogar vuelva a ser el de siempre. Deja que el espejo se aclare a solas, eso les dará tiempo de ocultarse nuevamente y tú te evitarás cualquier asunto desagradable que te impida estar en paz por el resto de tu vida.
Después de todo, lo presientes cada vez que estás limpiando el vapor de la superficie y tienes el alma en un hilo, asegurándote en voz alta que cuando el espejo recupere su reflejo, sólo te verás a ti; aun cuando el miedo de encontrar la sombra de algo cerca de tu cuerpo o percibir un rostro asomado por sobre tu hombro mientras retiras las finas y cálidas gotas del cristal agarrota y congela tus sentidos.
Recuerda, una vez que los sientas, NO LIMPIES EL VAPOR DEL ESPEJO.
Cualquier persona en sus cinco sentidos que haya leído CUALQUIER historia de espíritus, sabe perfectamente que no les gusta ser descubiertos mientras te están observando.
Debajo de tus pies
No les ha pasado que cuando van caminando por calles solitarias y no hay rastro de algún ser vivo.
Pues a mí si….
Todo comenzó un viernes, ya era tarde y Salí de la escuela camino hacia mi casa. Yo en ese tiempo estudiaba en el turno vespertino. Me había despedido de mis compañeros, ya encaminado a un callejón que pasaba por mi casa empecé a sentir un olor a rata quemada por una corriente de electricidad muy fuerte y empecé a escuchar pasos atrás de mí, pasos muy fuertes como alguien que estuviera muy enojado. Volteé a ver hacia atrás y no vi señal alguna de alguien caminado, ni un solo perro o gato, había mucha neblina como en las mañanas de frio, me puse un poco nervioso al saber que alguien caminaba junto a mí pero no lo lograba ver nada. De repente escuche como un susurro muy leve me dijo “no mires debajo de tus pies” me espante y corrí. mi piel se puso de gallina y sentía un frio en mi cuerpo muy penetrante como si una placa de metal estuviera adentro de mi piel, seguí corriendo hasta ya no poder más, recuerdo que ese callejón estaba más corto pero de alguna manera sentía que al correr no avanzaba nada y seguí corriendo hasta el cansancio mi mente solo pensaba en una cosa, en llegar a casa con mi familia y de nuevo otro susurro “ ya no corras” yo sentí como de golpe me detuve como si esa persona me hubiera agarrado con toda su fuerza para evitar que no corriera volteé para todos lados en busca de alguien que me ayudara pero ni los más fuertes gritos se oían supuse que si miraba mis pies algo malo pasaría y no quería que eso me atrapara. No podía moverme pero si podía mover mi cabeza. Luego mira hacia atrás y vi a una persona vestido de traje rojo con una capucha y la mire y le dije “¿Que quiere de mí?” siguió como si nada, se acercó más a mí y lo único que sabía es que este era el fin pero algo extraño sucedió…otro susurro “mira a tus pies” me comía la curiosidad y mire y para mi sorpresa me encontré un foto de mí, era extraño.
La foto que ahora cargaba en mis manos era de mí de chico pero no sabía qué hacer con el… de repente el hombre dejo de caminar, extendió su mano y otro susurro “dale la foto”. se la entregué y de la nada se esfumo. Volví a mi casa todavía con una intriga de que fue lo que paso. Hace más de un mes que tengo pesadillas acerca de ese momento terrible que pase pero lo único que sé a ciencia cierta es, que esa voz o susurro que me decía que hacer hizo que ahora en este preciso momento este vivo…por ahora… lo único que les digo es que nunca pero por nada del mundo volteen corran si es posible porque él se alimenta de tu miedo y lo más importante de todo es…. Nunca veas debajo de tus pies…