La vagina con dientes (vagina dentata) es un mito universal que se encuentra en varias tradiciones culturales: americanas, orientales y africanas.
La imagen de la vagina dentada está vinculada, primordialmente, al mito del origen femenino, donde una mujer o un grupo de mujeres surgen del cielo y “los hombres tienen que despojarlas de sus vaginas dentadas para que no sean impenetrables” .
En las distintas variaciones del mito la lucha entre los sexos se dirime en torno a la posibilidad masculina de penetración frente el riesgo de castración.
Algunos mitos proyectan la imagen de una mujer castrante, por ejemplo, Chagnon (1983) señala que los yanomamo de Venezuela y Brasil hablan de que uno de los primeros seres que habitaron la tierra era una mujer cuya vagina se transformó en una boca dentada y mordió el pene de su consorte.
Otro de los mitos que hablan sobre la salvaje dentadura en la vagina en la mujer, es el de Piøwachuwø.
En 1982, la erupción del volcán Chichonal sacudió al territorio zoque de Chiapas, donde Piøwachuwø se ocultaba. Ella era una sirena tan hermosa como el paisaje y tan peligrosa como la lava de aquel cráter, se dedicaba a seducir hombres para después castrarlos a través de su vagina dentada; a la que todos soñaban entrar, a pesar de los riesgos.Esta erótica y mortífera criatura vivía en la laguna al interior del volcán; un día decidió moverse por debajo de la tierra para llegar al Tacaná, otro de los montes sulfuratnes de Chiapas. El día que ella atravesó el pueblo, cuenta la leyenda que los zoques temblaron junto con el suelo sobre el que cayó la ceniza del Chichonal.
A partir de todos estos relatos, que para nada proponían a la mujer como una heroína sino como una creadora de vida y devoradora de cuerpos, la imagen de la vagina dentada se popularizó y transformó en parte de una ficción feminista. Ésta se defendía a sí misma y a su género a partir del instrumento punzocortante que portaba entre las piernas. Es decir, este personaje prehispánico inspiró grandes historias sobre la anti-violación.
Pero este mito no solo se ha quedado en el arte, se ha extendido a la cultura popular, aparece en un capítulo de South Park. y en la novela “Snow Crash” de Neal Stephenson, en la forma de un dispositivo anti-violación para la vagina, llamado “Dentata”.Respecto a este último punto se ha especulado que durante el siglo XIX se diseñaron dispositivos anti-violación similares al que aparece en el texto de Stephenson; sin embargo, no existe registro de ellos.