InicioOfftopicTétrico experimento del ejército soviético para crear zombis

Tétrico experimento del ejército soviético para crear zombis

Offtopic4/9/2017
Una leyenda, de las que se conocen como “creepypasta”, ha estado circulando en redes desde hace mucho tiempo; y según esta historia, los rusos experimentaron en 1940 con la privación del sueño, creando una especie de zombis en la vida real. Cinco personas fueron sometidas a un experimento secreto en el que se trataba de saber qué pasaba con el cuerpo cuando dejaba de dormir por muchos días. Para este insomnio prolongado, el ejército soviético encerró a los sujetos en un cuarto con provisiones suficientes para mantenerse vivos durante el tiempo estipulado. El cuarto tenía vidrios de 5 pulgadas de espesor y había libros, camas para dormir (aunque sin ropa de cama), agua y baños; y para mantenerlos despiertos se les rociaba un gas estimulante. Para el experimento se utilizaron presos políticos, quienes eran monitoreados por un circuito cerrado de cámaras y micrófonos. El cuarto tenía un sistema de ventilación para inundarlo con el gas experimental. Según el experimento, nadie saldría ni entraría durante 15 días. Luego de los primeros cuatro días, los cuales según los médicos son el máximo que un ser humano puede vivir sin dormir, los prisioneros no se quejaron y todo continuó normalmente. Al cuarto día sus conversaciones habían sido normales, aunque el tono de las mismas empezaba a volverse cada vez más oscuro. Hablaban de la muerte, ocultismo, hechos sobrenaturales y todo lo hacían con un matiz violento y de odio. Luego del quinto día, empezaron a desarrollar desconfianza entre ellos y una paranoia notoria. Empezaron a dejar de moverse, y en casos esporádicos compartían relatos de eventos traumáticos en su vida. Un poco después, empezaron a quejarse de su circunstancia y luego dejaron de hablar entre sí. Empezaron a buscar una manera de salir manipulando a los médicos que los monitoreaban. Por alguna razón creían que al denunciar a sus compañeros con los médicos en turno, sobre hechos que en algunas ocasiones eran inventados, podrían salir o ganar el favor de los investigadores. A los nueve días de encierro y privación del sueño, uno de los prisioneros empezó a gritar frenéticamente por todo el lugar, mientras los demás lo ignoraban. Durante tres horas gritó sin cesar hasta que se quedó afónico. Luego de eso, solo escuchaban chillidos ocasionales. Los demás susurraban en micrófonos hasta que otro también empezó a gritar. El resto de los prisioneros entonces tomaron los libros, arrancaron varias hojas y defecaron en ellas, para luego ponerlas sobre las cámaras y las ventanas. Cuando hicieron esto, los gritos cesaron y tampoco hicieron ruido alguno. Los investigadores esperaron tres días a recibir noticias de los presos pero no escuchaban ningún ruido. Al parecer, guardaban silencio, pues el consumo del oxígeno indicaba que seguían respirando. A la mañana siguiente, tuvieron que intervenir. Usaron el intercomunicador para provocar una reacción en los sujetos, pero sin resultado. Dijeron: “Estamos abriendo la cámara y probamos los micrófonos, acuéstense en el suelo o se le disparará. Si lo cumplen se los liberará inmediatamente”. Uno de ellos respondió: “Ya no queremos ser liberados”. Las autoridades empezaron a debatir si debían abrir o no la puerta, y finalmente estuvieron de acuerdo en hacerlo hasta la medianoche del día 15 del experimento. Dejaron de inyectar el gas y empezaron a ventilar la sala, por lo que los presos empezaron a quejarse y a pedir que volvieran a inundar de gas la habitación. Los soldados abrieron la habitación y los sujetos de prueba empezaron entonces a gritar cada vez más fuerte, pidiéndoles que los dejaran en paz. Cuatro de los reos todavía estaban con vida y el olor era insoportable. Las raciones de alimento estaban igual que como las habían dejado, descompuestas pero intactas. En el desagüe, encontraron pedazos de carne, que luego se sabría, eran parte de los muslos y el pecho de uno de los reos. En el suelo el agua se había acumulado por casi 30 centímetros de altura con el desagüe tapado y estaba mezclada con sangre y otros fluídos. Los cuatro sujetos tenían gran parte de su cuerpo mutilado y con partes faltantes de músculos y piel. Según se supo después se la habían arrancado ellos mismos, según las heridas en las puntas de sus dedos. Luego verían que al que había muerto también le faltaban los órganos abdominales en la caja torácica. Los cuatro sujetos estaban en abanico alrededor del eviscerado, estaban vivos y también les faltaban algunos órganos de la caja torácica y se veían los pulmones. A simple vista se veía trabajar los órganos y cómo masticaban y tragaban lo que suponen era la carne que se habían arrancado. Los soldados absortos ante el espectáculo, se retiraron para pedir instrucciones. Posteriormente regresaron para sacar a los sujetos de prueba pero estos opusieron una férrea resistencia a ser evacuados. Uno de los soldados murió por el ataque de los prisioneros, otro fue gravemente herido en la arteria femoral. En la lucha uno de los sujetos resultó con el brazo fracturado y se desangró en el lugar. A otro de ellos se le inyectó una dosis de tranquilizante 10 veces superior a la necesaria y aún luchó como un animal salvaje, lastimando a un médico al que se la diagnosticadon costillas y un brazo roto. Fue notorio que gritaba la palabra “más” mientras se defendía de los militares. Los tres sujetos que lograron sobrevivir fueron trasladados a un centro médico. La sangre de los sujetos mostró que tenían mucha más presencia de oxígeno en la sangre, respecto a una persona normal. El más dañado de los tres sobrevivientes fue llevado a la sala de operaciones donde se le inyectaron sedantes, pero era inmune a estos. Luchó por zafarse de las correas, rompiendo las de las muñecas, que eran correas de cuero de 4 pulgadas, incluso con el peso de un soldado de 100 kilos sosteniéndolas. La anestesia consiguió sedarlo lyego de un rato pero sus párpados se cerraron y el corazón se detuvo. Otro de los sobrevivientes, no reaccionó a la operación en la cual le sustituyeron los órganos abdominales que le intentaron cubrir con los restos de piel. Ek jefe de cirujanos dijo en varias ocasiones que era imposible mantenerlo con vida. Cuando terminó la cirujía, el sujeto le sonrió a la enfermera y trató de hablar, pero alcanzando solamente a jadear. El médico entonces le dio un pedazo de papel y una pluma. Escribió: “siga cortando”. Los otros dos sujetos fueron sometidos a cirugías similares. Uno de ellos había quedado paralítico, pero los dos seguían riendo en medio de la operación. Uno de ellos solo murmuró: “Debo permanecer despierto”. Los sujetos fueron llevados de nuevo a la cámara en espera de decidir qué se hacía con ellos. Mientras que algunos sugerían la eutanasia, otros sugirieron volver a rociar el gas. Cuando se enteró de que los volverían a exponer al gas, uno de ellos empezó a cantar. A los tres se les mantuvo atados en camillas y se les conectaron electro encefalogramas para dar seguimiento a su actividad cerebral. Sorpresivamente, los tres mostraban actividad normal aunque en muchos lapsos, tenían líneas planas como si sufrieran muerte cerebral. Uno de los jefes militares ordenó cerrar la cámara mientras estaban ahí tres investigadores, pero uno de ellos pudo arrebatarle el arma al militar y acabó matando a los sujetos atados, a sus compañeros y al final se suicidó.
Datos archivados del Taringa! original
69puntos
1,253visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

s
skyblazer🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts1,569
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.