Ante una ruptura podemos hacer las cosas bien, regular o mal. Podemos intentar evitar humillarnos, podemos evitar rogarle, podemos evitar un montón de cosas pero lo que no podemos evitar es sentirnos mal ante el abandono.
Cuando me dejó Agustina, una vez que descubrí a Fabio Fusaro, le puse unos huevos tremendos. No la llamé, no le insistí, no le rogué y desaparecí. Y de a poco fui cayendo en como la técnica de desaparecer sirve para recuperarse. Empecé de a poco a sentirme con menos dolor que antes, un poco menos bajoneado. La cosa venía dando resultado. Y terminé de entenderla cuando me mandé la cagada de meterme en su Fotolog a chusmear, porque, a pesar de que solamente había posteado la letra de una canción, me sentí como el ojete en comparación a como me venía sintiendo. De ahí en más no me mandé ninguna otra boludez y cada cosa que podía hacer para evitar estar mal la hacía.
Lo que muchas veces no podemos evitar es que venga algún puto recuerdito a la mente que nos bajonee. Yo un día venía lo más bien y de golpe pasan en la radio el tema preferido de ella y pegó bajón. Otra vez vi a unas amigas de ella en el tren y pegó bajón también. Otra vez revisando unos archivos en la PC encontré un audio donde me 5779f7f8cd17b14c49ebbb5b1cbfde81decía "lalalala te amo lalalala te amo" y bajón. Cada cosa que te la trae a la mente hace que te pinte un bajoncito que puede cagarte el resto del día o, cuando ya venís bien avanzado en tu recuperación, durará media horita y se irá.
Hay un caso particular en el que vamos a tener un recuerdo más vívido y un bajón más intenso: cuando se hace presente ya sea porque nos la cruzamos en algún lugar o porque nos hace un testeo. Y este bajón es tan intenso que sentimos que nuestra recuperación no avanzó nada, que volvimos al primer día. Permitido caerse, obligatorio levantarse.
Cuando me crucé a Agustina en el cumpleaños de mi amigo me pegó un bajón tremendo al irme (y suerte que aguanté el "durante" ). Cuando me mandó un SMS, también me pegó un bajoncito. Ni hablar cuando me llamó o cuando me la crucé en el tren. Ya estaba sintiéndome mejor conmigo mismo, recuperándome, dándole para adelante... pero no la había superado y esos bajones lo dejaban en evidencia.
La parte buena de esto es que cada vez que venía un bajón post testeo tarde o temprano pasaba, tarde o temprano se iba. Y esa es una señal inequívoca de que la recuperación de uno mismo va por buen curso.
Para cuando llegó el SMS por mi cumpleaños, unos seis meses después de la ruptura, no hubo bajón. La había superado. Qué mejor regalo de cumpleaños que caer en cuenta de que esa mina ya no me movía el piso. Y no solo eso, si no ver que seis meses después la susodicha todavía necesitaba saber si me provocaba algo a pesar de que su cumpleaños pasó sin saludo de mi parte. Más que bajón su testeo me dio alegría, así que ese día no solo brindé por mi cumpleaños si no también por estar recuperado.
¡¡¡VAAAAAAMO NEEENE!!!