Hola linces como les va...
Les quiero contar más o menos el momento por el cual estoy pasando a modo de poder expresarme y encontrar algo de contención..
Antes un poco de mi historia (pueden saltearse esta parte si no les interesa)
Yo siempre fui un pibe tranqui, si bien nunca me consideré un fracaso, tampoco destaqué nunca en nada... En la secundaria era un cero a la izquierda, no tenía muchos amigos, solo 3 o 4 y casi que ni participaba en nada... fuera de la escuela siempre tuve amigos por todos lados pero nunca lideré ni fui el capo de la banda, es más siempre fui víctima de bulling aunque tarde o temprano le rompía la cabeza a mis victimarios...
Me considero un pibe que ha sabido recorrer la calle sin meterse demasiado en quilombos, de chico callejeaba toda la tarde jugando a la pelota en algún baldío, haciendo alguna que otra cagada o cagandome a piñas con alguno de los del grupo. También jugué al futbol en las inferiores de un club de una liga de la zona, se lo que es la hostilidad de ese ambiente en donde so jugás mal o no sos un crack te tratan como el culo. Yo a penas jugué un par de partidos en dos años y nunca tuve sentido de pertenencia en el equipo así que en donde pude me rajé... En plena adolescencia más o menos a los 13 o 14 años atravesé algunos traumas que no tengo bien claro de donde surgieron, dejé de comer y casi me muero. Por suerte pude recuperarme y justo cuando estaba saliendo adelante tuve que superar la muerte de mi abuela de la cual no me pude despedir adecuadamente ya que no estaba en un buen momento, ella más que una abuela era como mi mamá ya que fue ella quien nos crió a mi y mis hermanas; porque mi vieja laburaba y mi viejo nunca se puso las pilas. Mi viejo siempre fue un tipo detestable, desde pequeño tuve que aguantar sus locuras, su violencia verbal, sus maltratos a mi mamá y mi abuela, su vida de parásito sacándole guita a mi vieja y su falta de apoyo en todo lo que cada uno hacía. Nunca se enorgulleció de nuestro desempeño en la escuela, para el era al pedo estudiar; el tampoco trabajaba, osea siempre alardeaba de ser empresario pero todo era parte de su mundo de fantasía, en realidad siempre fue un tipo de negocios pero nunca logró concretar nada y siempre malgastó la plata que lograba juntar a costas de mi pobre madre. Mi mamá le pagaba todo y le fomentaba ese estilo de vida y el le agradecía con insultos y maltratos aberrantes. Por esos motivos y por sus actitudes denigrantes hacia todo lo que yo hacía fui gestando un odio hacia el que tardó poco en manifestarse. Más o menos a los 14 años fue la primera vez que le rompí la nariz de una piña y desde ese entonces me convertí en el protector de mi vieja. El comenzó a tenerme cierto miedo por alguna razón y ya no cometía esos abusos porque sabía que yo le frenaba el carro. Fueron muchos los forcejeos y peleas durante toda mi adolescencia pero había ocasiones en las que teníamos buena relación padre e hijo así que muchas veces lo acompañaba a subastas o remates o íbamos a alguna villa a negociar con algún delincuente por un pedazo de chatarra. Hice algunos negocios gracias a él, pequeñeces pero que de chico alcanzan como para tener unos mangos ahorrados y me enseñó a darme maña para hacer diversas tareas aunque sus métodos de enseñanza eran muy hostiles y poco efectivos. El siempre me incitaba a estar con minas desde muy chico y a mi me jodía bastante ya que pude dar mi primer beso a los 15.
Por suerte desde ese entonces me desenvolví bastante bien con las minas siempre con altibajos pero puedo afirmar que me ha ido bastante bien. Tuve algunas novias pero nunca me tomaba muy enserio eso del amor.
Más o menos cuando tenía 16 o 17 me alejé de mis amigos para comenzar a juntarme con pibes de mala reputación, villeros drogadictos que se la pasaban de joda en joda y se paraban en las esquinas a cartelear su mala fama. Me metí en cada rincón de la ciudad, en cada villa y en cada sucucho que se puedan imaginar, vi consumir todo tipo de drogas, compartí vino en caja con pastillas con los pibes más delincuentes del pueblo y baile cumbia con las rochas más putas que se puedan imaginar. Hice miles de cagadas, cambié mi atuendo y me disfracé de negro cabeza para encajar, me tatué como un preso y me tuve que aguantar que me paren los milicos en pleno centro a las 5 de la tarde para hacerme una requisa. Vi a mis ''amigos'' drogándose con nafta hasta delirar de una forma inimaginable, asistí a más de un velorio de algún pibe del grupo que se accidentaba en moto y hasta presencié algún robo en el cual participé de forma pasiva.
Casi pierdo a quien era mi mejor amigo en ese ámbito, por una sobredosis de pastillas Aunque este hecho en lugar de hacerlo entrar en razón lo terminó de convertir en un miserable.
Pero yo siempre pude mantener la cordura y en medio de todo ese contexto hostil, nunca probé una droga salvo las patillas que disolvían en alcohol, logré llegar al anteúltimo año de secundaria sin recursar y nunca le di un disgusto a mi mamá más que alguna llegada tarde después de alguna joda como cuando aparecí al mediodía el 25 de diciembre. Pude retomar mi relación con el deporte y participé en varias ocasiones en competencias de atletismo intercolegial.
En esa época, de un día para el otro mientras yo perdía el tiempo en un entorno de mierda, mi vieja fue internada por un problema de salud terrible, tenía edemas pulmonares, cuábulos, fallas renales y arritmias cardíacas causadas por descuidar su salud y no parar ni un minuto a descansar. Casi se muere y yo no estaba ni cerca de estar preparado para hacerme cargo de nada, mucho menos mis hermanas. Mi viejo escarmentó un poco durante esos agónicos días pero en muchas ocasiones solo generaba más malestar del que ya había. Todos lloraban y se desesperaban, yo no derramé ni una lágrima y me comía las uñas cuando sonaba el teléfono por miedo a que llamen del hospital para dar una mala noticia; para colmo muchos familiares que aparecieron para opinar nos adjudicaban la culpa a mi y a mis hermanas.
Me alejé de las malas juntas para poder estar con mis hermanas y gracias a la vida mi vieja se recuperó luego de casi un mes en terapia intensiva. Ese fue el día más feliz de mi vida, aún recuerdo ese llamado desde el hospital para avisarnos que ella sería trasladada a una sala común. A los pocos días le dieron el alta y las cosas cambiaron un montón. Yo me alejé de esa gente de mierda que no me acompañó ni un segundo durante ese difícil momento, mi vieja tendría licencia médica así que ahora estaría todo el día en mi casa, mis hermanas y yo nos pusimos las pilas y empezamos a hacer las cosas de la casa y aprendimos a hacer todo tipo de trámites. Yo me dejé de preocupar por pavadas y me dediqué a terminar la secundaria ya que era lo que más le importaba a mi vieja. En el verano que siguió pude recuperar viejos amigos y pasar muy buenos momentos con gente normal. Me fui de vacaciones con ellos y conocí muchas chicas, me volví a vestir como un pibe normal y a salir al boliche en lugar de ir a esos ranchos inmundos.
En mi último año de escuela disfruté de la promoción y si bien arrastré matemáticas del anteúltimo año, en febrero del 2012 me pude recibir.
Aquí comienza todo...
Apoyado por mi vieja y no tanto por mi viejo empecé una carrera de poca garantía laboral pero que me apasionaba y ahí pude abrir mi cabeza hacia la cultura y el pensamiento profundo. Conocí a mucha gente copada y adopté de mejores amigos a personas extraordinarias. Me enamoré y amé como nunca creí que se podía amar a alguien, sobresalí en la carrera como uno de los mejores y en el primer año ya laburaba con algunos clientes en relación a mi carrera. Conservaba a mis amigos de la infancia, los de la secundaria pero también tenía a los que había adquirido en la carrera; tenía a mi novia con la cual compartimos muchos momentos hermosos y hasta pudimos darnos el gusto de viajar en algunas ocasiones.
Me sentía completo, mi familia se había recompuesto, yo había aprendido a comportarme como un hombre, ayudaba a mi novia con todo lo que necesitaba y estaba muy a la altura de las circunstancias, me iba muy bien en la carrera, me había convertido en una estrella del instituto y muchos hablaban de mi; además dejaba conforme a todos mis amigos y hasta tenía mi plata gracias a los laburos que me surgían. Conocía a la familia de mi novia y era muy aceptado… a los 20 ya tenía proyectada muy bien mi vida en muchos aspectos…
Pero a los dos años de relación mi novia decidió que ya no quería estar más conmigo, eso me devastó, perdí mis buenas notas y me alejé de mis amigos, pasé unos meses muy mal, sentía que no valía la pena vivir y tenía la sensación de que todo se desmoronaba.
Por suerte al pasar unos meses ella se dio cuenta de que se estaba equivocando en su decisión y volvimos de la mejor manera que se puedan imaginar. Pasamos los mejores momentos de la relación, todo se había renovado y la confianza y el amor eran más puros que nunca. Decidí apostar a ella y dejé de tratarme con personas que para mi sobraban. Di todo por ella, me desviví y ella me agradecía todo. Éramos el uno para el otro y nos encantaba pasar tiempo juntos disfrutando de la calidez y la ternura que habíamos logrado gestar.
Recuperé mis buenas notas y logré obtener la tecnicatura de la carrera en tiempo y forma con el mejor promedio y fui abanderado, al mismo tiempo mi novia se recibió de su carrera y como estudiaba en el mismo instituto tendríamos el acto de egresados juntos. Todo era perfecto y para completar mi felicidad, un cliente que tenía había decidido poner un negocio y me contrataría para algunos proyectos, esto significaba mucho más laburo y un ingreso más estable para mí sin tener que meterme en un trabajo de 8 horas. Cabe destacar que además de todo había dejado de fumar y tenía muchas ganas de empezar a hacer deporte.
Pero había un problema… al finalizar ese año mi novia se iría a otra ciudad ya que allá tenía a su familia, yo no podía irme ya que aún me quedaba otro año más de carrera para complementar a tecnicatura y además no estaba económicamente en condiciones de irme de la casa de mi vieja. Por estos motivos no nos quedó opción que mantener la relación a distancia y vernos una vez por mes. Yo confiaba en que podríamos lograrlo ya que la confianza y el amor eran incondicionales y así fue, no tardamos mucho en acostumbrarnos a estar lejos y sacamos provecho a esa situación para que cada uno tenga su tiempo y espacio. Ese verano nos fuimos de vacaciones y durante los meses siguientes explotábamos de amor al vernos. Yo había conseguido un laburo fijo pero al final fue todo un fracaso y me estafaron de la peor manera pero esa es otra historia…
El año transcurría normalmente hasta que en mayo nos enteramos de que mi vieja tenía una deuda con una tarjeta de crédito que era impagable… una vez más nos tuvimos que poner los pantalones con mis hermanas y dedicar mucho tiempo en tratar de resolver el problema ya que mi mamá estaba ahogada en un vaso de agua. Pasamos hambre y mucho estrés, mi hermana se dedicó a administrar el sueldo de mi vieja para que rinda y poder pagar todo, comíamos migajas y cancelamos muchos gastos, pero cuando parecía que avanzábamos aparecían nuevas deudas.
Hartos de pasar hambre mientras mi viejo paseaba en auto todo el día optamos por terminar con esa relación enfermiza que mis padres mantenían ya que estaban juntos por mera dependencia mutua, ella creía necesitarlo porque el le había impuesto esa idea y él la necesitaba porque ella lo mantenía. Pudimos hacerlos entender las cosas y tras muchas situaciones estresantes y peleas muy violentas pudimos echar a mi viejo. Pero eso solo resultó en acosos por teléfono y arranques de locura extrema por parte de él. Ante las amenazas de suicidio y trágicos desenlaces decidimos no dejarlo solo y tratamos de reconstruir una nueva relación de padre e hijos. Costó mucho tiempo y esfuerzo y nos llevó a todos a un estrés sobrehumano pero pudimos hacer que el se calmara y no molestara más aunque cada tanto volvía a irrumpir nuestra tranquilidad.
A todo esto, con tanto quilombo yo no estaba muy dispuesto a mantener una relación a distancia y con el panorama negativo que me habían generado estas situaciones sumados a la mala experiencia laboral que había tenido, mi futuro parecía ser muy oscuro. Decidí plantearle eso a mi novia ya que ella esperaba que me reciba para irme a vivir con ella y comenzar a proyectar más seriamente nuestra situación. Ella me dijo que no quería esperar mucho tiempo para empezar a formar algo ya que es unos 4 años mayor que yo y sentía que se le iba el tren. Yo la amaba tanto que decidí dejarla ir, como dice el dicho ‘’si amas a alguien déjalo ir’’…
Al principio todo iba bien porque seguíamos viéndonos y hablando pero todo empezó a empeorar y perdimos contacto… yo opté por dejar la carrera y tiré a la basura un cuatrimestre y medio de cursada y parciales aprobados. El único amigo y compañero de la carrera también había abandonado y al conseguir trabajo en su pueblo se marcho dejando atrás años de amistad y juntadas diarias. Yo había descuidado mucho a mis otros amigos y por lo tanto ya no me tenían en cuenta, el tipo con el que laburaba tuvo que cerrar su negocio, dejo de contratarme y se borró debiéndome dinero… estaba solo, sin ingresos, sin amigos y con el peso de haber fracasado con la carrera… me esperaba un largo verano de eterna soledad y pensamientos negativos…
Al principio fue muy difícil, navidad y año nuevo fueron fechas espantosas, cada tanto le escribía a mi ex pero siempre terminábamos peleando porque yo quería mantener aunque sea una amistad pero ella optaba por alejarse más y más…
Comencé a salir con quien me invitara, mi hermana me ayudó mucho y de vez en cuando me incorporaba a su grupo, cada tanto frecuenté viejas amistades y volví a los viejos hábitos… volví a fumar después de un año sin probar el cigarrillo y comencé a beber y salir con más frecuencia… desarrollé algunos proyectos que fracasaron de inmediato pero por suerte pude recuperar algunas materias del año perdido rindiendo finales…
Hoy me encuentro en un momento complicado, volví a cursar las materia que me quedan pero me siento muy solo, ya nada es lo mismo, ya nada es como antes, nada queda de esas hermosas épocas en donde todo por fin estaba en armonía… tengo nuevos compañeros pero son figuritas repetidas con los cuales dudo poder entablar relaciones de amistad ya que se como son… He perdido el entusiasmo por la carrera y la fe en la humanidad… Pero bueno… hay que seguir para adelante, ya tengo experiencia en superar adversidades así que se que saldré adelante.
Gracias por leer y un abrazo grande
Les quiero contar más o menos el momento por el cual estoy pasando a modo de poder expresarme y encontrar algo de contención..
Antes un poco de mi historia (pueden saltearse esta parte si no les interesa)
Yo siempre fui un pibe tranqui, si bien nunca me consideré un fracaso, tampoco destaqué nunca en nada... En la secundaria era un cero a la izquierda, no tenía muchos amigos, solo 3 o 4 y casi que ni participaba en nada... fuera de la escuela siempre tuve amigos por todos lados pero nunca lideré ni fui el capo de la banda, es más siempre fui víctima de bulling aunque tarde o temprano le rompía la cabeza a mis victimarios...
Me considero un pibe que ha sabido recorrer la calle sin meterse demasiado en quilombos, de chico callejeaba toda la tarde jugando a la pelota en algún baldío, haciendo alguna que otra cagada o cagandome a piñas con alguno de los del grupo. También jugué al futbol en las inferiores de un club de una liga de la zona, se lo que es la hostilidad de ese ambiente en donde so jugás mal o no sos un crack te tratan como el culo. Yo a penas jugué un par de partidos en dos años y nunca tuve sentido de pertenencia en el equipo así que en donde pude me rajé... En plena adolescencia más o menos a los 13 o 14 años atravesé algunos traumas que no tengo bien claro de donde surgieron, dejé de comer y casi me muero. Por suerte pude recuperarme y justo cuando estaba saliendo adelante tuve que superar la muerte de mi abuela de la cual no me pude despedir adecuadamente ya que no estaba en un buen momento, ella más que una abuela era como mi mamá ya que fue ella quien nos crió a mi y mis hermanas; porque mi vieja laburaba y mi viejo nunca se puso las pilas. Mi viejo siempre fue un tipo detestable, desde pequeño tuve que aguantar sus locuras, su violencia verbal, sus maltratos a mi mamá y mi abuela, su vida de parásito sacándole guita a mi vieja y su falta de apoyo en todo lo que cada uno hacía. Nunca se enorgulleció de nuestro desempeño en la escuela, para el era al pedo estudiar; el tampoco trabajaba, osea siempre alardeaba de ser empresario pero todo era parte de su mundo de fantasía, en realidad siempre fue un tipo de negocios pero nunca logró concretar nada y siempre malgastó la plata que lograba juntar a costas de mi pobre madre. Mi mamá le pagaba todo y le fomentaba ese estilo de vida y el le agradecía con insultos y maltratos aberrantes. Por esos motivos y por sus actitudes denigrantes hacia todo lo que yo hacía fui gestando un odio hacia el que tardó poco en manifestarse. Más o menos a los 14 años fue la primera vez que le rompí la nariz de una piña y desde ese entonces me convertí en el protector de mi vieja. El comenzó a tenerme cierto miedo por alguna razón y ya no cometía esos abusos porque sabía que yo le frenaba el carro. Fueron muchos los forcejeos y peleas durante toda mi adolescencia pero había ocasiones en las que teníamos buena relación padre e hijo así que muchas veces lo acompañaba a subastas o remates o íbamos a alguna villa a negociar con algún delincuente por un pedazo de chatarra. Hice algunos negocios gracias a él, pequeñeces pero que de chico alcanzan como para tener unos mangos ahorrados y me enseñó a darme maña para hacer diversas tareas aunque sus métodos de enseñanza eran muy hostiles y poco efectivos. El siempre me incitaba a estar con minas desde muy chico y a mi me jodía bastante ya que pude dar mi primer beso a los 15.
Por suerte desde ese entonces me desenvolví bastante bien con las minas siempre con altibajos pero puedo afirmar que me ha ido bastante bien. Tuve algunas novias pero nunca me tomaba muy enserio eso del amor.
Más o menos cuando tenía 16 o 17 me alejé de mis amigos para comenzar a juntarme con pibes de mala reputación, villeros drogadictos que se la pasaban de joda en joda y se paraban en las esquinas a cartelear su mala fama. Me metí en cada rincón de la ciudad, en cada villa y en cada sucucho que se puedan imaginar, vi consumir todo tipo de drogas, compartí vino en caja con pastillas con los pibes más delincuentes del pueblo y baile cumbia con las rochas más putas que se puedan imaginar. Hice miles de cagadas, cambié mi atuendo y me disfracé de negro cabeza para encajar, me tatué como un preso y me tuve que aguantar que me paren los milicos en pleno centro a las 5 de la tarde para hacerme una requisa. Vi a mis ''amigos'' drogándose con nafta hasta delirar de una forma inimaginable, asistí a más de un velorio de algún pibe del grupo que se accidentaba en moto y hasta presencié algún robo en el cual participé de forma pasiva.
Casi pierdo a quien era mi mejor amigo en ese ámbito, por una sobredosis de pastillas Aunque este hecho en lugar de hacerlo entrar en razón lo terminó de convertir en un miserable.
Pero yo siempre pude mantener la cordura y en medio de todo ese contexto hostil, nunca probé una droga salvo las patillas que disolvían en alcohol, logré llegar al anteúltimo año de secundaria sin recursar y nunca le di un disgusto a mi mamá más que alguna llegada tarde después de alguna joda como cuando aparecí al mediodía el 25 de diciembre. Pude retomar mi relación con el deporte y participé en varias ocasiones en competencias de atletismo intercolegial.
En esa época, de un día para el otro mientras yo perdía el tiempo en un entorno de mierda, mi vieja fue internada por un problema de salud terrible, tenía edemas pulmonares, cuábulos, fallas renales y arritmias cardíacas causadas por descuidar su salud y no parar ni un minuto a descansar. Casi se muere y yo no estaba ni cerca de estar preparado para hacerme cargo de nada, mucho menos mis hermanas. Mi viejo escarmentó un poco durante esos agónicos días pero en muchas ocasiones solo generaba más malestar del que ya había. Todos lloraban y se desesperaban, yo no derramé ni una lágrima y me comía las uñas cuando sonaba el teléfono por miedo a que llamen del hospital para dar una mala noticia; para colmo muchos familiares que aparecieron para opinar nos adjudicaban la culpa a mi y a mis hermanas.
Me alejé de las malas juntas para poder estar con mis hermanas y gracias a la vida mi vieja se recuperó luego de casi un mes en terapia intensiva. Ese fue el día más feliz de mi vida, aún recuerdo ese llamado desde el hospital para avisarnos que ella sería trasladada a una sala común. A los pocos días le dieron el alta y las cosas cambiaron un montón. Yo me alejé de esa gente de mierda que no me acompañó ni un segundo durante ese difícil momento, mi vieja tendría licencia médica así que ahora estaría todo el día en mi casa, mis hermanas y yo nos pusimos las pilas y empezamos a hacer las cosas de la casa y aprendimos a hacer todo tipo de trámites. Yo me dejé de preocupar por pavadas y me dediqué a terminar la secundaria ya que era lo que más le importaba a mi vieja. En el verano que siguió pude recuperar viejos amigos y pasar muy buenos momentos con gente normal. Me fui de vacaciones con ellos y conocí muchas chicas, me volví a vestir como un pibe normal y a salir al boliche en lugar de ir a esos ranchos inmundos.
En mi último año de escuela disfruté de la promoción y si bien arrastré matemáticas del anteúltimo año, en febrero del 2012 me pude recibir.
Aquí comienza todo...
Apoyado por mi vieja y no tanto por mi viejo empecé una carrera de poca garantía laboral pero que me apasionaba y ahí pude abrir mi cabeza hacia la cultura y el pensamiento profundo. Conocí a mucha gente copada y adopté de mejores amigos a personas extraordinarias. Me enamoré y amé como nunca creí que se podía amar a alguien, sobresalí en la carrera como uno de los mejores y en el primer año ya laburaba con algunos clientes en relación a mi carrera. Conservaba a mis amigos de la infancia, los de la secundaria pero también tenía a los que había adquirido en la carrera; tenía a mi novia con la cual compartimos muchos momentos hermosos y hasta pudimos darnos el gusto de viajar en algunas ocasiones.
Me sentía completo, mi familia se había recompuesto, yo había aprendido a comportarme como un hombre, ayudaba a mi novia con todo lo que necesitaba y estaba muy a la altura de las circunstancias, me iba muy bien en la carrera, me había convertido en una estrella del instituto y muchos hablaban de mi; además dejaba conforme a todos mis amigos y hasta tenía mi plata gracias a los laburos que me surgían. Conocía a la familia de mi novia y era muy aceptado… a los 20 ya tenía proyectada muy bien mi vida en muchos aspectos…
Pero a los dos años de relación mi novia decidió que ya no quería estar más conmigo, eso me devastó, perdí mis buenas notas y me alejé de mis amigos, pasé unos meses muy mal, sentía que no valía la pena vivir y tenía la sensación de que todo se desmoronaba.
Por suerte al pasar unos meses ella se dio cuenta de que se estaba equivocando en su decisión y volvimos de la mejor manera que se puedan imaginar. Pasamos los mejores momentos de la relación, todo se había renovado y la confianza y el amor eran más puros que nunca. Decidí apostar a ella y dejé de tratarme con personas que para mi sobraban. Di todo por ella, me desviví y ella me agradecía todo. Éramos el uno para el otro y nos encantaba pasar tiempo juntos disfrutando de la calidez y la ternura que habíamos logrado gestar.
Recuperé mis buenas notas y logré obtener la tecnicatura de la carrera en tiempo y forma con el mejor promedio y fui abanderado, al mismo tiempo mi novia se recibió de su carrera y como estudiaba en el mismo instituto tendríamos el acto de egresados juntos. Todo era perfecto y para completar mi felicidad, un cliente que tenía había decidido poner un negocio y me contrataría para algunos proyectos, esto significaba mucho más laburo y un ingreso más estable para mí sin tener que meterme en un trabajo de 8 horas. Cabe destacar que además de todo había dejado de fumar y tenía muchas ganas de empezar a hacer deporte.
Pero había un problema… al finalizar ese año mi novia se iría a otra ciudad ya que allá tenía a su familia, yo no podía irme ya que aún me quedaba otro año más de carrera para complementar a tecnicatura y además no estaba económicamente en condiciones de irme de la casa de mi vieja. Por estos motivos no nos quedó opción que mantener la relación a distancia y vernos una vez por mes. Yo confiaba en que podríamos lograrlo ya que la confianza y el amor eran incondicionales y así fue, no tardamos mucho en acostumbrarnos a estar lejos y sacamos provecho a esa situación para que cada uno tenga su tiempo y espacio. Ese verano nos fuimos de vacaciones y durante los meses siguientes explotábamos de amor al vernos. Yo había conseguido un laburo fijo pero al final fue todo un fracaso y me estafaron de la peor manera pero esa es otra historia…
El año transcurría normalmente hasta que en mayo nos enteramos de que mi vieja tenía una deuda con una tarjeta de crédito que era impagable… una vez más nos tuvimos que poner los pantalones con mis hermanas y dedicar mucho tiempo en tratar de resolver el problema ya que mi mamá estaba ahogada en un vaso de agua. Pasamos hambre y mucho estrés, mi hermana se dedicó a administrar el sueldo de mi vieja para que rinda y poder pagar todo, comíamos migajas y cancelamos muchos gastos, pero cuando parecía que avanzábamos aparecían nuevas deudas.
Hartos de pasar hambre mientras mi viejo paseaba en auto todo el día optamos por terminar con esa relación enfermiza que mis padres mantenían ya que estaban juntos por mera dependencia mutua, ella creía necesitarlo porque el le había impuesto esa idea y él la necesitaba porque ella lo mantenía. Pudimos hacerlos entender las cosas y tras muchas situaciones estresantes y peleas muy violentas pudimos echar a mi viejo. Pero eso solo resultó en acosos por teléfono y arranques de locura extrema por parte de él. Ante las amenazas de suicidio y trágicos desenlaces decidimos no dejarlo solo y tratamos de reconstruir una nueva relación de padre e hijos. Costó mucho tiempo y esfuerzo y nos llevó a todos a un estrés sobrehumano pero pudimos hacer que el se calmara y no molestara más aunque cada tanto volvía a irrumpir nuestra tranquilidad.
A todo esto, con tanto quilombo yo no estaba muy dispuesto a mantener una relación a distancia y con el panorama negativo que me habían generado estas situaciones sumados a la mala experiencia laboral que había tenido, mi futuro parecía ser muy oscuro. Decidí plantearle eso a mi novia ya que ella esperaba que me reciba para irme a vivir con ella y comenzar a proyectar más seriamente nuestra situación. Ella me dijo que no quería esperar mucho tiempo para empezar a formar algo ya que es unos 4 años mayor que yo y sentía que se le iba el tren. Yo la amaba tanto que decidí dejarla ir, como dice el dicho ‘’si amas a alguien déjalo ir’’…
Al principio todo iba bien porque seguíamos viéndonos y hablando pero todo empezó a empeorar y perdimos contacto… yo opté por dejar la carrera y tiré a la basura un cuatrimestre y medio de cursada y parciales aprobados. El único amigo y compañero de la carrera también había abandonado y al conseguir trabajo en su pueblo se marcho dejando atrás años de amistad y juntadas diarias. Yo había descuidado mucho a mis otros amigos y por lo tanto ya no me tenían en cuenta, el tipo con el que laburaba tuvo que cerrar su negocio, dejo de contratarme y se borró debiéndome dinero… estaba solo, sin ingresos, sin amigos y con el peso de haber fracasado con la carrera… me esperaba un largo verano de eterna soledad y pensamientos negativos…
Al principio fue muy difícil, navidad y año nuevo fueron fechas espantosas, cada tanto le escribía a mi ex pero siempre terminábamos peleando porque yo quería mantener aunque sea una amistad pero ella optaba por alejarse más y más…
Comencé a salir con quien me invitara, mi hermana me ayudó mucho y de vez en cuando me incorporaba a su grupo, cada tanto frecuenté viejas amistades y volví a los viejos hábitos… volví a fumar después de un año sin probar el cigarrillo y comencé a beber y salir con más frecuencia… desarrollé algunos proyectos que fracasaron de inmediato pero por suerte pude recuperar algunas materias del año perdido rindiendo finales…
Hoy me encuentro en un momento complicado, volví a cursar las materia que me quedan pero me siento muy solo, ya nada es lo mismo, ya nada es como antes, nada queda de esas hermosas épocas en donde todo por fin estaba en armonía… tengo nuevos compañeros pero son figuritas repetidas con los cuales dudo poder entablar relaciones de amistad ya que se como son… He perdido el entusiasmo por la carrera y la fe en la humanidad… Pero bueno… hay que seguir para adelante, ya tengo experiencia en superar adversidades así que se que saldré adelante.
Gracias por leer y un abrazo grande