
Porque, si le pones atención, podrás notar que hasta abajo, con una tipografía muy bonita, le prohiben la entrada a los perros y a los mexicanos.
La indignación que este anuncio causó fue tal que hasta la embajada mexicana en Uruguay respondió.

A través de un comunicado enviado a la Cancillería uruguaya, la embajada mexicana señaló que considera una “lamentable y deplorable actitud racista, discriminatoria y xenófoba” la del local uruguayo.
Para disculparse, la cafetería publicó en su página de Facebook un comunicado que empieza diciendo “No hay que ser odioso”.

Al parecer todo era una referencia mal entendida a una película de Quentin Tarantino, hasta la primera oración de su comunicado.
Pero bueno, ni a los fans de Tarantino les hizo gracia el chiste .
El comerciante es culpable de citar a tarantino en una ciudad llena de idiotas
si tanto le gusta Tarantino, habría que ir ahí, no dejar nada de propinas y decirles "I don't usually tip"
Unos se dejaron llevar por el odio que estas cosas suelen generar.

Otros aprovecharon para recordarle a la cafetería que ya hay otros establecimientos con políticas similares.

Ahí dice, en árabe y en inglés, “No se permiten señoritas dentro de la tienda.”
O de otra ocasión en la que se les adelantó la historia.

Un uruguayo muy atinado recalca la importancia de los mensajes que ponemos en la vía pública.

Este muchacho se distanció de la actitud de su compatriota, aclarando que el dueño del café es “gringo”.

Pero se le olvida que no todos los estadounidenses son racistas.
La cita no trae comillas ni referencia pero resulta que si me ofendí es culpa mía por no entender el chiste .

También valdría la pena preguntarnos por qué les hizo tanta gracia un cartel racista de una película situada en el siglo XIX.
Pues sí, es la misma lógica:

Entre las respuestas a la disculpa del café, un usuario posteó esta reflexión:

Pero, en lo que son peras o son manzanas, la cafetería ya cambió su cartel.

¿Tú qué opinas?