Me llegó por Whastapp, decía algo así "La película egipcia 'el otro par', con sólo 4 minutos de duración, ganó el premio al mejor cortometraje del festival de cine. La Directora tiene 20 años de edad. La Ley del retorno. Haz por los demás, qué te gustaría que hicieran por ti. Magnífica ! Valores desde pequeños una maravilla bien ganada. Aquí va la película."
Me gustó bastante el cortometraje, así que busqué un poco mas de info, y encontre lo siguiente:
La "Ley del Retorno" y la importancia de dar y recibir
"El otro par" es un cortometraje que en tan solo cuatro minutos de duración invita a reflexionar acerca de nuestro apego hacia las cosas materiales y la importancia de dar y de recibir. ٍDirigido por Sarah Rozik, de apenas veinte años de edad, ganó el primer premio de su categoría en el Festival Luxor de Cine Egipcio y Europeo.
La historia, interpretada por Ali y Omar Rozik, se encuentra basada en una historia atribuida a Mahatma Gandhi, cuyo mensaje fundamental nos habla acerca de la generosidad y la necesidad de desprendernos de aquello que no nos resulta de utilidad.
De esta manera, en el cortometraje observamos una escena cotidiana de la que forma parte un niño de la calle a quien se le ha roto su sandalia y que intenta repararla para no andar descalzo. Inmediatamente, aparece ante sus ojos otro niño que porta unos zapatos que vislumbran belleza y limpieza, uno de los cuales se le escapa al momento de subirse al tren.
En una actitud profundamente noble y honrada, el niño humilde pone su empeño en correr para que el zapato sea recuperado por su dueño. Finalmente, su esfuerzo “frustrado” recoge una recompensa: le es regalado el otro zapato
¡Gracias por pasar! Saludos
Me gustó bastante el cortometraje, así que busqué un poco mas de info, y encontre lo siguiente:
La "Ley del Retorno" y la importancia de dar y recibir
"El otro par" es un cortometraje que en tan solo cuatro minutos de duración invita a reflexionar acerca de nuestro apego hacia las cosas materiales y la importancia de dar y de recibir. ٍDirigido por Sarah Rozik, de apenas veinte años de edad, ganó el primer premio de su categoría en el Festival Luxor de Cine Egipcio y Europeo.
La historia, interpretada por Ali y Omar Rozik, se encuentra basada en una historia atribuida a Mahatma Gandhi, cuyo mensaje fundamental nos habla acerca de la generosidad y la necesidad de desprendernos de aquello que no nos resulta de utilidad.
Iba Gandhi junto con un amigo a tomar un tren. Como no tenían dinero, trataban de subirse en marcha a un tren de mercancías, cuando éste estaba arrancando.
Vieron el tren arrancar, así que empezaron a correr hacia él, para poder subirse con un salto. Al saltar, a Gandhi se le cayó uno de sus zapatos. El tren ya iba demasiado rápido como para bajarse, coger el zapato y volverse a subir.
Gandhi tiró el otro zapato.
El amigo, sorprendido, le preguntó:
-¿Por qué has hecho eso?
A lo que Gandhi respondió:
-A mí, este zapato suelto no me sirve de nada, en cuanto lleguemos a destino tendré que hacerme con otro par. A la persona que encuentre el zapato que se me cayó, ese zapato suelto no le servirá de nada. Así, al menos, alguien se encontrará con un par de zapatos, y le serán de utilidad.
Vieron el tren arrancar, así que empezaron a correr hacia él, para poder subirse con un salto. Al saltar, a Gandhi se le cayó uno de sus zapatos. El tren ya iba demasiado rápido como para bajarse, coger el zapato y volverse a subir.
Gandhi tiró el otro zapato.
El amigo, sorprendido, le preguntó:
-¿Por qué has hecho eso?
A lo que Gandhi respondió:
-A mí, este zapato suelto no me sirve de nada, en cuanto lleguemos a destino tendré que hacerme con otro par. A la persona que encuentre el zapato que se me cayó, ese zapato suelto no le servirá de nada. Así, al menos, alguien se encontrará con un par de zapatos, y le serán de utilidad.
De esta manera, en el cortometraje observamos una escena cotidiana de la que forma parte un niño de la calle a quien se le ha roto su sandalia y que intenta repararla para no andar descalzo. Inmediatamente, aparece ante sus ojos otro niño que porta unos zapatos que vislumbran belleza y limpieza, uno de los cuales se le escapa al momento de subirse al tren.
En una actitud profundamente noble y honrada, el niño humilde pone su empeño en correr para que el zapato sea recuperado por su dueño. Finalmente, su esfuerzo “frustrado” recoge una recompensa: le es regalado el otro zapato
¡Gracias por pasar! Saludos