Japón ha estado registrando registra el número de nacimientos que se producen en el país, anualmente 1899, y nunca han registrado menos de 1 millón de nacimientos en un año. A excepción de 2016. El año pasado, el país asiático registró un bajón histórico de 981 mil nacimientos, y no hay signos de mejoría.
La tasa de fertilidad de Japón es de 1,41 nacimientos por mujer. Los sociólogos han descubierto que una población se mantiene estable con 2,1 nacimientos por mujer, y cualquier baja dará lugar a disminución de la población. Al ritmo actual que se registra en Japón, la población del país se reducirá a 87 millones para el 2065, con un 40% de la población que será mayor de 65 años de edad.
Esta estadística tiene al gobierno japonés luchando con lo que llaman una “bomba de tiempo demográfica". El alto número de personas mayores afectará sin dudas la seguridad de la salud y sociedad en Japón.
Esta crisis ha llevado al gobierno a poner en marcha políticas para alentar a los jóvenes a formar una familia. El mayor desafío es sin duda la cultura laboral, para hacer frente a su ética de trabajo tóxica, la cual valora el exceso de trabajo y la lealtad a la empresa.
Es común que los trabajadores hagan hasta 80 horas extras al mes, lo que daña gravemente su vida social.
De hecho, el 70% de los hombres solteros y el 60% de las mujeres solteras no están en una relación. Muchos jóvenes están dando prioridad a su carrera profesional, por sobre sus familias, a pesar de que 86% de los hombres y el 89% de las mujeres desean casarse algún día.
El problema es que la actual cultura de trabajo de Japón no valora la formación de una familia. Japón sólo ofrece 14 semanas de licencia de maternidad, con un 60% de pago. Los padres no reciben tiempo libre para pasar con sus hijos recién nacidos.
Tradicionalmente, se espera que una madre deje la carga laboral después de dar a luz, lo que ha llevado a más mujeres a concentrarse en sus carreras en lugar de formar una familia.
Algunos politólogos creen que Japón se beneficiaría mediante la subvención de los costes a los lugares de trabajo para la contratación de las mujeres, lo que alentaría lugares de trabajo para contratar a madres y ofrecer una mejor licencia de maternidad. Especialmente ahora que la economía japonesa esta contrayéndose... no hay ningún beneficio actual para una mujer a punto de dar a luz, mientras trabaja en su profesión.
Japón no es el único país que sufre de una tasa de natalidad decreciente: Los Estados Unidos, Dinamarca, China, Singapur también se enfrentan al mismo problema. La diferencia es que estos países fomentan la inmigración para compensar la fuerza de trabajo nacional en declive, lo cual es algo Japón hasta ahora se resiste.
El primer ministro Abe espera que la tasa de natalidad de Japón aumentará a 1,8 nacimientos por mujer en 2025.