Buenas tardes taringuero!!! hoy me desahogo aquí justo antes de ver el clásico Real Madrid-Barcelona, haciendo una critica personal ha una estirpe sociales que me desagrada y se ha puesto de moda!!!
Si algo caracteriza a los infaustos tiempos en los que vivimos es que la anterior felicidad alcanzable con trabajo, esfuerzo y respeto ha sido sustituida por una marabunta sobrevalorada en capacidades y engañada por jóvenes de ahora y sus mierdas de costumbres progresistas.
Más preocupados por la basura postmoderna que les llevan metiendo en la cabeza durante años que por enfrentarse a sus problemas diarios con responsabilidad, decencia e inteligencia.
El capitalismo ha traído cosas espectaculares pero una de ellas no son los viajes lowcost, origen inevitable de la fusión de tres conceptos a priori incompatibles entre sí: los aeropuertos, las chancletas y las rastas de los pendejos de ciudad.
Te dejas más de mil dolares en el vuelo de un país que te parece muy genial pero “el sistema es malvado” y te “condena” a ser pobre (con un salario millonario teniendo en cuenta tu inutilidad).
Eres un malcriado pero exiges derechos que no te mereces. Y te los tenemos que pagar todos nosotros.
Lo que viene tras aterrizar es incluso menos gratificante. No tienes ni puta idea de quién ha construido ese palacio o ese puente pero te haces una foto y la subes a instagram. Con un poco de suerte el localizador de la app te dirá el nombre del trozo de madera o piedra que sale al fondo de tu selfie. Da igual que sea Westminster, el Coliseo o unas ruinas malayas. El grado de exotismo del nombre del destino es inversamente proporcional al tamaño y la funcionalidad de tu masa encefálica. Y sí, nos damos cuenta.
“Me voy de voluntariado al Chad a echar una mano a esa pobre gente”. Eres un(a) hdp Lo único que quieres es que tus falsas amistades de redes sociales vean lo cool que eres. “Me voy tres semanas a ayudar a los tigres de Bengala”. ................Subnormal.
Para tu desgracia, en el mejor de los casos, la ONG mafiosa de turno (valga la redundancia) robará el dinero de tus papis y te hará creer que estás haciendo algo altruista y heroico mientras te preparan un pseudotour turístico para su beneficio pecuniario.
Mamá, traeme un yogur”, vocifereas desde tu habitación mientras compartes en facebook alguna desgracia publicada por PlayGround y “Occidente es un monstruo de destrucción. Hay que hacer algo”, afirmas convencido mientras rebañas la última cucharada. “Papá, dame la tarjeta de crédito que he encontrado un vuelo barato a Ramala”, exiges.
Pero hubo un tiempo en que ganar dinero era algo digno de admiración, en que la gente era íntegra, humilde y honorable, y en que la autoridad legítimamente obtenida era respetada. Hoy esa gente, tus abuelos, “votan mal” y “son unos fachas analfabetos”. A día de hoy, la perroflautada revolucionaria aburguesada del Primer Mundo se piensa que tiene el mismo derecho a opinar que el hombre sabio. Y no, el mundo no se puede arreglar desde la barra del bar con tus camaradas, creyendo que sois una mezcla entre el Che Guevara y el tonto del culo protagonista de la película Into the Wild.
