"Comunacha" es en principio un insulto. En Chile, esta palabra sirve para denigrar a las mujeres de izquierdas, llamándolas facilonas. Es un 2 por 1 de los conservadores, siempre tan austeros también con las palabras.
Víctor Hugo Robles me dice que él es una comunacha, pero en realidad es mucho más. Periodista, apóstata y loca, Víctor Hugo lleva casi dos décadas convirtiéndose en el Che de los gays. Como con el término "comunacha", Víctor Hugo se apropia de término e imagen y los subvierte políticamente.
Vestido a la manera del guerrillero argentino, se le ve en las masivas luchas por la educación pública chilena, en el 1 de Mayo o en las manifestaciones feministas y por el pueblo mapuche.
Su presencia en Barcelona presentando su libro El diario del Che gay en Chile era demasiado tentadora como para no concertar una cita con él.
Me hace mucha gracia que Fidel Castro decía que "hay que ser como el Che" y tú...
Se me pasó un poco la mano, ¿no?
¿Cómo empezaste a ser el Che de los gays?
En el 97 toda la universidad estaba llena de grafitis del Che. Me dieron ganas de hacer algo con uno de esos grafitis y al más bonito le pinté la boca con pintalabios rojo, por provocar. Nadie dijo nada porque era una universidad muy de izquierdas. Así que se me ocurrió vestirme yo mismo del Che.
Claro, con eso hago una lectura medio psicomágica, creo que él me buscó a mí, no yo a él. Creo que por eso me dio esa calentura de ser el Che Guevara gay. Además creo que el Che no quería estar en un mausoleo, sino seguir en la lucha reencarnado en homosexuales, lesbianas y trans de América Latina.
¿Cuánto de amor platónico tienes por el Che?
Era un hombre muy guapo, aunque aparece muy poco desnudo, las piernas siempre se las tapaba. Claro que hay una fascinación por esa especie de locura, por ese niño asmático que no venía de una familia pobre, por ese hombre tan débil y fuerte a la vez.