El siguiente hecho ocurrio durante los oscuros años del kirchnerismo.
En una visita a unos familiares kirchneristas, otra de tantas, me encontre con Nacho y Gonzalo, padre e hijos del mismo modelo. Ellos, que conocian mi aficion por la opo, me lanzaban constantemente gastadas politicas y chicanas. Por ejemplo, me comentaban sobre lo maravilloso que era Tecnopolis o de como yo tenia que cruzarme toda la capital para comprar productos a precios bajos en el Mercado Central. Pero en esta ultima visita me dejaron con algo mas que palabras... Me habian guardado un pequeño obsequio: Un muñequito de Cristina (la yegua), de esa misma serie horripilante que habia lanzado via cadena nacional.
Lo primero que hice fue rechazar esa porqueria, pero dado que soy una persona cabalistica y supersticiosa que siempre creyo que era mala suerte rechazar regalos, lo acepte. No podia mas que imaginar donde dejaria tal presente, si lo tiraria luego de un tiempo o si lo trituraria en la licuadora. Llego a mi casa y lo dejo tirado en un estante. Me pegue una ducha y me fui a dormir. Al dia siguiente tenia que laburar (a diferencia dde mis familiares planeros) asi que me ausente durante todo el dia de mi casa. Al volver me fui a bañarme con la Playboy bajo el brazo. Al salir saco un vinilo de los Rolling y empiezo a bailar solo. De repente se corto la luz. Volvio a los treinta segundos, pero de forma defectuosa. Con la habitacion en penumbras empiezo a escuchar que el vinilo se empieza a reproducir en reversa. La escena parecia sacada de un escenario de Silent Hill. Al darme vuelta compruebo, horrorizado, que el muñequito de Cristina estaba volando en medio del cuarto, con las paredes chorreando un manantial de sangre y emitiendo un extraño olor. Al siguiente momento se empezaron a escuchar los gemidos sexuales de la yegua en el reproductor de vinilo. Aterrado, trato de salir de mi casa, corriendo por las escaleras de mi pasillo.
Volvi con un cana a mi hogar para comprobar como todo habia desaparecido, menos ese muñequito, que me miraba impasiblemente al otro lado del cuarto.
En una visita a unos familiares kirchneristas, otra de tantas, me encontre con Nacho y Gonzalo, padre e hijos del mismo modelo. Ellos, que conocian mi aficion por la opo, me lanzaban constantemente gastadas politicas y chicanas. Por ejemplo, me comentaban sobre lo maravilloso que era Tecnopolis o de como yo tenia que cruzarme toda la capital para comprar productos a precios bajos en el Mercado Central. Pero en esta ultima visita me dejaron con algo mas que palabras... Me habian guardado un pequeño obsequio: Un muñequito de Cristina (la yegua), de esa misma serie horripilante que habia lanzado via cadena nacional.
Lo primero que hice fue rechazar esa porqueria, pero dado que soy una persona cabalistica y supersticiosa que siempre creyo que era mala suerte rechazar regalos, lo acepte. No podia mas que imaginar donde dejaria tal presente, si lo tiraria luego de un tiempo o si lo trituraria en la licuadora. Llego a mi casa y lo dejo tirado en un estante. Me pegue una ducha y me fui a dormir. Al dia siguiente tenia que laburar (a diferencia dde mis familiares planeros) asi que me ausente durante todo el dia de mi casa. Al volver me fui a bañarme con la Playboy bajo el brazo. Al salir saco un vinilo de los Rolling y empiezo a bailar solo. De repente se corto la luz. Volvio a los treinta segundos, pero de forma defectuosa. Con la habitacion en penumbras empiezo a escuchar que el vinilo se empieza a reproducir en reversa. La escena parecia sacada de un escenario de Silent Hill. Al darme vuelta compruebo, horrorizado, que el muñequito de Cristina estaba volando en medio del cuarto, con las paredes chorreando un manantial de sangre y emitiendo un extraño olor. Al siguiente momento se empezaron a escuchar los gemidos sexuales de la yegua en el reproductor de vinilo. Aterrado, trato de salir de mi casa, corriendo por las escaleras de mi pasillo.
Volvi con un cana a mi hogar para comprobar como todo habia desaparecido, menos ese muñequito, que me miraba impasiblemente al otro lado del cuarto.