Hola Amigos(as) de T!
Les comparto mi nuevo Post!
El Violinista del Diablo: " Niccolo Paganini"

El 1782 nacía en Génova Italia este genio de la música; Niccoló Paganini; ya desde pequeño demostró ser un niño prodigio: cuando contaba con cuatro años de edad conocía perfectamente los rudimentos de la música, su padre le compró un violín de segunda mano, y con este instrumento empezó a descubrir aspectos del arte musical.
Con doce años su padre, el señor Paganini, comerciante mal habido y ambicioso, le dijo: "Nicolás, tú vas a ser el mas grande violinista del mundo, de mi cuenta corre". Le envió al maestro Alessandro Rolla para que siguiese sus lecciones, y quedó sorprendido viendo cómo Niccoló a los pocos días seguía a primera vista un concierto. El maestro no pudo más que decirle: "Has venido a aprender; pero no tengo nada que enseñarte".
Niccoló Paganini era flaco, alto, erguido, con las manos que parecían llegarle hasta las rodillas; de trajes deshilvanados, en jirones muchas veces, su larga melena revoloteaba al mismo tiempo que su arco describía parábolas en el aire. Era sorprendente contemplar cómo podía tocar tan genialmente. Sus largos dedos se comían el violín.
Fue tan virtuoso en el manejo de este instrumento, que pronto empezó a correr una leyenda a su alrededor, que él había pactado con el diablo entregándole su alma a cambio de adquirir esa maravillosa técnica con el violín; El vulgo creía esa leyenda, y había quien aseguraba haber visto al diablo junto al violinista ayudándole en los momentos difíciles. Todos habían oído hablar de él, no sólo los cultos; hasta los mendigos y las prostitutas compraban sus entradas apenas se anunciaba que tocaría Niccolò Paganini.
A Paganini la vida le sonreía por donde pasaba, su presencia impactaba a las mujeres al punto de arrojarse a sus pies. Así transcurrían esos años, de mujer en mujer, de cama en cama. Era lo que más le atraía, junto con el dinero para gastarlo, para jugarlo. Tal vez porque durante su niñez había padecido pobreza y miseria, dinero que caía en sus manos dinero que gastaba. Y con la misma prontitud volvía a gastar más. Con la ventaja de que a veces ni en violines gastaba. Alguna vez que iba a tocar a un palacio y se le olvidó su propio instrumento; el anfitrión, de cuna noble y filántropo, extrajo su Guarnerius personal de la vitrina donde lo tenía a la vista de todos, y se lo prestó a Paganini para que saliera del aprieto. Después de que el violinista hubo tocado, el príncipe, duque, marqués o lo que haya sido, no fue capaz de guardar el violín en su sitio y se lo regaló.
La leyenda del violinista del diablo se basó en lo que sucedio en una de sus presentaciones:
Una noche, como tantas otras de sus actuaciones,
el palco del auditorio repleto de admiradores
se preparaba para recibirlo.
Aplaudieron a la orquesta en su entrada en escena.
El director también fue ovacionado.
Mas cuando la figura de Paganini apareció,
triunfante,
el público deliraba.
Lentamente, Paganini colocó el violín en su hombro,
y lo siguiente fue una magia indescriptible.
Notas breves, semifusas, corcheas y semicorcheas,
hasta la famosa y oculta 'nota 13',
parecían flotar y volar por el ambiente
con el toque inverosímil de sus dedos encantados.
De repente,
un extraño sonido estalla entre la melodía.
Todos saben de ese sonido,
una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto.
El director se detuvo.
La orquesta también.
El público, contenía el aliento...
Pero Paganini no se paró.
Mirando su partitura, continuaba arrancando increíbles sonidos a un violín con problemas.
Animados, el director y la orquesta, volvieron a tocar.
Antes de que el público se serenara,
otro perturbador sonido hace mella en la atención de los asistentes.
Otra cuerda del violín de Paganini se rompió.
El director se detuvo nuevamente.
Y así lo hizo la orquesta.
El público calló ...
Pero Paganini no paró.
Como si nada hubiese sucedido,
superando las dificuldades,
siguió sacando sonidos de lo imposible.
El director y la orquesta, impresionados, volvieron a tocar.
Pero el público no podía imaginar
que los sobresaltos de esa noche no terminaban ahí.
Atónitos,
no pudieron reprimir sus exclamaciones de desaliento
cuando se rompió la tercera cuerda del violín de Paganini.
El director se paralizó.
La orquesta paró.
La respiración del público se detuvo.
Pero Paganini continuó.
Como si de un contorsionista musical se tratara, va arrancando todos los sonidos con la única cuerda que quedaba en su viejo violín semidestruido.
Ninguna nota musical fue olvidada.
Ante tal motivación se anima a seguir el director
La motivación se contagia a la orquesta.
La incredulidad se adueña del escenario,
el público viaja desde silencio hacia la euforia,
del asombro y la admiración hasta el delirio.
Paganini alcanza la gloria.
Su nombre corre a través del tiempo.
Ya no es sólo un violinista genial,
es el símbolo de un hombre que continúa adelante frente a lo imposible.
el palco del auditorio repleto de admiradores
se preparaba para recibirlo.
Aplaudieron a la orquesta en su entrada en escena.
El director también fue ovacionado.
Mas cuando la figura de Paganini apareció,
triunfante,
el público deliraba.
Lentamente, Paganini colocó el violín en su hombro,
y lo siguiente fue una magia indescriptible.
Notas breves, semifusas, corcheas y semicorcheas,
hasta la famosa y oculta 'nota 13',
parecían flotar y volar por el ambiente
con el toque inverosímil de sus dedos encantados.
De repente,
un extraño sonido estalla entre la melodía.
Todos saben de ese sonido,
una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto.
El director se detuvo.
La orquesta también.
El público, contenía el aliento...
Pero Paganini no se paró.
Mirando su partitura, continuaba arrancando increíbles sonidos a un violín con problemas.
Animados, el director y la orquesta, volvieron a tocar.
Antes de que el público se serenara,
otro perturbador sonido hace mella en la atención de los asistentes.
Otra cuerda del violín de Paganini se rompió.
El director se detuvo nuevamente.
Y así lo hizo la orquesta.
El público calló ...
Pero Paganini no paró.
Como si nada hubiese sucedido,
superando las dificuldades,
siguió sacando sonidos de lo imposible.
El director y la orquesta, impresionados, volvieron a tocar.
Pero el público no podía imaginar
que los sobresaltos de esa noche no terminaban ahí.
Atónitos,
no pudieron reprimir sus exclamaciones de desaliento
cuando se rompió la tercera cuerda del violín de Paganini.
El director se paralizó.
La orquesta paró.
La respiración del público se detuvo.
Pero Paganini continuó.
Como si de un contorsionista musical se tratara, va arrancando todos los sonidos con la única cuerda que quedaba en su viejo violín semidestruido.
Ninguna nota musical fue olvidada.
Ante tal motivación se anima a seguir el director
La motivación se contagia a la orquesta.
La incredulidad se adueña del escenario,
el público viaja desde silencio hacia la euforia,
del asombro y la admiración hasta el delirio.
Paganini alcanza la gloria.
Su nombre corre a través del tiempo.
Ya no es sólo un violinista genial,
es el símbolo de un hombre que continúa adelante frente a lo imposible.
Pero con la fama no viene únicamente la fortuna. Vienen los aduladores y los admiradores, vienen los vicios y el pecado. Paganini no fue extraño a los placeres mundanos y pronto comenzó a sentir los efectos de un estilo de vida dedicado a lo que entonces, más que ahora, se conocía como el pecado.
En 1822 fue diagnosticado con sífilis, enfermedad que entonces comúnmente resultaba mortal. Su tratamiento, a base de mercurio y opio, le dejó sendas cicatrices tanto físicas como mentales y dio la razón a quienes creían que se trataba de un castigo divino por realizar pactos con el Demonio.
En 1840 cayó en agonia, pero rechazó la presencia de un sacerdote para recibir la extremaunción por lo que moriría sin poder ser enterrado en un cementerio. Pasarían décadas antes de que el cuerpo del violinista pudiese, por fin, descansar en terreno sagrado.
Terminamos este Post! con una pequeña conversación entre Paganini y el retratista Pasini, en la que, como siempre, dejaba en el aire la posibilidad de haber firmado un trato con elMaligno:
– “Es muy claro. El violín es el único instrumento que puede variar al infinito la altura de los sonidos, igual que la voz humana; y, junto con el órgano, es el que posee la propiedad de prolongarlo indefinidamente. Yo trato de unir ambas cualidades, dando al instrumento una tonalidad humana. De nada valdría el esfuerzo titánico y genial de los grandes constructores estudiando las grandes proporciones de todas sus partes si el violín no se acercara a la sensibilidad humana. Esto es, por otra parte, la aspiración última de la orquesta. Y el violín es el instrumento supremo de la orquesta. En mi violín hago resonar todo: los cantos de los pájaros, el sonar de las campanas, las tristezas y los dolores íntimos de los hombres. Voy, realmente, no al entendimiento, sino al corazón del oyente, por eso establezco rápido contacto con él, por eso…”
– “¿Por eso…?”
– “Por eso dicen que el diablo es el que está en mi cuerpo”.
– “¡Bah! Supersticiones de ignorantes”.
– “Sí, supersticiones, ¿quién sabe? A veces yo mismo me pregunto si la gente tendrá razón. No sé cómo debe sentirse un poseído del demonio”.
– “¿Por eso…?”
– “Por eso dicen que el diablo es el que está en mi cuerpo”.
– “¡Bah! Supersticiones de ignorantes”.
– “Sí, supersticiones, ¿quién sabe? A veces yo mismo me pregunto si la gente tendrá razón. No sé cómo debe sentirse un poseído del demonio”.
Violin "Il Cannone" expuesto
en el Museo de Strada Nueva en Genova Italia
en el Museo de Strada Nueva en Genova Italia
Con aproximadamente 250 obras en su haber, su trabajo influyó en compositores como Franz Liszt, Frédéric Chopin y Robert Schumann, imponiendo el virtuosismo instrumental como elemento expresivo esencial en su música.
Llegó a poseer 5 violines Stradivarius, dos Amati y un Guarnerius, su favorito, el cual llamó "Il Cannone".
Llegó a poseer 5 violines Stradivarius, dos Amati y un Guarnerius, su favorito, el cual llamó "Il Cannone".
FIN DEL POST!
Gracias por pasar
Saludos