Fudō Myō-ō (El Inamovible)
Tambien llamado acala es una de las fieras deidades guardianas del culto budista Vajrayāna -o budismo esotérico- particularmente reverenciada por los practicantes del budismo en Japón. Es una deidad protectora en el budismo shingon, por la cual es venerada en China, Tibet y Nepal.
Es clasificado entre los vīdyārāja, o reyes de la sabiduría, y pertenece a los Myō-ō. Con la mano derecha empuña una espada flamígera para cercenar la cabeza del mal, y con la izquierda sujeta una cuerda para sacar a flote a sus aliados. Se le sitúa en el centro, entre los otros cuatro dioses situados en los cuatro puntos cardinales.
Se le representa rodeado de llamas porque lucha contra el mal en el mismo infierno, las llamas que consumen el mal y las contaminaciones de este mundo. El color azul oscuro de su cuerpo es símbolo del autodominio, Se sienta en una roca plana que simboliza la paz inquebrantable y la felicidad que da a las mentes y los cuerpos de sus devotos.
Fudo también representa su aspecto de servicio por tener el pelo anudado en el estilo de un funcionario: el pelo está ligado a siete nudos y cae de la cabeza en el lado izquierdo. Acala tiene dos dientes que sobresalen de su boca, el diente superior está apuntando hacia abajo y esto representa su compasión ilimitada a quienes sufren en cuerpo y espíritu. Sus dientes inferiores apuntan hacia arriba y esto representa la fuerza de su deseo de progresar hacia arriba en su servicio a la Verdad.
Gohō dōji (護法童子)
Un gohō dōji es un espíritu del folclore budista japonés. Es descrito como un espíritu familiar pequeño y de aspecto infantil cuyo propósito es servir a los seguidores del dharma. En historias clásicas, como el Uji Shui Monogatari, es representado con la apariencia de un niño que porta un collar hecho de espadas, con una gran espada en una mano y un lazo en la otra, que se desplaza por el aire sobre una rueda del dharma.
Aunque no es consistente, los gohō aparecen normalmente en parejas, y suelen estar representados con expresiones indignadas o iracundas, y normalmente correteando o levitando. Aunque suelen ser niños o jóvenes, también pueden tomar la forma de ancianos, demonios e incluso animales.
En la doctrina del shugendō, los gohō son considerados como deidades subordinadas a los principales objetos de adoración, los gongen, y son venerados como los protectores de los practicantes de la doctrina. Estos espíritus sirven también a altos sacerdotes, quienes pueden controlarlos a su voluntad, y a deidades mayores como Fudō Myō-ō; entre los sirvientes de ésta se cuentan Kongara y Seitaka.
En la antigüedad se creía que los gohō del santuario de Inari en Kumano protegían a los peregrinos budistas, y un ritual llamado Gohō okuri era realizando durante el viaje de vuelta para hacer volver a los gohō al templo.
El Tanuki
El tanuki (狸 o たぬき), a menudo traducido como perro mapache japonés, es un animal originario de Asia y una criatura importantísima del folclore japonés cuya imagen actualmente se usa como amuleto de la prosperidad y la fortuna.
La imagen del tanuki con su sombrero de paja, una botella de sake y unos enormes testículos que le llegan hasta el suelo es muy común encontrar pequeñas estatuas de tanuki en la entrada de restaurantes, bares e izakayas, aunque también en casas particulares.Pero para comprender por qué se popularizó esta imagen del tanuki como amuleto de prosperidad en los negocios, debemos analizar primero su importancia en el folclore japonés.
El tanuki parece en multitud de leyendas y cuentos tradicionales como un animal con poderes mágicos, similares a los del zorro, cuya diversión principal es engañar a los personajes protagonistas de las historias, a menudo cambiándose de forma o haciéndose pasar por humano. Un animal bonachón pero burlón y travieso al que le gusta mucho comer y beber y básicamente hacer el vago rascándose la barriga. Pero uno de los aspectos que más sorprenden de las representaciones gráficas de los tanuki, desde el periodo de Edo (más realistas) hasta la actualidad (con una estatuilla poco realista, seamos francos) son sus desproporcionados testículos.
En realidad, biológicamente hablando, el escroto de los tanukis es bastante grande y de hecho históricamente se ha utilizado en orfebrería para trabajar el oro, ya que son muy resistentes y elásticos y permiten trabajar con facilidad. De ahí que el escroto de los tanuki comenzara a ser visto como un símbolo de riqueza (permitía ‘estirar el oro’) y que fuera comercializado como amuleto de la prosperidad, además de aparecer en mil y un dibujos de los artistas del periodo de Edo.
De hecho, en Japón, los testículos grandes, más que un símbolo sexual, son símbolo de riqueza y prosperidad, de ahí que se llamen kintama (金玉, lit. bolas de oro).
Kaguya, princesa de la luz brillante
es un cuento folclórico japonés del siglo X. Se considera que es el texto japonés más antiguo que existe, a pesar de que el manuscrito más antiguo sea de 1592.
La historia es sobre una pareja de ancianos que ya no pueden tener hijos y un día mientras el viejo cortaba bambú encontró una niña dentro del tallo. La niña era Kaguya (輝夜/かぐや Luz Brillante) o princesa Kaguya (輝夜姫 Kaguya-hime) «Princesa Luz Brillante», que provenía de la luna.La historia se adaptó para la película de 2013 El cuento de la princesa Kaguya.
Este cuento es uno de los mas bonitos del folclore japones y kaguya hime es uno de los personajes mas queridos por los nipones. su autor es anónimo pese a numerosos estudios e investigaciones su identidad ha llevado a conjeturas y varias teorias y una de ellas afirma que el autor podría tratarse de una mujer, no es una teoría tan descabellada, ya que en el periodo heian (794-1185) las mujeres tenían libre acceso a la literatura. Algunas demás cortesanas de esa epoca han pasado a la historia precisamente por haber dejado grandes obras consideradas joyas de la literatura.
Las estatuas Jizō
En muchos templos de Japón podemos encontrar unas curiosas estatuas de piedra que tienen una evidente apariencia aniñada. Estas figuras son conocidas como “Jizō” o “Jizō Bosatsu”, y son muy queridas por los japoneses, ya que son ni más ni menos que los guardianes de los viajeros, los niños y las embarazadas.
Los jizō son la representación de la deidad budista “Ksitigarbha”. Son protectores de los niños, y es por eso casi siempre tienen pequeños gorros, bufandas y baberos que les obsequian los padres para agradecer por la salud de sus hijos. También se cree que protegen a los niños que no han llegado a nacer, o a los niños que han muerto antes que sus padres. Y es por eso que reciben las mismas ofrendas de los padres que han sufrido una pérdida, para que los jizō cuiden del alma de sus hijos y los ayuden a superar el dolor.
Como mencioné más arriba, también son los guardianes de los viajeros, y es por eso que es muy común encontrar estas estatuas incluso en los bordes de las carreteras y en los rincones de algunos caminos, en donde se las puede ver casi escondidas entre la vegetación. Se las puede encontrar tanto en las ciudades como en las zona más rurales. El hecho de que los jizō sean los guardianes de los niños hace que la gente tenga un aprecio y respeto muy especial hacia estas figuras. A esto se debe la cantidad de estatuas que hay por todas partes en Japón.
Tambien llamado acala es una de las fieras deidades guardianas del culto budista Vajrayāna -o budismo esotérico- particularmente reverenciada por los practicantes del budismo en Japón. Es una deidad protectora en el budismo shingon, por la cual es venerada en China, Tibet y Nepal.
Es clasificado entre los vīdyārāja, o reyes de la sabiduría, y pertenece a los Myō-ō. Con la mano derecha empuña una espada flamígera para cercenar la cabeza del mal, y con la izquierda sujeta una cuerda para sacar a flote a sus aliados. Se le sitúa en el centro, entre los otros cuatro dioses situados en los cuatro puntos cardinales.
Se le representa rodeado de llamas porque lucha contra el mal en el mismo infierno, las llamas que consumen el mal y las contaminaciones de este mundo. El color azul oscuro de su cuerpo es símbolo del autodominio, Se sienta en una roca plana que simboliza la paz inquebrantable y la felicidad que da a las mentes y los cuerpos de sus devotos.
Fudo también representa su aspecto de servicio por tener el pelo anudado en el estilo de un funcionario: el pelo está ligado a siete nudos y cae de la cabeza en el lado izquierdo. Acala tiene dos dientes que sobresalen de su boca, el diente superior está apuntando hacia abajo y esto representa su compasión ilimitada a quienes sufren en cuerpo y espíritu. Sus dientes inferiores apuntan hacia arriba y esto representa la fuerza de su deseo de progresar hacia arriba en su servicio a la Verdad.
Gohō dōji (護法童子)
Un gohō dōji es un espíritu del folclore budista japonés. Es descrito como un espíritu familiar pequeño y de aspecto infantil cuyo propósito es servir a los seguidores del dharma. En historias clásicas, como el Uji Shui Monogatari, es representado con la apariencia de un niño que porta un collar hecho de espadas, con una gran espada en una mano y un lazo en la otra, que se desplaza por el aire sobre una rueda del dharma.
Aunque no es consistente, los gohō aparecen normalmente en parejas, y suelen estar representados con expresiones indignadas o iracundas, y normalmente correteando o levitando. Aunque suelen ser niños o jóvenes, también pueden tomar la forma de ancianos, demonios e incluso animales.
En la doctrina del shugendō, los gohō son considerados como deidades subordinadas a los principales objetos de adoración, los gongen, y son venerados como los protectores de los practicantes de la doctrina. Estos espíritus sirven también a altos sacerdotes, quienes pueden controlarlos a su voluntad, y a deidades mayores como Fudō Myō-ō; entre los sirvientes de ésta se cuentan Kongara y Seitaka.
En la antigüedad se creía que los gohō del santuario de Inari en Kumano protegían a los peregrinos budistas, y un ritual llamado Gohō okuri era realizando durante el viaje de vuelta para hacer volver a los gohō al templo.
El Tanuki
El tanuki (狸 o たぬき), a menudo traducido como perro mapache japonés, es un animal originario de Asia y una criatura importantísima del folclore japonés cuya imagen actualmente se usa como amuleto de la prosperidad y la fortuna.
La imagen del tanuki con su sombrero de paja, una botella de sake y unos enormes testículos que le llegan hasta el suelo es muy común encontrar pequeñas estatuas de tanuki en la entrada de restaurantes, bares e izakayas, aunque también en casas particulares.Pero para comprender por qué se popularizó esta imagen del tanuki como amuleto de prosperidad en los negocios, debemos analizar primero su importancia en el folclore japonés.
El tanuki parece en multitud de leyendas y cuentos tradicionales como un animal con poderes mágicos, similares a los del zorro, cuya diversión principal es engañar a los personajes protagonistas de las historias, a menudo cambiándose de forma o haciéndose pasar por humano. Un animal bonachón pero burlón y travieso al que le gusta mucho comer y beber y básicamente hacer el vago rascándose la barriga. Pero uno de los aspectos que más sorprenden de las representaciones gráficas de los tanuki, desde el periodo de Edo (más realistas) hasta la actualidad (con una estatuilla poco realista, seamos francos) son sus desproporcionados testículos.
En realidad, biológicamente hablando, el escroto de los tanukis es bastante grande y de hecho históricamente se ha utilizado en orfebrería para trabajar el oro, ya que son muy resistentes y elásticos y permiten trabajar con facilidad. De ahí que el escroto de los tanuki comenzara a ser visto como un símbolo de riqueza (permitía ‘estirar el oro’) y que fuera comercializado como amuleto de la prosperidad, además de aparecer en mil y un dibujos de los artistas del periodo de Edo.
De hecho, en Japón, los testículos grandes, más que un símbolo sexual, son símbolo de riqueza y prosperidad, de ahí que se llamen kintama (金玉, lit. bolas de oro).
Kaguya, princesa de la luz brillante
es un cuento folclórico japonés del siglo X. Se considera que es el texto japonés más antiguo que existe, a pesar de que el manuscrito más antiguo sea de 1592.
La historia es sobre una pareja de ancianos que ya no pueden tener hijos y un día mientras el viejo cortaba bambú encontró una niña dentro del tallo. La niña era Kaguya (輝夜/かぐや Luz Brillante) o princesa Kaguya (輝夜姫 Kaguya-hime) «Princesa Luz Brillante», que provenía de la luna.La historia se adaptó para la película de 2013 El cuento de la princesa Kaguya.
Este cuento es uno de los mas bonitos del folclore japones y kaguya hime es uno de los personajes mas queridos por los nipones. su autor es anónimo pese a numerosos estudios e investigaciones su identidad ha llevado a conjeturas y varias teorias y una de ellas afirma que el autor podría tratarse de una mujer, no es una teoría tan descabellada, ya que en el periodo heian (794-1185) las mujeres tenían libre acceso a la literatura. Algunas demás cortesanas de esa epoca han pasado a la historia precisamente por haber dejado grandes obras consideradas joyas de la literatura.
Las estatuas Jizō
En muchos templos de Japón podemos encontrar unas curiosas estatuas de piedra que tienen una evidente apariencia aniñada. Estas figuras son conocidas como “Jizō” o “Jizō Bosatsu”, y son muy queridas por los japoneses, ya que son ni más ni menos que los guardianes de los viajeros, los niños y las embarazadas.
Los jizō son la representación de la deidad budista “Ksitigarbha”. Son protectores de los niños, y es por eso casi siempre tienen pequeños gorros, bufandas y baberos que les obsequian los padres para agradecer por la salud de sus hijos. También se cree que protegen a los niños que no han llegado a nacer, o a los niños que han muerto antes que sus padres. Y es por eso que reciben las mismas ofrendas de los padres que han sufrido una pérdida, para que los jizō cuiden del alma de sus hijos y los ayuden a superar el dolor.
Como mencioné más arriba, también son los guardianes de los viajeros, y es por eso que es muy común encontrar estas estatuas incluso en los bordes de las carreteras y en los rincones de algunos caminos, en donde se las puede ver casi escondidas entre la vegetación. Se las puede encontrar tanto en las ciudades como en las zona más rurales. El hecho de que los jizō sean los guardianes de los niños hace que la gente tenga un aprecio y respeto muy especial hacia estas figuras. A esto se debe la cantidad de estatuas que hay por todas partes en Japón.