Actualmente, ya se identifican más orientaciones sexuales, además de homo, hetero y bi, pero hasta ahora conocemos la pornosexualidad.
Resulta que si eres de los que checa Pornhub todo el día o prefiere masturbarse con una buena porno que tener sexo real, entonces quizá tienes una preferencia sexual diferente.
Así como los heterosexuales prefieren personas del sexo opuesto; los homosexuales, del mismo sexo; los asexuales, de ninguno, los pornosexuales están atraídos sexualmente al porno.
El pornosexual disfruta con la pornografía por pura gratificación sexual, pero no existe la posibilidad de una relación íntima en la vida real, sino que se convierte en el único modo en el que puede excitarse y alcanzar el orgasmo.
Esto sucede porque el empleo del porno para reemplazar el sexo real se convierte en una droga que entumece los deseos de lograr mayor intimidad con alguien, de crear una conexión profunda. Y ya no se necesita, no se busca y no se desea. Es mucho más fácil relacionarse con un ordenador, smartphone o tableta que con una complicada persona de carne y hueso.
De acuerdo con la terapeuta sexual Christene Lozano, para algunos, la conveniencia de obtener algo sexual sin la vulnerabilidad, la intimidad ni la creación de una conexión con otros puede ser muy atractiva.
“Los pornosexuales experimentan todo su placer sexual aisladamente en lugar de compartirlo”, dice Amanda Pasciucco, otra terapeuta sexual.
Según un estudio realizado por investigadores alemanes y publicado en la revista JAMA Psychiatry indicó que utilizar la pornografía como única fuente de placer puede disminuir la sensibilidad del centro de recompensa del cerebro, provocando que cuanto más porno se observa, menor sea la actividad en los centros de recompensa del cerebro y más se necesite. Por eso un adicto al porno se compara a menudo con el de un drogadicto o alcohólico.
Ver pornografía es una forma útil de explorar y aprender sobre los deseos sexuales, pero la moderación es clave, debido a que esta puede sesgar el equilibrio y volver insensible el cuerpo y cerebro. Así que ahora ya lo sabes, si prefieres el porno antes que al sexo, entonces eres pornosexual.