Antes de nada, esperemos que nunca tengas que verte en una situación así. Pero si se diera el caso, aquí van unos cuantos consejos para tirar una puerta abajo en una situación de peligro, como un incendio. Puede que lo hayas visto mil y una veces en las películas, pero la vida real es muy diferente.
Que conste que derribar una puerta no es la mejor opción. Se dañará y costará mucho dinero arreglarla. Es mejor para llamar al cerrajero, forzar la cerradura o intentar escurrirse por una ventana. Pero digamos que es una emergencia. Estás en una casa en llamas y la puerta está ardiendo.

Si has visto suficientes películas, lo primero que harías es ir con el hombro contra la puerta, ¿verdad? Incorrecto. Lo único que conseguirás con eso es dislocarte el hombro. Es mejor emplear una patada fuerte y en el punto exacto.
Antes de nada, comprueba cómo se abre la puerta viendo las bisagras. Si la puerta se abre hacia ti, patearla no va a servir de nada. Esto se hará en caso de que abra hacia fuera. En este último caso, debes golpearla en el lado donde está la cerradura (cerca del ojo de la cerradura). Esta es típicamente la parte más débil de la puerta.
Usando una patada frontal, lleva el talón de tu pie hacia la puerta. Da un fuerte impulso hacia adelante y mantén el equilibrio con el talón del pie que está en el suelo. No patees justo en la cerradura, esto podría dañar tu pie.
La madera empezará a astillarse. Hoy en día la mayoría de las puertas están hechas de madera blanda y son huecas. Simplemente sigue pateando hasta que la puerta ceda y puedas salvarte.
Y evita las patadas voladoras. Aunque pueda parecer muy cool, saltar disminuye tu estabilidad y hará que el golpe pierda fuerza.