En ésta fecha tan cara a los sentimientos de los argentinos, dejo mi humilde homenaje a nuestro Día de la Independencia y a nuestra gran Nación. Espero que les guste.
Un martes 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró la formal ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. La declaración fue realizada en la Casa de Tucumán ubicada en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde sesionaba la asamblea. Diez días más tarde, el mismo Congreso renunció también a toda otra dominación extranjera.
El Congreso de Tucumán inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816, con la presencia de 33 diputados. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes. Durante varias semanas se discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración.
La presión de algunos de sus miembros, y de influyentes dirigentes nacionales —entre ellos el general José de San Martín, gobernador de la Intendencia de Cuyo— hizo que se iniciara la discusión sobre la Declaración de Independencia. La votación finalmente se concretó el 9 de julio. En ese momento presidía el cuerpo uno de los representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida. El 21 de julio fue jurada la Independencia en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, ante la presencia del gobernador, del general Manuel Belgrano, del clero secular, de las órdenes religiosas y demás corporaciones.
Las discusiones posteriores de los diputados giraron en torno al dictado de una constitución y a la forma de gobierno y a la forma de estado que debía adoptarse en ella. La situación de guerra abierta con la monarquía española, la Restauración absolutista en España y en Europa y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo pensar a varios diputados, influenciados por las ideas de Manuel Belgrano, en instaurar una monarquía Inca en el Río de la Plata. Esta posición de implantar una forma de gobierno monárquica y constitucional fue descartada por los diputados republicanos, que sostenían la forma de gobierno de una república constitucional para la región del Plata. Al conflicto suscitado por la forma de gobierno se le sumó uno que tuvo mayor envergadura y trascendencia y que fue el relacionado con la adopción de la forma de estado: el unitarismo versus el federalismo.
Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar a principios de 1817, y donde sancionó la Constitución Argentina de 1819, que estableció una república centralista.
Acta de la Independencia
El acta de la Independencia fue declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica.
En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de 1816: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su virtud la declaración siguiente:
"Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, con la intención de bloquear algunas opciones que se contemplaban en aquel momento por las que se pasaría a depender de alguna otra potencia distinta de España. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió:
"...y toda otra dominación extranjera"
El acta original, firmada por todos los miembros del Congreso, fue redactada en el libro de Actas de las sesiones públicas de dicha asamblea. Ese libro se ha perdido. Algunos historiadores consideran que fue depositado en 1820 en la Legislatura de Buenos Aires, de donde posteriormente habría sido sustraído. En el Archivo General de la Nación Argentina lo que se conserva es una copia realizada por el secretario Serrano, a fines del mes de julio de 1816.
Firmantes de la Declaración de la Independencia
Los 29 diputados del Congreso de Tucumán que suscribieron el acta de Independencia declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sud América fueron:
Presidente
Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan.
Vicepresidente
Mariano Boedo, diputado por Salta.
Secretarios
José Mariano Serrano, diputado por Charcas.
Juan José Paso, diputado por Buenos Aires.
Diputados
Dr. Antonio Sáenz, por Buenos Aires.
Dr. José Darragueira, por Buenos Aires.
Fray Cayetano José Rodríguez, por Buenos Aires.
Dr. Pedro Medrano, por Buenos Aires.
Dr. Esteban Agustín Gascón, por Buenos Aires.
Dr. Tomás Manuel de Anchorena, por Buenos Aires.
Dr. Manuel Antonio Acevedo, por Catamarca.
Dr. José Eusebio Colombres, por Catamarca.
Eduardo Pérez Bulnes, por Córdoba.
José Antonio Cabrera, por Córdoba.
Lic. Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, por Córdoba.
Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, por Jujuy.
Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, por La Rioja.
Tomás Godoy Cruz, por Mendoza.
Dr. Juan Agustín Maza, por Mendoza.
Dr. José Ignacio de Gorriti, por Salta.
Fray Justo Santa María de Oro, por San Juan.
Pedro Francisco de Uriarte, por Santiago del Estero.
Pedro León Gallo, por Santiago del Estero.
Dr. Pedro Miguel Aráoz, por Tucumán.
Dr. José Ignacio Thames, por Tucumán.
Pedro Ignacio Rivera, por Mizque.
Dr. Mariano Sánchez de Loria, por Charcas.
Dr. José Severo Malabia, por Charcas.
Dr. José Andrés Pacheco de Melo, por Chichas (incluyendo a Tarija).
En esa sesión no estuvieron presentes cinco diputados:
El coronel José Moldes, por Salta (estaba detenido en Salta).
El coronel Juan José Feliciano Fernández Campero, por Chichas (estaba al mando de tropas en el frente de combate).
El presbítero Miguel Calixto del Corro, por Córdoba (estaba realizando una misión diplomática ante Artigas).
El médico Pedro Buenaventura Carrasco, por Cochabamba (estaba en servicio en el Ejército del Norte).
El diputado Juan Martín de Pueyrredón, por San Luis (había viajado a Buenos Aires para asumir el cargo de Director Supremo).
De los 29 diputados firmantes del acta de Declaración de la Independencia, 12 fueron miembros del clero de la Iglesia Católica. Fue el caso de: Cayetano Rodríguez, Antonio Sáenz, Manuel Acevedo, José Colombres, Mariano Sánchez de Loria, José Andrés Pacheco de Melo, Pedro Ignacio de Castro Barros, Justo Santa María de Oro, Pedro Francisco de Uriarte, Pedro León Gallo, Pedro Miguel Aráoz y José Ignacio Thames.
Celebración oficial del 9 de julio
El 6 de julio de 1826, Bernardino Rivadavia, presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ordenó conmemorar el 9 de julio juntamente con el 25 de mayo pues consideraba que la repetición de estas fiestas irroga perjuicios de consideración al comercio e industria.
Pero Juan Manuel de Rosas, durante su segundo gobierno, y a punto de celebrar los 20 años de la Declaración de la Independencia, dispuso mediante un decreto promulgado el 11 de junio de 1835, que la celebración del 9 de julio debía hacerse con los mismos preceptos que el 25 de mayo.
Éstos son los artículos 1º y 2º del mencionado decreto:
Art. 1º- En lo sucesivo el 9 de julio será reputado como festivo de ambos preceptos, del mismo modo que el 25 de mayo; y se celebrará en aquel misa solemne con Te-Deum en acción de gracias al ser Supremo por los favores que nos ha dispensado en el sostén y defensa de nuestra independencia política, en la que fuese posible, el muy Reverendo Obispo Diocesano, pronunciándose un sermón análogo a este memorable día.
Art. 2º- En la víspera y el mismo día 9 de julio , se iluminará la ciudad, la Casa de Gobierno y demás edificios públicos, haciéndose tres salvas en la Fortaleza y buques del Estado, según costumbre.
Ya que estamos, y como es nuestro día, recordemos a cada uno de nuestros símbolos patrios.
Nuestra Bandera Nacional.
Nuestro Escudo Nacional.
Nuestra Escarapela Nacional.
Nuestro Lema Nacional: En Unión y Libertad.
Nuestro Himno Nacional.
Nuestro Logotipo Nacional.
Nuestra Ave Nacional: el Hornero.
Nuestro Árbol Nacional: el Quebracho Colorado.
Nuestra Flor Nacional: la Flor del Ceibo.
Nuestro Mineral Nacional: la Rodocrosita.
Nuestro Deporte Nacional: el Pato.
Nuestra Danza Nacional: el Pericón.
Nuestra Santa Patrona: la Virgen de Luján.
Nuestra Bebida Nacional: el vino.
Nuestra Infusión Nacional: el Mate.
Y hagamos un homenaje a nuestro Territorio Nacional, uno de los 8 países más grandes del mundo, que se extiende por dos continentes y llega hasta el mismísimo Polo Sur.
Y tiene los paisajes más hermosos.





























Y a cada uno de los territorios en que se divide.
Buenos Aires

Catamarca

Chaco

Chubut

Córdoba

Corrientes

Entre Ríos

Formosa

Jujuy
La Pampa

La Rioja

Mendoza

Misiones

Neuquén

Río Negro

Salta

San Juan

San Luis

Santa Cruz

Santa Fe

Santiago del Estero

Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sud




Tucumán

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Recordemos también a nuestros deportistas, que nos han dado tantas alegrías. A los mejores futbolistas de la historia...



Gracias a los cuales somos el país más ganador del mundo a nivel clubes y selección.
Y a la infinidad de deportistas en todas las disciplinas, que nos han hecho uno de los pocos países del mundo con campeones mundiales u olímpicos en casi todos los deportes.












A todas las personalidades que nos representan nacional e internacionalmente en los más diversos ámbitos.










Y no nos olvidemos de las mujeres más lindas del mundo.





De nuestro tango...
Y de nuestro folclore.
¿Qué mas se le puede pedir a esta tierra maravillosa? Un país inmenso, con paisajes hermosos, con las mujeres más lindas y la gente más simpática... Lleno de riquezas, de deportistas campeones, de artistas y científicos talentosos... Me pregunto si José de San Martín cuando nos liberó ya lo imaginaba.
Me pregunto si Manuel Belgrano, cuando creó nuestra Bandera, imaginaba que sus hijos la llenrían de gloria.
Me pregunto si aquellos nueve héroes de la Primera Junta eran concientes de que estaban despertando a un gigante.
O si éstos veintinueve firmantes de la Declaración de Independencia sabían que estaban creando una Nación tan gloriosa.
Una cosa es segura: nos sacamos la lotería... No elegimos nacer en Argentina, solamente tuvimos suerte. Estamos parados sobre los hombros de gigantes. Por eso, éste post fue mi humilde homenaje a la Patria que me da de comer... Gracias por todo, Argentina, gracias por hacerme tan feliz y perdón por no ser mejor. Feliz Cumpleaños, Mi Amor.

Un martes 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró la formal ruptura de los vínculos de dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata con la monarquía española. La declaración fue realizada en la Casa de Tucumán ubicada en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde sesionaba la asamblea. Diez días más tarde, el mismo Congreso renunció también a toda otra dominación extranjera.
El Congreso de Tucumán inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816, con la presencia de 33 diputados. Según la decisión de los propios delegados, la presidencia del Congreso era rotativa y cambiaba cada mes. Durante varias semanas se discutieron los alcances de sus atribuciones y su funcionamiento interno, además de tomar decisiones de política nacional e internacional. El cuerpo tenía la facultad de intervenir en casi todos los asuntos que se presentaban a su consideración.

Las discusiones posteriores de los diputados giraron en torno al dictado de una constitución y a la forma de gobierno y a la forma de estado que debía adoptarse en ella. La situación de guerra abierta con la monarquía española, la Restauración absolutista en España y en Europa y la creciente injerencia del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve hizo pensar a varios diputados, influenciados por las ideas de Manuel Belgrano, en instaurar una monarquía Inca en el Río de la Plata. Esta posición de implantar una forma de gobierno monárquica y constitucional fue descartada por los diputados republicanos, que sostenían la forma de gobierno de una república constitucional para la región del Plata. Al conflicto suscitado por la forma de gobierno se le sumó uno que tuvo mayor envergadura y trascendencia y que fue el relacionado con la adopción de la forma de estado: el unitarismo versus el federalismo.
Las labores del Congreso continuaron en Buenos Aires, donde comenzó a deliberar a principios de 1817, y donde sancionó la Constitución Argentina de 1819, que estableció una república centralista.

Acta de la Independencia
El acta de la Independencia fue declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica.
En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de 1816: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su virtud la declaración siguiente:
"Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, con la intención de bloquear algunas opciones que se contemplaban en aquel momento por las que se pasaría a depender de alguna otra potencia distinta de España. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió:
"...y toda otra dominación extranjera"


Firmantes de la Declaración de la Independencia
Los 29 diputados del Congreso de Tucumán que suscribieron el acta de Independencia declarada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sud América fueron:
Presidente
Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan.

Vicepresidente
Mariano Boedo, diputado por Salta.

Secretarios
José Mariano Serrano, diputado por Charcas.

Juan José Paso, diputado por Buenos Aires.

Diputados
Dr. Antonio Sáenz, por Buenos Aires.

Dr. José Darragueira, por Buenos Aires.

Fray Cayetano José Rodríguez, por Buenos Aires.

Dr. Pedro Medrano, por Buenos Aires.

Dr. Esteban Agustín Gascón, por Buenos Aires.

Dr. Tomás Manuel de Anchorena, por Buenos Aires.

Dr. Manuel Antonio Acevedo, por Catamarca.

Dr. José Eusebio Colombres, por Catamarca.

Eduardo Pérez Bulnes, por Córdoba.

José Antonio Cabrera, por Córdoba.

Lic. Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, por Córdoba.

Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, por Jujuy.

Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, por La Rioja.

Tomás Godoy Cruz, por Mendoza.

Dr. Juan Agustín Maza, por Mendoza.

Dr. José Ignacio de Gorriti, por Salta.

Fray Justo Santa María de Oro, por San Juan.

Pedro Francisco de Uriarte, por Santiago del Estero.

Pedro León Gallo, por Santiago del Estero.

Dr. Pedro Miguel Aráoz, por Tucumán.

Dr. José Ignacio Thames, por Tucumán.

Pedro Ignacio Rivera, por Mizque.

Dr. Mariano Sánchez de Loria, por Charcas.

Dr. José Severo Malabia, por Charcas.

Dr. José Andrés Pacheco de Melo, por Chichas (incluyendo a Tarija).

En esa sesión no estuvieron presentes cinco diputados:
El coronel José Moldes, por Salta (estaba detenido en Salta).

El coronel Juan José Feliciano Fernández Campero, por Chichas (estaba al mando de tropas en el frente de combate).

El presbítero Miguel Calixto del Corro, por Córdoba (estaba realizando una misión diplomática ante Artigas).

El médico Pedro Buenaventura Carrasco, por Cochabamba (estaba en servicio en el Ejército del Norte).

El diputado Juan Martín de Pueyrredón, por San Luis (había viajado a Buenos Aires para asumir el cargo de Director Supremo).

De los 29 diputados firmantes del acta de Declaración de la Independencia, 12 fueron miembros del clero de la Iglesia Católica. Fue el caso de: Cayetano Rodríguez, Antonio Sáenz, Manuel Acevedo, José Colombres, Mariano Sánchez de Loria, José Andrés Pacheco de Melo, Pedro Ignacio de Castro Barros, Justo Santa María de Oro, Pedro Francisco de Uriarte, Pedro León Gallo, Pedro Miguel Aráoz y José Ignacio Thames.

Celebración oficial del 9 de julio
El 6 de julio de 1826, Bernardino Rivadavia, presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ordenó conmemorar el 9 de julio juntamente con el 25 de mayo pues consideraba que la repetición de estas fiestas irroga perjuicios de consideración al comercio e industria.

Pero Juan Manuel de Rosas, durante su segundo gobierno, y a punto de celebrar los 20 años de la Declaración de la Independencia, dispuso mediante un decreto promulgado el 11 de junio de 1835, que la celebración del 9 de julio debía hacerse con los mismos preceptos que el 25 de mayo.

Éstos son los artículos 1º y 2º del mencionado decreto:
Art. 1º- En lo sucesivo el 9 de julio será reputado como festivo de ambos preceptos, del mismo modo que el 25 de mayo; y se celebrará en aquel misa solemne con Te-Deum en acción de gracias al ser Supremo por los favores que nos ha dispensado en el sostén y defensa de nuestra independencia política, en la que fuese posible, el muy Reverendo Obispo Diocesano, pronunciándose un sermón análogo a este memorable día.
Art. 2º- En la víspera y el mismo día 9 de julio , se iluminará la ciudad, la Casa de Gobierno y demás edificios públicos, haciéndose tres salvas en la Fortaleza y buques del Estado, según costumbre.

Ya que estamos, y como es nuestro día, recordemos a cada uno de nuestros símbolos patrios.
Nuestra Bandera Nacional.

Nuestro Escudo Nacional.

Nuestra Escarapela Nacional.

Nuestro Lema Nacional: En Unión y Libertad.

Nuestro Himno Nacional.
Nuestro Logotipo Nacional.

Nuestra Ave Nacional: el Hornero.

Nuestro Árbol Nacional: el Quebracho Colorado.

Nuestra Flor Nacional: la Flor del Ceibo.

Nuestro Mineral Nacional: la Rodocrosita.

Nuestro Deporte Nacional: el Pato.

Nuestra Danza Nacional: el Pericón.

Nuestra Santa Patrona: la Virgen de Luján.

Nuestra Bebida Nacional: el vino.

Nuestra Infusión Nacional: el Mate.

Y hagamos un homenaje a nuestro Territorio Nacional, uno de los 8 países más grandes del mundo, que se extiende por dos continentes y llega hasta el mismísimo Polo Sur.

Y tiene los paisajes más hermosos.






























Y a cada uno de los territorios en que se divide.
Buenos Aires


Catamarca


Chaco


Chubut


Córdoba


Corrientes


Entre Ríos


Formosa


Jujuy

La Pampa


La Rioja


Mendoza


Misiones


Neuquén


Río Negro


Salta


San Juan


San Luis


Santa Cruz


Santa Fe


Santiago del Estero


Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sud





Tucumán


Ciudad Autónoma de Buenos Aires



Recordemos también a nuestros deportistas, que nos han dado tantas alegrías. A los mejores futbolistas de la historia...





Gracias a los cuales somos el país más ganador del mundo a nivel clubes y selección.

Y a la infinidad de deportistas en todas las disciplinas, que nos han hecho uno de los pocos países del mundo con campeones mundiales u olímpicos en casi todos los deportes.















A todas las personalidades que nos representan nacional e internacionalmente en los más diversos ámbitos.













Y no nos olvidemos de las mujeres más lindas del mundo.







De nuestro tango...

Y de nuestro folclore.


¿Qué mas se le puede pedir a esta tierra maravillosa? Un país inmenso, con paisajes hermosos, con las mujeres más lindas y la gente más simpática... Lleno de riquezas, de deportistas campeones, de artistas y científicos talentosos... Me pregunto si José de San Martín cuando nos liberó ya lo imaginaba.

Me pregunto si Manuel Belgrano, cuando creó nuestra Bandera, imaginaba que sus hijos la llenrían de gloria.

Me pregunto si aquellos nueve héroes de la Primera Junta eran concientes de que estaban despertando a un gigante.

O si éstos veintinueve firmantes de la Declaración de Independencia sabían que estaban creando una Nación tan gloriosa.

Una cosa es segura: nos sacamos la lotería... No elegimos nacer en Argentina, solamente tuvimos suerte. Estamos parados sobre los hombros de gigantes. Por eso, éste post fue mi humilde homenaje a la Patria que me da de comer... Gracias por todo, Argentina, gracias por hacerme tan feliz y perdón por no ser mejor. Feliz Cumpleaños, Mi Amor.


Bueno, hasta acá llega el post. Gracias a todos por pasar. Todos los comentarios son bienvenidos, salvo que sean políticos, fuera de tema u ofensivos. ¡Saludos a todos, y Feliz Día de la Independencia!