Casi todo el mundo suele tener:
Un amigo que se fue.
Y una tía religiosa que no para de rezar.
Una historia de algún primo que no pudo ser campeón.
Un amigo que hizo guita y dejó de saludar.
Una cábala infalible que no para que no para de fallar.
Un amor de verano.
Varias noches de fracaso y una noche de galán.
Varios ídolos caídos.
Un abrazo que no llega para aquél que ya no está.
Un abuelo inmigrante.
Un amigo que se fue.
Una tía peluquera.
Una cuenta a fin de mes.
Un paraguas que no es tuyo.
Una hermana que cuidar.
Una historia de marcianos.
Una caña de pescar.
Ese tío gordo y viejo que no para que no para roncar.
Un pariente sedicioso y un pariente militar.
Un consuegro que se entona y se pone a recitar.
Una prima que se parte.
Una riña familiar.
Un padrino mentiroso que te lleva a debutar.
Y una tía religiosa que no para de rezar.
Una historia de algún primo que no pudo ser campeón.
Un amigo que hizo guita y dejó de saludar.
Una cábala infalible que no para que no para de fallar.
La vecina que organiza la reunión de tupperweare.
Un familiar que se empeda y se viste de mujer.
Un sobrino karateka.
Un amor de verano.
Varias noches de fracaso y una noche de galán.
Un patrón hijo de puta que no para de robar.
Medio trébol en un libro.
Un trofeo en un rincón.
Varios ídolos caídos.
Una carta en un cajón.
Un abrazo que no llega para aquél que ya no está.
Una herida en el costado y una flor en el ojal.
Esa lágrima porfiada que no para que no para de sangrar.
Espero te hayas sentido identificado. Dejá tus +10, che.