Este neurocientífico dice que sí
Robert Sapolsky, profesor de la Universidad de Stanford, se define como ateo. El año 2002 recibió el premio Emperor Has No Clothes por parte de la Fundación Libre de Religión, en reconocimiento por su aporte al debate y discusión sobre cómo nos afectan las religiones en el aspecto público y académico.
En una de sus lecturas en la universidad, comparó la religión con una especie de esquizofrenia compartida, argumentando que el comportamiento de los “profetas” en los textos religiosos sirven para un diagnóstico.
También dice que las parábolas y enseñanzas de estos hombres -tales como la construcción del mundo en 7 días, los embarazos de mujeres vírgenes y estigmas-, son historias construidas por “una formación extremadamente esquizotípica a lo largo de la historia”.
Argumenta que los rituales religiosos son una forma de exhibir desórdenes obsesivo-compulsivos y que las personas religiosas están dentro del espectro diagnóstico científico de una enfermedad mental.
La visión de Sapolsky es un arista interesante para el debate sobre diversas ideologías extremistas, un desafío para quienes practican devotamente una religión y también una variable importante para analizar una visión que ha moldeado la construcción social por miles de años.
