Hermosos cristales
La playa de Fort Bragg en California es conocida como Glass Beach (o playa de cristal en español) gracias a los miles de cristales de diferentes colores que han estado apareciendo durante años. Los fragmentos de cristal perfectamente pulidos se han convertido en una atracción para miles de personas que viajan solo para ver el alucinante espectáculo.
Bombas sin detonar
En agosto de 2015 un padre y sus dos hijos estaban de visita en la playa de Carmanthershire en Gales cuando encontraron lo que parecía una boya abandonada. Resulta que el objeto esférico era una bomba de la Segunda Guerra Mundial sin detonar. Pero este incidente es sólo uno de los tantos reportados en las playas de Inglaterra, Francia, Alemania y otros países
El monstruo gigante de Saint Augustine
A finales de 1896, dos chicos que paseaban por la playa de Saint Augustine, Florida, encontraron lo que parecía un animal gigante desconocido. Los jovencitos informaron a las autoridades que habían encontrado los restos de una ballena, pero los especialistas de la época no pudieron identificar a qué especie pertenecían los restos que el océano había traído a las orillas de la playa.
El hallazgo se convirtió en un suceso y muchos especularon sobre la posibilidad de que se tratará de un monstruo marino desconocido, mientras que el Dr. DeDitt Webb, fundador del instituto de ciencias de esa ciudad, aseguraba que se trataba del pulpo gigante descrito en la mitología de los marineros ya que poseía extensiones en forma de tentáculos. Al año siguiente, Webb le envió muestras del monstruo al curador del museo Smithsonian en Washington DC, Healey Dall, quien determinó que se trataba de los restos de una ballena. Las pruebas de ADN realizadas en 2004 corroboraron esa conclusión. Los chicos estaban en lo cierto desde el principio.
El monstruo de Montauk
Esta criatura fue encontrada en la playa de Montauk, New York en 2008. Las imágenes se regaron como la pólvora desatando un tsunami de especulaciones en internet sobre su origen. Los expertos concluyeron que se trataba de un mapache con alto grado de descomposición, pero muchos escépticos replicaron que las patas delanteras eran muy largas para ser un mapache. Tampoco se trata de un roedor, ya que poseía grandes colmillos, y no podía ser una tortuga porque sería imposible que el cuerpo se despegara del caparazón con tal perfección. Algunos creyeron que se trataba de una nueva especie creada en los laboratorios del Plum Animal Island Disease Center, localizado cerca del lugar.