Existe en la sociedad una tendencia a querer superarse, a estar en un nivel más alto del promedio. Ser más exitoso, tener el mejor auto, la mejor novia, la mejor casa y, en algunas ocasiones, la mejor inteligencia.
Pero muchas veces se tiene un concepto bastante errado de lo que es la inteligencia. Para empezar, todo el mundo es inteligente, inclusive si no supieras contar, leer o incluso poner el agua a hervir. Cada individuo tiene un aspecto en el que sobresale y se desempeña mejor. Existen personas destacadas en las artes, en las ciencias, en los deportes, en la política, hay una lista enorme de campos en los que desempeñarse.
Sin embargo se ha creado un amplio grupo de pseudo-intelectuales que se alzan al grito de:
Vos no tenés idea de nada, sos un ignorante. Y yo al reconocerte como ignorante, soy más inteligente que vos”.
¿Les suena verdad? Pues creemos un perfil de esta persona a la que voy a llamar pedante intelectual.
En primer lugar, este tipo de sujeto tiene un recurso clave donde refugiarse, que a la hora de debatir con otra persona, les garantiza siempre tener la razón. Y es el argumento Ad hominem, que forma parte de las llamadas falacias en la lógica.
Una falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es. Ad Hominem consiste en considerar falsa una afirmación según quien es la persona que lo dice. Se desacredita al otro que está defendiendo una postura señalando una característica o creencia impopular de esa persona. Vamos a dar un ejemplo. Seguro les han dicho alguna vez:
Vos no podés hablar de música si escuchas reggaeton”. “Vos no podés hablar de cine si te encantan las películas de rápido y furioso”.
No importa que el otro tenga la razón, debido a quien es o a sus gustos, ya se lo da por desacreditado.
Veamos otra característica del pedante intelectual. Esta persona tiene un gusto particular por el sarcasmo. Probablemente nadie le pregunta nada porque siempre responde de manera burlona. Y es que el hecho de responder sarcásticamente, es decir, usando el “humor inteligente”, ya está demostrando su superioridad respecto al otro.
Por último se encuentra un atributo clave de este tipo de personas, un rasgo que refuerza su grandeza respecto al resto de individuos débiles de cerebro con gustos tan particulares. Esta característica es la critica a lo mainstream. Algo mainstream es un pensamiento, gusto o preferencia predominante en un momento de la sociedad. Nuestro amigo intelectual odia con todas sus fuerzas las tendencias, ya que siempre están sobrevaloradas, son basura o son producto de una cultura en declive que lo único que hace es destruir la inteligencia. Puede que sí, hay tendencias que no nos llevan a ningún lado. Pero, para el pedante intelectual, TODO lo que sea tendencia está mal, ya que el simple hecho de que algo sea popular lo denigra y resalta que sus gustos son mejores.
Probablemente todos en algún momento hemos compartido algún rasgo con este tipo de personas, ya que uno mismo siempre pone sus gustos y preferencias por encima de los del resto de las personas. Sin embargo, nunca hay que cerrarse en uno mismo. Hay que disfrutar las cosas y dejar que los demás disfruten. Rápido y furioso no es el padrino ni Maluma es Freddie Mercury, sin embargo no por ello hay que denigrar las preferencias del resto de las personas. “Sobre gustos no hay nada escrito” dice el dicho, y creo que no podría estar más de acuerdo.
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