Muchos disidentes norcoreanos han desertado el país por sus discrepancias con el régimen de Corea del Norte o acosados por el hambre.
Pero lo que llevó a que Hak-Min Kim fuera encarcelado y torturado, e hizo que eventualmente abandonara el país, fue su obsesión de mirar programas del exterior, en particular K-Dramas como se les conoce a las series surcoreanas, de las que también soy fan.
Hak-Min Kim ha sido un aficionado de los aparatos electrónicos, en su pueblo natal en Corea del Norte. Con sus habilidades de ingeniería no le fue difícil ingeniárselas para acceder secretamente a programas del exterior
En un país en el que los ciudadanos sólo tienen acceso a un canal oficial y mirar programas de medios extranjeros puede conllevar a prisión, torturas y hasta la muerte.
Niño prodigio
Kim empezó a llamar la atención de vecinos y familiares cuando aun era un niño, al desmantelar aparatos electrónicos no paso mucho para que las personas fueran a su casa a llevarle sus aparatos para reparar.
“Mi mamá estaba encantada y me motivaba mucho. Y los amigos de mis padres venían a casa y estaban anonadados de que un niño tan pequeño podía reparar tantas cosas”, dice.
“Tiempo después, agrega, todo el mundo en el vecindario traía sus aparatos electrodomésticos desde pequeños relojes, hasta computadoras, refrigeradores y lavadoras”, agrega.
“En Corea del Norte, está prohibido el acceso a los medios extranjeros, (aunque es posible) recibir las señales de la televisión china ”.
“Los ingenieros del estado vienen a las casas a reparar los aparatos de televisión para que sólo se pueda ver un canal, pero como yo conocía de ingeniería, corregí eso”, explica.
“Podía ver canales chinos, y en ese tiempo las telenovelas surcoreanas, conocidas como ‘dramas K’ eran muy populares en China ”, cuenta.
“Mi refugio”
Cuenta que justamente a través de los K-Dramas entraba mucho contrabando a Corea del Norte y tuvo la idea de una vida mejor y huir al país vecino.
“Recuerdo como las miraba a escondidas. Estaba pasando mucha hambre y mirar estas telenovelas me hacía sentir como si estuviera en el paraíso“, dice Kim.
“Durante toda mi vida recuerdo que no había suficiente comida en casa y mi mayor felicidad era acurrucarme frente a un televisor a mirar esos programas”.
Arrestado tres veces
“Cuando veía algo bueno, quería compartirlo. Algunos amigos me lo pedían y comencé a pasarlos en memoria USB”, cuenta Hak-Min Kim.
En una ocasión llevó una película a casa de un amigo y la vio con la familia de éste, pero un oficial del Estado se presentó, confiscó los dispositivos y preguntó de quién eran.
“Les dije que eran mías”, explica.
Fue arrestado y torturado y uno de sus amigos murió en la cárcel.
“Me dijeron que mi crimen era muy grave y que conllevaba cadena perpetua”, cuenta. Pero gracias a la presión de todos en el pueblo donde vivía fue liberado.
En ese momento decidió que tenía que salir del país y tras una década planeando su huida, Kim, que en ese entonces tenía 24 años, logró cruzar la frontera china y llegar eventualmente a Corea del Sur.
Hoy en día Kim puso un negocio para reparar iPhones y iPads en la universidad de Sogang, en Corea del Sur, donde estudia.
Ha llamado su negocio “Sogang Jobs”, en honor a Steve Jobs.