InicioOfftopicDebes usar tu criterio en este tipo de situaciones
¿Qué es el pensamiento crítico? El pensamiento crítico es un proceso cognitivo de carácter racional, reflexivo y analítico, orientado al cuestionamiento sistemático de la realidad y el mundo como medio de acceso a la verdad.

Hay que usar el pensamiento crítico cada vez que a un hombre que busca trabajo en una empresa se le hace preguntas como “¿Trabajas bien en equipo?, “¿Crees que eres un buen líder?”, o, “¿Dónde te ves dentro de diez años?”, pero a una mujer que va a hacer lo mismo le hacen preguntas como “¿Tienes pareja?”, “¿Piensas tener hijos?”, o, “¿Podrías maquillarte para venir a trabajar?”.

Hay que usar el pensamiento crítico cada vez que alguien –sea hombre o mujer– maximiza la infidelidad por parte de una mujer hasta catalogarlo como un “delito grave” pero minimiza la infidelidad por parte de un hombre hasta balancearse en el alambre del ridículo.

Hay que usar el pensamiento crítico cada vez que algunos “hombres” se escandalizan o se ofenden mucho cuando leen o escuchan la palabra ‘violador’ en una noticia o en una opinión, porque se hace alusión a su género y al parecer se sienten terriblemente identificados, y no, por el hecho repudiable.

Cada vez que compramos el periódico deportivo, y notamos que es más común que aparezca dentro de él, un montón de hombres fuertes que ganan premios y una sola mujer al final, desnuda. ¿Y algo así a la inversa?

Cada vez que el empoderamiento de una mujer gorda o el empoderamiento de una mujer negra, para la sociedad en general, no significan lo mismo que el empoderamiento de una mujer blanca y delgada.

Cada vez que el estereotipo de la ama de casa confinada al hogar y esperando al esposo que regresa del trabajo, siendo un estereotipo obsoleto, ninguna empresa de productos de limpieza, higiene personal o cuidado infantil se resigna a abandonar del todo el prejuicio de que el trabajo doméstico es cosa de mujeres.

Cada vez que el machismo despierta menos incomodidad que las ideologías que avalan la equidad de género.

Cada vez que en algún que otro restaurante acaece seguido que una pareja heterosexual pida vino y al primero que le ofrecen para catarlo sea al hombre.

Cada vez que en el Día de la Mujer los periódicos se vuelcan con homenajes a las mujeres, pero en el resto del año generan y difunden contenidos misóginos.

Cada vez que en el ideario adolescente, un hombre que le pega a una mujer es considerado un “maricón”, pero, paradójicamente, el hombre “para ser hombre”–según ellos– debe pegar, debe ejercer violencia. Como si una masculinidad sin violencia no sería tal.

Cada vez que en las escuelas los docentes no estimulan a las alumnas a tomar la palabra y naturalizan el monopolio de la voz de los varones.

Cada vez que en muchas facetas de la vida ser hombre tiene su premio, su reconocimiento, pero ser mujer no.

Cada vez que en un caso judicial que involucra a un varón de clase media alta acusado de lesiones graves, a una mujer de clase media baja que tuvo que ser hospitalizada, y consumo de drogas por parte de ambos, los abogados defensores del victimario y algunos medios de comunicación estén tratando de poner a las drogas como excusa absolutoria o causal para “explicar” la conducta delictiva del varón (al punto de decir algo tan estúpido y cómplice como “la agresión se produjo por la convulsión”), y respecto de la víctima, estén habilitando lecturas culpabilizantes.

Cada vez que en una clínica pública o privada a un enfermero se lo trata de “usted”, pero a una médica se la trata de “muchacha”.

Cada vez que en una cultura religiosa ‘totalmente’ ajena a la nuestra, un rostro femenino, por el simple hecho de ser femenino, es ya un “sinónimo de pecado”.

Cada vez que en una familia se alienta más a los niños a ser más activos y sobresalientes, y a las niñas no tanto.

Cada vez que en una nota periodística sobre cifras de abortos, repetidísimas veces se lee el comentario “cierra las piernas”, pero el comentario “guarda el falo” no se lee ni una sola vez.

Cada vez que en una oficina, los hombres son referidos por su grado académico, pero a las mujeres se las refiere con un apodo ‘cariñoso’.

Cada vez que en una relación sentimental heterosexual, el hombre muchas veces hace planes sin consultarle nada a su pareja, pero la mujer casi siempre tiene que estar preguntarle a él si puede hacer tal cosa, o ir a tal lado tal día con él o sin él.

Cada vez que escuchamos “perdona si te ofendiste” siempre en boca de un hombre, nunca en boca de una mujer.

Cada vez que hay gente que dice que le importa un bledo el hecho de que se utilicen, innumerables veces, los pechos femeninos para vender cualquier cosa (perfumes, carros, hamburguesas, etc.), pero esa misma gente suele perder la cabeza cuando ve a madres utilizando sus pechos para alimentar a sus crías en público.

Cada vez que hay niñas a las que no se les permite jugar con carros como los niños, habiendo muchas mujeres conductoras en la actualidad, tanto en número como en porcentaje.

Cada vez que la expresión “serás mía o de nadie” es una idea que se repite demasiadamente, pero no sucede lo mismo con la expresión “serás mío o de nadie”.

Cada vez que la gente de un país se escandaliza más por una mujer mostrando sus vellos que por los niveles altísimos de violaciones y abusos contra las mujeres y niñas.

Cada vez que la sociedad culpa y humilla a las mujeres por sus actos sexuales, pero paradójicamente, espera que estas mismas mujeres puedan satisfacer al hombre sexualmente.

Cada vez que la violencia de los hombres contra las mujeres, siendo un acto repudiable, está siendo glorificada o sexualizada en el cine, la literatura, la televisión o el arte.

Cada vez que las relaciones personales son achicadas a una sola idea: “Si alguien es considerado, muestra interés y respeta el inicio de una relación, la otra persona, por consiguiente, debería entregarse sentimental y sexualmente”.Cada vez que el poder de elección es tapado bajo una pesada losa.

Cada vez que leemos el periódico y notamos que,en casi todas sus secciones, la mayoría de sus artículos fueron escritos por hombres.

Cada vez que los profesores de Historia no enseñan a sus alumnos historias con mujeres protagonistas.Y si lo hacen, lo presentan como excepción y de manera exótica.

Cada vez que no vemos, en ningún lado, en ninguna parte, algún caso en el que un hombre se haya suicidado porque hayan subido un vídeo de contenido sexual suyo a la red, y se haya hecho viral, y todo un país lo haya acosado de una manera u otra.

Cada vez que nos enteramos que a las mujeres las educan para que se encuentren defectos en todas partes, pero en los varones eso es inusual.

Cada vez que nos enteramos que al casamiento se le hace mucho márquetin negativo cuando éste va dirigido a los hombres (“atadura fastidiosa”, “mal necesario”, etc.), pero se le hace mucho márquetin positivo cuando éste va dirigido a las mujeres.

Cada vez que nos enteramos que el discurso social alienta la maternidad pero hay poco apoyo a las madres: poca colaboración del Estado en materia legal.

Cada vez que nos enteramos que es más común escuchar que le digan “mandona” a una niña con habilidades de liderazgo que “mandón” a un niño con las mismas habilidades.

Cada vez que nos enteramos que es más común escuchar que le digan “señorita” a una mujer soltera e independiente que “señorito” a un hombre en la misma situación.

Cada vez que nos enteramos que es más común que una mujer,en lugar de un varón, esté acostumbrada a que se discuta sobre si puede hablar o no, o a que no se la invite adonde se habla, o a que se le hable por encima si interviene en una conversación, o a que se la escuche con condescendencia.

Cada vez que nos enteramos que la mayoría de las manifestaciones a favor del “piropo” provienen de hombres.

Cada vez que nos enteramos que la mayoría de los medios de comunicación no ofrecen una imagen equilibrada de los diversos estilos de vida de las mujeres y de su aportación a la sociedad; y de los hombres sí.

Cada vez que nos enteramos que las principales ciudades del país reflejan en los nombres de sus calles, de sus avenidas y de sus plazas una sociedad eminentemente desigual.

Cada vez que nos enteramos que no es frecuente que un hombre se sienta un impostor si tuvo algún triunfo profesional; pero sí es frecuente que una mujer llegue a dudar porsi merece o no tener éxito alguno.

Cada vez que nos enteramos que no hay muchas cantantes mujeres que muevan a tantísima gente sin la necesidad de ir medio desnuda o incitando al sexo.

Cada vez que nos enteramos que no hay un equivalente positivo para “Casanova” cuando se habla de mujeres que se acostaron con variedad de hombres, y que esté extendido socialmente. Si eso no es doble moral, ¿entonces qué es?

Cada vez que nos enteramos que ser madre soltera muchas veces es estigmatizante, pero ser padre soltero nunca lo es.

Cada vez que nos enteramos que, en el imaginario colectivo, el pelo de la axila denota poca higiene… sólo en una mujer; un hombre con pelo en la axila casi nunca es cuestionado en ese aspecto.

Cada vez que se dice, de manera positiva, que una mujer deje todo para acompañar a su esposo, pero no es así cuando se trata de un hombre que deja todo para acompañar a su esposa.

Cada vez que se habla de “histeria femenina” o de “estar con la regla” cuando una mujer levanta la voz, pero a nadie se le ocurre, ni de broma, hablar de “histeria masculina” cuando un hombre hace lo mismo y golpea la mesa con el puño.

Cada vez que se valora lo que hace el hombre pero se devalúa lo que hace la mujer.

Cada vez que un hombre que sabe lo que quiere es considerado un líder, pero una mujer que sabe lo que quiere es considerada una perra.

Cada vez que un hombre va a comprar un juego de sábanas y la empleada lo mira como si fuera un extraterrestre, y justo viene una compañera de trabajo de ese hombre al mismo lugar y le dice: “¿Pero qué haces acá?”.

Cada vez que un hombre va solo a una colchonería a comprar un colchón y uno de los empleados le pregunta “por la señora de la casa”.

Cada vez que un padre le dice a una “no-madre” que no querer tener hijos es querer la vida fácil y sin responsabilidades –que eso es egoísmo–, cuando es sabido que ese mismo padre llega siempre a casa cuando sus hijos ya están bañados y cenados, que nunca fue a buscarlos al colegio y menos a reunirse con un profesor, ni se ha quedado en vela cuando estaban enfermos.

Cada vez que un “católico practicante” dice que un millón de monjas “no valen” lo que un solo cura.

Cada vez que una amiga y un amigo van a tomar a un bar, y se escuchan comentarios de gente sorprendida porque ella pagó de su billetera la cuenta al barman.

Cada vez que una ingeniera eléctrica va con su esposo –licenciado en una carrera humanística– a un almacén de electrónica a comprar un relé, pero el empleado le habla de relés a su esposo y a ella no le dirige ni la mirada.

Cada vez que una mujer acompaña a su novio a la tintorería a dejar un traje, y la empleada de esa tintorería le habla a ella y sólo a ella de cómo hay que cuidar la ropa.

Cada vez que una mujer dice “no” de manera suave, amable o simpática, pero un hombre que dice “no”, la suavidad, la amabilidad o la simpatía no son ni siquiera un complemento.

Cada vez que una mujer es asesinada por su pareja porque ganaba el mejor sueldo de los dos, pero un caso de una mujer que asesine a su marido por ganar un buen sueldo, es algo que nunca se ve o se escucha en los medios de comunicación.

Cada vez que un “hombre” prende fuego la casa de su ex pareja con los hijos de ambos adentro, pero un caso que sea a la inversa, es algo que tampoco se ve o se escucha en los medios de comunicación.

Cada vez que una mujer es condenada socialmente por ser un adefesio, o por ser muy guapa, o por ser demasiado lista, o por ser demasiado simple y torpe, o por acostarse con alguien siendo soltera, o por ser madre fuera del matrimonio, o porque los hombres la desean, o por haber sido abusada sexualmente. Y ya prácticamente sólo falta que la condenen por respirar.

Cada vez que una mujer esté leyendo un libro sobre política y luego venga alguien a sugerirle que lea una novela romántica o una revista de moda.

Cada vez que una mujer va a estudiar una carrera dura y los profesores (¡¡y profesoras!!) la tratan con paternalismo absurdo y arcaico, a veces incluso con desdén.

Cada vez que una mujer va, acompañada de su esposo, a una concesionaria a comprar un auto para ella, y el vendedor sólo le da las explicaciones al hombre, y resulta que ese hombre no tiene carné y tampoco conduce.

Cada vez que una pareja heterosexual va a comer a un restaurante, y cuando es hora de pagar la cuenta la que paga es la mujer, pero el empleado que cobra lo mira al hombre y le dice: “¿Estás loco? ¿Cómo dejas que ella lleve la cartera?”.

Cada vez que una persona se indigna más por una niña abusada sexualmente abortando, que por una niña abusada sexualmente obligada a ser madre.

Cada vez que una respuesta negativa de parte de una mujer siempre tiene que ir acompañada de una justificación, pero una respuesta negativa de parte de un hombre, una justificación es un agregado o un “relleno”.

Cada vez que una sociedad prohíbe a las mujeres hacer ruido al caminar, pero a los hombres eso es pasado por alto.

Cada vez que vemos a una mujer heterosexual en pareja haciendo el papel de psicoanalista porque su novio/concubino/esposo está teniendo una crisis emocional, y después nos damos cuenta de que es muy inusual un caso así pero al revés; porque es más común que el hombre no preste atención a las crisis emocionales de su novia/concubina/esposa o les quite hierro con frases como “no será para tanto”, “ya se solucionará”, o, “es cosa de mujeres”.

Cada vez que vemos a una mujer pagando la cuenta, pero al cambio se lo devuelven al hombre que la acompaña.

Cada vez que vemos una ‘hermandad’ de ‘hombres’ en la que el respeto entre ellos es proporcional a la falta de respeto que les infrinjan a las mujeres jóvenes durante el ligue.

Cada vez que “hombres” dicen que les da asco la imagen de una mujer menstruando, pero no tanto la sola imagen de una mujer siendo abusada sexualmente.

Cada vez que, a una mujer se la critica diciéndole “eres demasiado independiente”, pero criticar a un hombre de esa misma manera es algo impensado.

Cada vez que, al ver gran variedad de pósters de distintos filmes, notamos que muchos de ellos comparten una única característica: mostrar cuerpos de mujeres acéfalas…“¡¿Y eso qué tiene?!”, dirán algunos,pero al borrarles las cabezas a las mujeres en esos pósters, no sólo se les quita la identidad, sino que se las deshumaniza, se vuelven sólo unos objetos que están ahí para ser mirados a placer y deseo del hombre.

Cada vez que, en la mayoría de las ocasiones, una chica “usada” tiene menos reputación que un violador en potencia.

Cada vez que, en las publicidades de las cadenas de moda, las modelos que aparecen tienen la actitud y la postura de una mujer tirada en el suelo y con expresión de no querer vivir más (desprovistas de fuerzas, frágiles, apáticas, vulnerables, serias, apagadas, derrumbadas, etc.), pero en el caso de los modelos masculinos, los hombres que aparecen están casi siempre de pie, sonriendo o con actitud desafiante o de poder.

Cada vez que en un país, cuando hay recesión o transición económica, se promueve socialmente que las mujeres salgan a la calle a trabajar, pero cuando la economía está en pujanza, se promueve socialmente que las mujeres vuelvan al hogar a ser amas de casa.

Cada vez que, en las mujeres, el seguir ciegamente a alguien es algo bendecido, pero en los hombres es algo maldecido.

Cada vez que nos enteramos que…
a)En la mitología judeocristiana, Adán fue expulsado del paraíso por culpa de Eva; que Sansón murió por culpa de Dalila; que en las guerras libradas por los israelitas, las mujeres de los ven-cidos fueron tomadas como botín (las mujeres que eran vírgenes, las otras las masacraron), ¡como si fuesen sacos de harina!; que, según el Antiguo Testamento, dar a luz a una mujer es más “inmundo” que dar a luz a un varón,que según el Antiguo Testamento una mujer mens-truando es una mujer “inmunda”; que, según el Nuevo Testamento, las mujeres no tienen derecho a expresarse,que según el Nuevo Testamento las mujeres sólo se salvarán del Infierno si engendran hijos; que la Biblia (en Deuteronomio 22: 13-21) ordena a los hombres matar a sus esposas si resultan no ser vírgenes, etc.

b)En la mitología griega, Hércules murió por culpa de Deyanira; que la guerra de Troya empezó por culpa de Helena y de Afrodita; que la diosa encargada de mantener el fuego sagrado (Hestia) fue sustituida (Zeus lo hizo) por un impresentable y joven borrachín (Dioniso), hijo adoptivo de un deforme y viejo sátiro siempre embriagado (Sileno), etc.

c)En la mitología romana, los sabinos estuvieron a punto de destruir Roma por culpa de una mujer llamada Tarpeya, etc.

d)En la mitología grecorromana, Eneas se retrasó en su viaje hacia Italia por culpa de Dido, etc.

e)En la mitología germánica, Sigurd murió por culpa de Brunilda y de Krimilda, etc.

Y nos damos cuenta de que todos estos mitos tienen algo en común: son misóginos, y fueron elaborados por hombres.



En la vida, damos por hecho muchas cosas y pocas veces nos detenemos a observar y cuestionar. La mayoría de las veces nos damos por vencidos con un “porque así son las cosas” o buscamos una respuesta pero nuestra falta de conocimiento nos limita.


OTROS POSTS:



















NOTA: A los usuarios que me dejen puntos en algunos de mis posts, les prometo que les devolveré el favor de la misma forma. Después de la media noche
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
14visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

E
Elmirasso🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts84
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.