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3/3 Y FINAL
De las flores del valle el viento trae suaves aromas. Luisa se acomoda el prendedor en su pelo mientras me mira a los ojos . --Dejálo así Luisa, deja que ondule al aire, déjame contemplarte así, sigue alzando tus brazos: sostén la mata de tu pelo... Aprovecho para repegar mis labios en sus axilas, voy recorriéndolas hasta alcanzar su busto, degusto el tibio aroma que amana, me embriago con él. Luisa me abraza echándo sobre mí su pelo. Sin prisa hago resbalar los tirantes de su vestido descubriendole el corpiño, la abrazo con ardor, la beso apasionadamente, recorro con mis labios su cuello, beso sus hombros, bajo hasta posarme sobre su corpiño.
Suavemente lo aparto con mi boca descubriéndole un seno, sin pensarlo me prendo de aquel botón rosáceo, lo degusto entre mis labios al tiempo que Luisa emite un gemido. Ya no hay vuelta atrás, ahora los besos son más ardorosos, desprendo su corpiño al tiempo que me arranco la camisa, el tacto de sus pechos contra mi pecho me enloquece: febrilmente la despojo de su delicada pantaleta, sin dejar de besarla la deposito en la cama, literalmente me arrranco pantalon y lo que sea que estorbe... De su boca bajo a sus pechos y desciendo hasta alcanzar su vientre, me extasío sin límites; beso, acaricio, huelo: me tallo contra ese edén mientras Luisa suspira y muy debilmente me suplica parar... --¡Ah Luisa!, yo conozco la O no por redonda...--. Sin perder tiempo emprendo la ruta contraria de mi recorrido.
Sin ninguna pudicia, la flor se abre al colibrí. La osada avecilla primero ha de hundir su pico en ella, para luego sorber el dulce nectar de sus entrañas. .Pero esta flor engulle pico, colibrí y nectar... La realidad se dobla sobre sí misma y por un breve instante entramos al tiempo sin tiempo, solo nuestros cuerpos siguen enlazados; nosotros volamos por el universo.
Se dice que las acciones de uno dependen de los pensamientos. Y que los pensamientos rondan alrededor de las experiencias, que para bien o para mal, nos han dejado una huella imborrable.
El tiempo que pasé junto a Luisa, me elevó a la plenitud del gozo y la felicidad, para más tarde hundirme en el abismo de los celos, la desesperación y la impotencia.
No Luisa, no era "quien mucho ama, mucho perdona", era: "quien mucho ama, mucho sufrirá".
Al poco tiempo de salir juntos, llegó de visita un dignatario de la religión de marras en México, el tipo pertenecía de una rancia famila del norte del país, gente de mucho dinero, dueños de cadenas comerciales asentadas en zonas del primer mundo en México,--Monterrey, D.F y Guadalajara-- donde el que menos cargo tenía era de pionero o algo así. Gente que se iba de misión a naciones extranjeras para sembrar iglesias para su fe religiosa.
Ni que decir que le recibieron como a un príncipe ungido por Dios. Invitándolo a quedarse en los hogares de las familias más "espirituales". No tardo ni un día en que el tipejo empezó a fijarse en Luisa. El tipo tenía una mirada de lobo, y advirtió al instante nuestra relación. Recomendando --que más bien significa ordenando--- a sus padres tener cuidado con ella, vigilarla, que había "lobos" que solo ingresan a la congregación con "sucias intenciones". ¿Cuál sería la del tipo, que ni tardo ni perezoso solicito permiso a los padres de Luisa para cortejarla? Y es que el sátrapa había enviudado hace un tiempo y, seguramente, al tener a la vista a mi Luisa sintió nuevas ansias de amor... En poco tiempo los padres de Luisa se la llevaron a Morelos. La apartaron de mí, mientras en la comunidad religiosa TODO MUNDO me trataba como un apestado. Aunque busqué saber de ella, nunca nadie me dió ninguna razón. Jamás volvió a responder una llamada, desaparecio de las redes sociales. Mi amada se había vuelto un fantasma. Durante un año vagué por las comunidades religiosas de Morelos en su búsqueda, no tuve en cuenta que se habia hecho circular una carta a estas iglesias, advirtiéndo de mi persona. Las peores costumbres, los peóres vicios, se me achacaban sin fundamento alguno. ¡Yo solo queria encontrar a Luisa! Y si ya no me amaba, quería escucharlo de sus labios. Pero ni siquiera eso se me concedió.
Al poco tiempo caí en una espiral de rabia, que me llevó a pelear en circuitos de peleas semi-clandestinas. Era la forma que tenía de lidiar con mi pena, era eso o los vicios o el suicidio...Alucinado, en cada uno de mis rivales veía la cara del garca aquel, y en el fragor del combate los golpeaba con rabia desatada... Acumulando ganadas y perdidas por igual, las cicatrices se asentaban en mi rostro.
Algo pasaba conmigo, yo ya no tenía más interes en ninguna mujer sino en Luisa. Y a Luisa la habían arrebatado de mi lado.
Fue hasta hace poco que supe de Ana Luisa; por esas casualidades que solo pueden verse a través de ventanas rotas, me topé en el centro histórico con una de sus primas, a ella la habían expulsado recientemente de su fe religiosa por motivos de "fornicación" . Que es lo mismo que la habían echado por enamorarse de una persona, por hacer caso a la naturaleza que se supone Dios le dió... Por otra de las mismas casualidades que hacen cruzarse los camino de hombres y mujeres, ella recién se había casado con el novio, que resulto ser ni más ni menos que un antiguo amigo de mi infancia, mi buen cuate, mi estimado amigo, mi carnal: Evaristo.
Al poco tiempo me relataron lo que había pasado: a Luisa se la llevaron porque estaba embarazada, y que pasó su embarazo en una finca en Toluca, allí también dió a Luz a una niña. La finca resultó ser del pudiente aquel que la pretendió oficialmente, aquel sátrapa podrido en dinero al que sus padres le dieron el visto bueno. Se supone que el "ungido" "la perdonó y la recibió así en cinta", demostrando la clase de espiritualidad de santo que se botaba. Y que ahora viven en un municipio del primer mundo de NL y que mi amada engordó y ahora tiene tres retoños más aparte de Priscila, que es como nombraron a la niña. Hoy mi hija debe tener diecisés años, pero no insisto en su búsqueda. Ningun derecho me asiste, ninguna licencia, mas que la poética.
Quizás así fue mejor. A lado de su madre y del padrastro tiene todas las comodidades; tiene a su lado a tres maravillosos hermanos,montones de amigos, primos, primas, tios y abuelos. ¿Cómo he de atreverme a irrumpir groseramente en su vida? Yo solo sería un extraño; un chiflado hijo de puta que pondría su vida en jaque.
Sin embargo, sigo aspirando a una cosa: he de hablar con Luisa y lograr ese diálogo que se nos negó hace diecisiete años atrás. ¿Que qué le dire? Eso solo mi corazón lo decidirá en el momento de la verdad. Ya estoy haciendo planes, pronto conseguiré ese encuentro.
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3/3 Y FINAL
I.- LA MUERTE CHIQUITA
De las flores del valle el viento trae suaves aromas. Luisa se acomoda el prendedor en su pelo mientras me mira a los ojos . --Dejálo así Luisa, deja que ondule al aire, déjame contemplarte así, sigue alzando tus brazos: sostén la mata de tu pelo... Aprovecho para repegar mis labios en sus axilas, voy recorriéndolas hasta alcanzar su busto, degusto el tibio aroma que amana, me embriago con él. Luisa me abraza echándo sobre mí su pelo. Sin prisa hago resbalar los tirantes de su vestido descubriendole el corpiño, la abrazo con ardor, la beso apasionadamente, recorro con mis labios su cuello, beso sus hombros, bajo hasta posarme sobre su corpiño.
Suavemente lo aparto con mi boca descubriéndole un seno, sin pensarlo me prendo de aquel botón rosáceo, lo degusto entre mis labios al tiempo que Luisa emite un gemido. Ya no hay vuelta atrás, ahora los besos son más ardorosos, desprendo su corpiño al tiempo que me arranco la camisa, el tacto de sus pechos contra mi pecho me enloquece: febrilmente la despojo de su delicada pantaleta, sin dejar de besarla la deposito en la cama, literalmente me arrranco pantalon y lo que sea que estorbe... De su boca bajo a sus pechos y desciendo hasta alcanzar su vientre, me extasío sin límites; beso, acaricio, huelo: me tallo contra ese edén mientras Luisa suspira y muy debilmente me suplica parar... --¡Ah Luisa!, yo conozco la O no por redonda...--. Sin perder tiempo emprendo la ruta contraria de mi recorrido.
Sin ninguna pudicia, la flor se abre al colibrí. La osada avecilla primero ha de hundir su pico en ella, para luego sorber el dulce nectar de sus entrañas. .Pero esta flor engulle pico, colibrí y nectar... La realidad se dobla sobre sí misma y por un breve instante entramos al tiempo sin tiempo, solo nuestros cuerpos siguen enlazados; nosotros volamos por el universo.
II.- ENCUENTRA EL AMOR Y DEJA QUE TE MATE
Se dice que las acciones de uno dependen de los pensamientos. Y que los pensamientos rondan alrededor de las experiencias, que para bien o para mal, nos han dejado una huella imborrable.
El tiempo que pasé junto a Luisa, me elevó a la plenitud del gozo y la felicidad, para más tarde hundirme en el abismo de los celos, la desesperación y la impotencia.
No Luisa, no era "quien mucho ama, mucho perdona", era: "quien mucho ama, mucho sufrirá".
Al poco tiempo de salir juntos, llegó de visita un dignatario de la religión de marras en México, el tipo pertenecía de una rancia famila del norte del país, gente de mucho dinero, dueños de cadenas comerciales asentadas en zonas del primer mundo en México,--Monterrey, D.F y Guadalajara-- donde el que menos cargo tenía era de pionero o algo así. Gente que se iba de misión a naciones extranjeras para sembrar iglesias para su fe religiosa.
Ni que decir que le recibieron como a un príncipe ungido por Dios. Invitándolo a quedarse en los hogares de las familias más "espirituales". No tardo ni un día en que el tipejo empezó a fijarse en Luisa. El tipo tenía una mirada de lobo, y advirtió al instante nuestra relación. Recomendando --que más bien significa ordenando--- a sus padres tener cuidado con ella, vigilarla, que había "lobos" que solo ingresan a la congregación con "sucias intenciones". ¿Cuál sería la del tipo, que ni tardo ni perezoso solicito permiso a los padres de Luisa para cortejarla? Y es que el sátrapa había enviudado hace un tiempo y, seguramente, al tener a la vista a mi Luisa sintió nuevas ansias de amor... En poco tiempo los padres de Luisa se la llevaron a Morelos. La apartaron de mí, mientras en la comunidad religiosa TODO MUNDO me trataba como un apestado. Aunque busqué saber de ella, nunca nadie me dió ninguna razón. Jamás volvió a responder una llamada, desaparecio de las redes sociales. Mi amada se había vuelto un fantasma. Durante un año vagué por las comunidades religiosas de Morelos en su búsqueda, no tuve en cuenta que se habia hecho circular una carta a estas iglesias, advirtiéndo de mi persona. Las peores costumbres, los peóres vicios, se me achacaban sin fundamento alguno. ¡Yo solo queria encontrar a Luisa! Y si ya no me amaba, quería escucharlo de sus labios. Pero ni siquiera eso se me concedió.
Al poco tiempo caí en una espiral de rabia, que me llevó a pelear en circuitos de peleas semi-clandestinas. Era la forma que tenía de lidiar con mi pena, era eso o los vicios o el suicidio...Alucinado, en cada uno de mis rivales veía la cara del garca aquel, y en el fragor del combate los golpeaba con rabia desatada... Acumulando ganadas y perdidas por igual, las cicatrices se asentaban en mi rostro.
Algo pasaba conmigo, yo ya no tenía más interes en ninguna mujer sino en Luisa. Y a Luisa la habían arrebatado de mi lado.
III.- EL EVANGELIO SEGÚN LA CARNE
Fue hasta hace poco que supe de Ana Luisa; por esas casualidades que solo pueden verse a través de ventanas rotas, me topé en el centro histórico con una de sus primas, a ella la habían expulsado recientemente de su fe religiosa por motivos de "fornicación" . Que es lo mismo que la habían echado por enamorarse de una persona, por hacer caso a la naturaleza que se supone Dios le dió... Por otra de las mismas casualidades que hacen cruzarse los camino de hombres y mujeres, ella recién se había casado con el novio, que resulto ser ni más ni menos que un antiguo amigo de mi infancia, mi buen cuate, mi estimado amigo, mi carnal: Evaristo.
Al poco tiempo me relataron lo que había pasado: a Luisa se la llevaron porque estaba embarazada, y que pasó su embarazo en una finca en Toluca, allí también dió a Luz a una niña. La finca resultó ser del pudiente aquel que la pretendió oficialmente, aquel sátrapa podrido en dinero al que sus padres le dieron el visto bueno. Se supone que el "ungido" "la perdonó y la recibió así en cinta", demostrando la clase de espiritualidad de santo que se botaba. Y que ahora viven en un municipio del primer mundo de NL y que mi amada engordó y ahora tiene tres retoños más aparte de Priscila, que es como nombraron a la niña. Hoy mi hija debe tener diecisés años, pero no insisto en su búsqueda. Ningun derecho me asiste, ninguna licencia, mas que la poética.
Quizás así fue mejor. A lado de su madre y del padrastro tiene todas las comodidades; tiene a su lado a tres maravillosos hermanos,montones de amigos, primos, primas, tios y abuelos. ¿Cómo he de atreverme a irrumpir groseramente en su vida? Yo solo sería un extraño; un chiflado hijo de puta que pondría su vida en jaque.
Sin embargo, sigo aspirando a una cosa: he de hablar con Luisa y lograr ese diálogo que se nos negó hace diecisiete años atrás. ¿Que qué le dire? Eso solo mi corazón lo decidirá en el momento de la verdad. Ya estoy haciendo planes, pronto conseguiré ese encuentro.