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Cuando el hambre es insaciable

Offtopic11/9/2017


Hay seres humanos con características extraordinarias, algunas de las cuales muy curiosas como la que veremos en este post.
El hambre es una necesidad fisiológica que tenemos, pero en estos dos casos se manifiesta de forma excéntrica ya que, como habrán notado en el título, estos individuos no encontraban forma de apaciguar ese apetito. Lastimosamente estos hechos ocurrieron en un tiempo donde la medicina no disponía de los recursos para catalogar que tipo de anomalía sufrían estas personas, aunque también cabe la posibilidad que el usuario que postea no haya encontrado un diagnostico, en fin, la información de la misma puede que este en paginas anglosajonas o francesas. Na, en realidad se constató que pudo ser un posible hipertiroidismo o polifagia.



Nuestros dos protagonistas son dos soldados que participaron en la guerra de la Primera Coalición (1792-1797), un conflicto llevado a cabo por las monarquías europeas para detener el atemorizante avance de la revolución francesa en dicho país, cuyos ideales amenazaban a sus formas de gobierno ya que temian que se estos se propagasen por sus reinos.
Tarrare y Charles Domery pertenecían a dos bandos distintos, ambos prestaban servicio en el Ejército revolucionario francés y el ejército prusiano respectivamente.  


    
       
       Ejército francés (Tarrare).                                              Ejercito prusiano (C.Domery).




    Tarrare (se desconoce si es su verdadero nombre o un apodo) antes de su etapa militar fue artista callejero, nació en las cercanías de la ciudad de Lyon en 1772 y falleció en Versalles en 1798. De niño, Tarrare tenía un gran apetito y en su adolescencia, podía comer en un solo día un cuarto de buey, que pesaba tanto como él mismo. En estos años, sus padres no podían mantenerlo y lo instaron a abandonar su casa. Durante algunos años después, estuvo recorriendo el país con una banda errante de ladrones y prostitutas, mendigando y robando comida, antes de conseguir un trabajo como telonero de un charlatán ambulante. Tarrare atraía al público comiendo tapones, piedras, animales vivos y tragándose una cesta entera de manzanas tras otra. Comía vorazmente y le gustaba en especial la carne de serpiente.
En 1788, Tarrare se trasladó a París para trabajar como artista callejero. Parece que en general tenía éxito, pero en una ocasión la función fue mal y sufrió una obstrucción intestinal aguda. Miembros del público le llevaron al hospital Hotel-Dieu, donde lo trataron con fuertes laxantes. Se repuso por completo y se ofreció a hacer una demostración de su espectáculo tragándose el reloj y la cadena de su cirujano. Guiraud, el cirujano, poco impresionado por la oferta, le advirtió de que si lo hacía, le abriría para recuperar sus objetos.


    Charles Domery (1778 – después de 1800) Se sabe que nació en Polonia y que, al igual que Tarrare, fue conocido por su increíble apetito, el cual le llevó a devorar gatos, ratas y demás cosas que encontrase. Tuvo ocho hermanos, todos ellos con la misma condición de Domery, de acuerdo con sus declaraciones. También mencionó que su padre solía comer mucho y, por lo general, ingería carne medio cocida, aunque era muy joven como para recordar cuánto era lo que digería exactamente. En su familia no eran comunes las enfermedades, aunque Domery recordó que cuando era joven él y sus familiares padecieron de  v iruela, y se recuperaron tiempo después.


Características y aspecto de Tarrare.
 A pesar de su dieta poco habitual, Tarrare era de complexión delgada y de una altura media. A los diecisiete años, sólo pesaba 45 kilos. Se le describe con un cabello fino y claro poco frecuente y una boca excepcionalmente grande con dientes muy manchados y labios casi invisibles. Cuando no comía, su piel colgaba tanto que podía rodearse la cintura con el pliegue de la piel del abdomen. Cuando estaba lleno, su abdomen se hinchaba «como un gran globo». La piel de sus mejillas estaba arrugada y le colgaba, y cuando se estiraba, podía meterse doce huevos o manzanas en la boca. Su cuerpo estaba caliente y sudaba mucho, y sufría constantemente de un nauseabundo olor corporal. Se le describe como maloliente «hasta tal punto que se hacía insoportable a una distancia de veinte pasos». Este olor se hacía notablemente peor después de haber comido, sus ojos y mejillas se volvían sanguinolentos, un vapor visible se desprendía de su cuerpo, y entraba en un estado letárgico durante el cual eructaba ruidosamente y sus mandíbulas simulaban los movimientos para tragar. Sufría diarrea crónica, descrita como «fétida más allá de toda concepción». A pesar de su inmensa ingesta de comida, no parecía ni vomitar excesivamente, ni ganar peso. Aparte de sus hábitos alimentarios, sus contemporáneos no observaron ningún signo aparente de enfermedad mental o comportamiento inusual en él, más que un aparente temperamento apático con «una falta completa de fuerza e ideas».  




 Características y aspectos de Domery.
A pesar de que tenía un comportamiento inusual cuando había comida frente a él, los doctores consideraron que no había nada anormal en su organismo, si acaso lo único era una altura relativamente superior a la común en esa época (medía 6 pies y 3 pulgadas, equivalentes a 1,91 metros).Tenía cabello castaño y largo y ojos grises, de piel tersa, y de «buen rostro». Observaron también que Domery no mostraba señales de enfermedad mental y, si bien era analfabeto, sus compañeros de tripulación y los doctores de la prisión que lo evaluaron lo calificaron con una inteligencia normal. A pesar de ingerir notables cantidades de alimentos, nunca llegó a vomitar,excepto cuando comía mucha carne cocida o asada.Tampoco se veían en él síntomas de una salud deteriorada y sus ojos se apreciaban en buen estado al igual que su lengua. Su  p ulso era regular en 84 pulsaciones por minuto y su temperatura corporal era estable. Sus músculos mostraban una formación normal, aunque se concluyó que eran más débiles de lo normal, aun cuando en su estancia en el ejército hubo caminado 14  l eguas (aproximadamente 25  m illas o 42  k m) en un solo día, sin haber mostrado indicios de sentirse enfermo.
Otra observación médica era que, inmediatamente después de irse a la cama, por lo general a las 8:00 p.m., comenzaba a sudar profusamente. Después de una o dos horas en que permanecía despierto y sudoroso, volvía a dormirse para levantarse de nuevo a la 1:00 a.m., aproximadamente, con un hambre extrema, a pesar de que había comido justo antes de irse a la cama. En ese instante comía cualquier cosa que tuviese enfrente y, en caso de que no hubiera nada que ingerir, fumaba tabaco. Alrededor de las 2:00 a.m volvía a dormir y se despertaba una vez más a las 5:00 y 6:00 a.m sudando en grandes cantidades. Tan pronto como salía de la cama, el sudor se detenía hasta que volvía a comer.
 

Periodo en el ejército.







Servicio de Terrare.
 En los comienzos de la Guerra de la primera coalición, Tarrare se unió al Ejercito Revolucionario Francés. Por desgracia para él, las raciones militares eran insuficientes para satisfacer su apetito. Llevaba a cabo tareas para otros soldados a cambio de una parte de sus raciones y buscaba sobras en montones de estiércol, pero no era suficiente para satisfacerlo. Fue ingresado en el hospital militar de Soultz-Haut-Rhin por agotamiento extremo. Le dieron el cuádruple de raciones, pero seguía hambriento. Buscaba desperdicios en alcantarillas y en contenedores de basura, comía las sobras de las comidas de otros pacientes, y entraba a hurtadillas en la botica para comerse los cataplasmas. Los cirujanos no alcanzaban a entender su apetito. A Tarrare se le ordenó que permaneciera en el hospital militar para someterse a experimentos fisiológicos diseñados por el doctor Courville (cirujano del Noveno Regimiento húsar) y el jefe de cirugía del hospital, George Didier, Barón Percy.
Courville y Percy decidieron poner a prueba la capacidad de Tarrare con la comida. La comida fue preparada por quince trabajadores cerca de las puertas del hospital. Aunque por lo general el personal del hospital contenía a Tarrare en presencia de comida, en esta ocasión, Courville le permitió acercarse a la mesa sin impedimento. Tarrare se comió todo: dos pasteles de carne grandes, platos de grasa y sal y cuatro galones de leche, e inmediatamente después, se durmió. Courville se dio cuenta de que el vientre de Tarrare se había tensado e hinchado como un gran globo. En otra ocasión, a Tarrare le dieron un gato vivo. Le abrió el canal con los dientes y bebió su sangre, y continuó comiéndose el gato entero salvo los huesos, antes de vomitar el pelo y la piel. Después de esto, el personal del hospital ofreció a Tarrare una variedad de otros animales, incluyendo serpientes, lagartos y cachorros de perro; todos ellos se los comió. También se tragó una anguila entera sin masticar, habiéndole antes machacado la cabeza con los dientes.
                                                  

Tras pasar varios meses siendo un sujeto de experimentación, las autoridades  militares presionaron a Tarrare para que volviera al servicio activo. El doctor Courville quería continuar con sus investigaciones acerca de los hábitos alimentarios y sistemas digestivos de Tarrare, y le planteó al genera Alejandro de Beauharnais que las capacidades pocos frecuentes de Tarrare y su comportamiento podrían ponerse al servicio militar. Se introdujo un documento en una caja de madera que luego se la dió a Tarrare para que tragara. Dos días después se recuperó la caja de sus excrementos con el documento todavía legible. Por consiguiente, Courville propuso a De Beauharnais que Tarrare sirviera como mensajero militar, llevando documentos de forma segura a territorio enemigo sin riesgo de que descubrieran si era registrado.
Tarrare hizo una visita a de Beauharnais para demostrarle sus habilidades antes de una reunión de los comandantes de la Armada del Rin. Tras haberse tragado con éxito la caja, le dieron una carretilla con 14 kg de pulmones e hígados de toro crudo como recompensa que comió inmediatamente delante de los generales congregados.

Después de esta exitosa demostración, Tarrare fue contratado oficialmente como espía de la Armada del Rin. Aunque el general de Beauharnais estaba convencido de la capacidad física de Tarrare para llevar los mensajes en su interior, le preocupaba su estado mental y al principio era reticente a confiarle documentos militares significativos. A Tarrare le encomendaron como primer encargo llevar un mensaje a un coronel francés recluido por los prusianos cerca de Neustadt; le dijeron que los documentos eran de gran importancia militar, pero en realidad de Beauharnais simplemente había escrito una nota pidiéndole al coronel la confirmación de que el mensaje lo había recibido con éxito, y de ser así, que contestara con alguna información potencialmente útil sobre movimientos de tropas prusianas.
Tarrare cruzó las líneas prusianas aprovechando la oscuridad, disfrazado de campesino alemán. Al ser incapaz de hablar alemán, pronto atrajo la atención de los residentes locales, que alertaron a las autoridades prusianas, y fue capturado en las afueras de Landau in der Pfalz. No encontraron nada sospechoso en el cacheo al desnudo, y a pesar de ser azotado por soldados prusianos, se negó a revelar su misión. Fue llevado ante el comandante local prusiano, el general Zoegli, se volvió a negar a hablar y fue encarcelado. Tras 24 horas de cautividad, Tarrare cedió y explicó el plan a sus captores. Fue encadenado a una letrina, y al final, 30 horas después de habérsela tragado, la caja de madera apareció. Zoegli enfureció cuando los documentos, que Tarrare había dicho que contenían información vital de inteligencia, resultaron ser sólo un estúpido mensaje de de Beauharnais, y llevaron a Tarrare a la horca y le colocaron el lazo alrededor del cuello. (Algunas fuentes aseguran que Zoegli nunca recuperó la caja ya que Tarrare tenía la presencia de ánimo de recuperar y comer las deposiciones que la contenían antes de que pudieran ser incautadas por los prusianos.) En el último minuto, Zoegli cedió y bajaron a Tarrare del patíbulo, al que dieron una severa paliza y pusieron en libertad cerca de las líneas francesas.




Servicio de Domery.
Domery se enroló en el ejército de Prusia a los 13 años de edad y formaba parte de las tropas que sitiaron Thionville, durante la guerra de la Primera Coalición. Para Domery era inaceptable que el ejército prusiano tuviera escasez de raciones, así que, inmediatamente después de su arribo a Thionville, se rindió ante el comandante francés de la zona, que lo recompensó con un melón voluminoso, el cual Domery se lo comió al instante, con cáscara y todo. Esto ocurrió de forma idéntica con una amplia variedad de alimentos que le proporcionó el general francés.
Poco después, el polaco ingresó en las filas del Ejército Revolucionario Francés, donde impresionó a sus nuevos colegas con su inusual apetito. Tuvo ración doble y compraba más comida con la soldada del ejército, pero aun así seguía hambriento; mientras estuvo en un campamento de las tropas francesas, cerca de París, devoró a 174 gatos en un solo año, dejando solamente sus pieles y huesos, e ingería diariamente de 1,8 a 2,3 kg de césped cuando no tenía nada para comer.
Prefería la carne cruda en vez de la cocida y su platillo favorito era el hígado crudo de buey. Aun así, comía cualquier tipo de carne que le dieran. Mientras estaba de servicio a bordo de la fragata francesa Hoche, un cañonazo amputó la pierna de un marino, y Domery tomó la extremidad dañada y comenzó a comérsela. Domery no detuvo su afán canibalesco hasta que un miembro de la tripulación le quitó por la fuerza la pierna para tirarla al mar. Hay que añadir que las descripciones sobre los hábitos alimenticios de Domery antes de su captura por los británicos provienen principalmente de un testimonio, obtenido durante el interrogatorio a los marinos del Hoche, por lo que no puede verificarse con certeza. No obstante, dado el posterior comportamiento del polaco en el campamento del ejército, los doctores que evaluaron a Domery consideraron que tales testimonios eran fidedignos.




El Hoche papá.


En octubre de 1798, una escuadra de la Marina Real Británica, encabezada por Sir John Borlase Warren, capturó el Hoche frente a la costa de Irlanda, y los tripulantes fueron hechos prisioneros, entre ellos Domery, y llevados a un campamento a modo de prisión, cerca de Liverpool, llamado Borough Gaol. Los guardias británicos de ahí se sorprendieron ante el apetito de Domery y accedieron a darle raciones dobles. No obstante, esto era insuficiente para saciar su hambre, por lo que incrementaron sus raciones hasta llegar a ingerir, por día, lo equivalente a las raciones de diez hombres. En ese tiempo, las raciones para los prisioneros eran pagadas por la nación en cuyo ejército hubiesen servido estos. La ración típica para un prisionero de guerra francés consistía en 740 g de pan, 230 g de legumbres y ya fueran 57 g de mantequilla o 170 g de queso.
El hambre de Domery parecía insaciable; se tiene registro de que, en alguna ocasión, se comió al gato de la prisión y, como mínimo, 20 ratas que entraron a su celda. También se tomó los medicamentos de aquellos prisioneros que rehusaban ingerirlos, sin sufrir reacciones adversas a causa de ello. Igualmente, llegó a comerse las velas de la cárcel y, cuando se le acababa la cerveza, optaba por tomar abundante agua para pasar sus alimentos.


Comportamientos de sus contemporáneos.




Tarrare.
Después de este incidente, Tarrare estaba desesperado por evitar más servicios militares, y volvió al hospital diciéndole a Percy que probaría cualquier cura posible para su apetito. Percy le trató con laúdano sin éxito; otros tratamientos con vinagre de vino y pastillas de tabaco fracasaron de la misma manera. Tras estos fracasos, Percy dio a Tarrare grandes cantidades de huevos pasados por agua, pero esto tampoco sirvió para reprimir su apetito. Los esfuerzos para que siguiera cualquier tipo de dieta controlada fracasaron, se escabullía del hospital para buscar vísceras fuera de las carnicerías y para enfrentarse a perros callejeros por la carroña de las alcantarillas, callejones y montículos de basura. También fue descubierto varias veces en el hospital bebiendo de los pacientes sometidos a sangrías, y tratando de comerse los cuerpos de la morgue del hospital. Otros médicos pensaban que Tarrante era un enfermo mental e insistían en que se le trasladara a un manicomio, pero Percy quería continuar con sus experimentos y Tarrare permaneció en el hospital militar.
Después de un tiempo, un bebé de 14 meses desapareció del hospital, y sospecharon inmediatamente de Tarrare. Percy fue incapaz, o no quiso defenderlo, y el personal del hospital lo sacó de allí, adonde nunca regresó.Cuatro años después, en 1798, Tessier, del hospital de Versalles, se puso en contacto con Percy para notificarle de que uno de sus pacientes deseaba verlo. Era Tarrare, ahora postrado en una cama y débil. Tarrare le dijo a Percy que se había tragado un tenedor de oro dos años antes y que creía que lo tenía alojado dentro causándole su actual debilidad. Esperaba que Percy pudiera encontrar alguna manera de sacarlo. Sin embargo, Percy identificó que sufría de una tuberculosis avanzada. Un mes después, Tarrante comenzó a sufrir una continuada diarrea exudativa y murió poco después.
El cadáver se pudrió rápido. Los cirujanos del hospital se negaron a diseccionarlo. Tessier, sin embargo, quería saber cómo se diferenciaba internamente de lo normal, y tenía curiosidad también por saber si el tenedor de oro realmente estaba alojado en su interior. En la autopsia, se descubrió que el esófago de Tarrare era anormalmente ancho y cuando sus mandíbulas estaban abiertas, los cirujanos podían ver un gran canal hasta su estómago. Se encontró que tenía el cuerpo lleno de pus, su hígado y vesícula biliar eran anormalmente grandes, y su estómago era enorme, con úlceras cubriendo la mayoría de su cavidad abdominal. El tenedor nunca se encontró.


Domery.


El comandante de la prisión le informó del inusual prisionero al The Commissioners for taking care of sick and wounded seamen and for the care and treatmen of prisioners of war (Comisionados para el Cuidado de Marinos Enfermos y Heridos y el Cuidado y Tratamiento de Prisioneros de Guerra), organismo encargado de todos los servicios médicos en la Armada Real y de velar por el bienestar de sus prisioneros de guerra. El doctor J. Johnston, integrante de dicha comisión, junto con el doctor Cochrane, miembro del Real Colegio de Médicos de Edimburgo, llevaron a cabo un experimento para evaluar la capacidad de alimentación de Domery, así como su tolerancia a comidas inusuales. A las 4:00 a.m. del día acordado para la prueba, 17 de septiembre de 1799, despertaron al polaco y le dieron de comer 1,8 kg de la ubre cruda de una vaca, la cual ingirió sin vacilar. A las 9:30 a.m., le proporcionaron 2,3 kg de carne de res cruda, doce velas de  sebo  largas que en total pesaban 453 g y una botella de porter, los cuales devoró en su totalidad. Casi 4 horas después, a la 1:00 p.m., Domery comió otra porción de 2,26 kg de carne de res, 453 g de velas y tres botellas largas de porter. En el transcurso del experimento, no defecó, orinó o siquiera vomitó en ningún instante, su pulso permaneció estable y no mostró cambios en su temperatura corporal. Tras su regreso a su alojamiento a las 6:15 p.m., una vez finalizado el experimento, se lo describió como «particularmente animado»; bailó, fumó su pipa y bebió una botella más de porter.

La causa del apetito de Domery es desconocida. No hay tampoco casos contemporáneos de  polifagia  tan extrema como la de Domery. Se sabe que el  h ipertiroidismo puede inducir un extremo apetito y una pérdida rápida de peso, y para Bondeson (2006) este sujeto sufrió posiblemente de una  a mígdala o de un  N úcleo ventromedial dañados;en animales, esto último efectivamente puede provocar polifagia.
No existe información sobre lo que ocurrió con Domery después, o con los otros prisioneros del Hoche, tras la conclusión de su prueba experimental, y no se sabe si regresó a Francia o a Polonia, o si continuó en Liverpool. Su caso volvió a ser noticia en 1852 cuando  C harles Dickens escribió sobre Domery: «Ahora, en mi opinión, un hombre como este, cenando en un escenario de  D rury Lane, atraería más público que un mero actor de tragedias que mastica palabras sin sustancia en vez de carne saludable».












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