Adios muchachos. Me la pasé muy bien en este sitio donde a menudo me descojonaba de risa con sus interminables ocurrencias y tremendo buen humor.
Aunque soy mexicano, nunca me sentí extraño en Taringa, al contrario. En este sitio encontré camaradería y formidables posts. Puedo afirmar que en Taringa encontre el aspecto más humano de una red social: el desparpajo y la campechanería.
Por eso, a tiempo me despido. Cuando aún hay un sabor bueno, cuando aún perdura la buena vibra en el aire. Y porque no quiero amargarlos con el inmenso dolor que me hiere. Porque estoy conciente que de ahora en adelante el pesimismo y la amargura serían mis contribuciones. Y ustedes no se merecen posts de mierda; ustedes merecen todo aquello que despierte la risa, que motive la alegría; que sustente la vida.
No les agobio más, que quien mucho se despide pocas ganas tiene de irse.
Hasta siempre chavos. Nunca dejen de ser auténticos.