Una investigación internacional sobre longevidad destacó que el género masculino sigue rezagado con respecto al femenino en la esperanza de vida, a pesar de su significativo progreso. La investigación realizada en conjunto por la Universidad de John Hopkins y el National Centre for Health Statistics de los Estados Unidos analizó una serie de datos y dio con tres razones por las que las mujeres viven más que los hombres.
- Violencia: Según las estadísticas, los hombres tienen mayor propensión a morir víctimas de un crimen a una edad más temprana de la que se espera en una persona normal. Los hombres son más propensos a la violencia y a participar en actividades que terminan con un balazo o una puñalada mortal. Un ejemplo: en México, la guerra del estado contra los cárteles del narcotráfico provocó que la esperanza de vida del mexicano medio se redujera medio año entre 2005 y 2010. A nivel global, son los hombres los protagonistas de la violencia.
- El abuso de sustancias: La intoxicación y sobredosis con drogas legales e ilegales es mucho mayor en el caso de los hombres y ese factor contribuye a la diferencia entre las expectativas de vida de los varones. Como indica el Centers for Disease Control and Prevention, uno de los principales institutos de salud de Estados Unidos, los hombres tienen el doble de probabilidades de beber que las mujeres, y de aquellos que lo hacen, prácticamente el doble terminan sufriendo adicción (el 4,5% para ellos, el 2,5% para ellas). En 2005, el 23.9% de los hombres estadounidenses afirmaba fumar de forma frecuente, frente al 18.1% de las mujeres.
- Accidentes: El cerebro masculino es más impulsivo y los hombres tienden a sufrir más accidentes que las mujeres y aquellos protagonizados por varones suelen ser más graves y mortales que los de las damas, dada su tendencia a tomar riesgos innecesarios. Un 5% de los ocupados que existen en España asegura haber sufrido algún accidente laboral en el año 2007. La cifra, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), equivale a un millón de trabajadores, aunque la incidencia varía según el género. Entre los hombres, el porcentaje asciende al 5,9%, mientras en las mujeres se limita al 3,7%.
La mitad de los accidentes laborales ocurre en el sector servicios, que ocupa al 60% de la población en España. Le sigue en importancia la industria, con un 22%, y después la construcción (20,7%). Proporcionalmente al número de ocupados, este último sector es el más propenso a registrar siniestros. En 2016, de los 395 accidentes de trabajo mortales en jornada laboral, 367 afectaron a hombres.
Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, en prácticamente todas las categorías mortales no atribuibles a enfermedades los varones superan a las féminas. Especialmente llamativo es el caso de los accidentes de tráfico: a nivel global, representan el 2,9% de las muertes masculinas, mientras que para el caso femenino la cifra se reduce al 1,2%. En general, los accidentes representan el 7,7% de la mortalidad masculina y el 4,6% de la femenina.
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