
Los rudimentos son "lo que sobra", los órganos o estructuras no funcionales que se encuentran en todo el organismo humano. Ellos comprueban la diferencia entre el hombre moderno y sus antepasados.
6 pruebas de la evolución que aún mantiene nuestro cuerpo.
Músculo palmar largo
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Pon tu brazo sobre una superficie lisa palma arriba. Junta el dedo meñique y el dedo pulgar y luego ligeramente levanta la mano. ¿Ves un músculo que sobresale en tu muñeca? Este músculo es "el legado" de nuestros antepasados, libera las garras e intensifica el agarre a la hora de saltar de un árbol a otro. No te preocupes si no ves nada, en la vida moderna este músculo es completamente inútil.
Piel de gallina
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Los dos motivos principales por los cuales se nos eriza la piel son el frío y el peligro. Al mismo tiempo, la médula espinal produce la excitación de los nervios periféricos que levantan ligeramente el cuero cabelludo. En condiciones de frío esto permite mantener más calor dentro del cuero, y cuando hay peligro, le da a un animal un aspecto más temible. La conocida piel de gallina también se relaciona con las emociones fuertes y puede aparecer por admiración.
Epicanto (la brida mongólica)
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El epicanto es un pliegue de piel en el párpado superior propio de la raza mongoloide. La mayoría de los investigadores creen que apareció debido a las condiciones climáticas en las que vivían esas tribus: fríos severos, desiertos y calor sofocante.
Pliegue semilunar
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Este diminuto pliegue en el extremo interior del ojo es lo que nos queda de la membrana nictitante. En las aves, reptiles y peces es totalmente funcional y sirve para mantener la superficie de los ojos húmeda e ilesa. En algún momento, se hizo innecesaria para la gente pero sigue presente en forma de este pequeño pliegue.
Músculos del oído
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Los músculos del oído son el ejemplo clásico de los órganos rudimentarios. A nuestros antepasados les ayudaban a mover las orejas para escuchar mejor el acercamiento de un animal salvaje, un rival o una presa. Ahora muy pocas personas saben mover sus oídos.
Las muelas del juicio
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Hace tiempo el ser humano necesitaba los 32 dientes para moler y masticar los alimentos duros y rígidos. Ahora consumimos productos procesados y ya no necesitamos las muelas cordales. Por ello la mitad de la población del mundo ya no las tiene.