Hoy se cumplen 7 días desde que registré mi cuenta...
En todas las culturas, el número 7 es objeto de adoración debido al gusto de la realidad por el número sagrado: días de la semana, pecados capitales, notas musicales, colores y un sin fin de referencias se suelen relacionar con el número 7. El hecho de que hayan pasado siete días desde que tengo mi cuenta, me hizo reflexionar sobre esta cuestión.
Haciendo números, llegué a la ineludible conclusión de que, como toda la alquimia requiere de cierta proporción adecuada, Taringa no es la excepción. Siendo así, en mis diversas incursiones de principiante por esta red social, aprendí que hay siete clases de post distintas. Los hay de azufre, sal y mercurio dependiendo del tipo de usuario. Pero también los hay de 4 materias distintas dependiendo de su contenido: agua, fuego, tierra y metal. Siendo así:
Los hay de metal. Esos post se encuentran cargados de convicciones y una firmeza que rosa el capricho.
Los hay de fuego. Suelen ser post de política, repletos de comentarios tratando de ignorante a otro, pero siempre hablando sin saber.
Suelen ser los post de los homúnculos y los call center. Con ideas fáciles de digerir, disponen de las hipótesis más delirantes con apariencia de verdad para envolver a todo distraído que navegue por la web y generar miedo.
Y también los hay de tierra. Son post cuya sola lectura provoca angustia por estar cargados de resentimientos y desesperanza.
Fue asi que me di cuenta que sólo falta el elemento más preciado: el quinto.
Se trata de los usuarios que han sido baneados de T! y resucitan con otra cuenta. Como sugiere el levítico 7, "esta es la ley del sacrificio para la reparación".