InicioOfftopic"El amigo invisible" una historia sobre traiciones

"El amigo invisible" una historia sobre traiciones

Offtopic2/18/2018
Desde que era chica siempre sentí la presencia de alguien, no parecía ser enteramente humano pero tampoco una especie de monstruo, sino mas bien un espíritu, y aunque podía hablarme, no podía tocarme. Mis primeros recuerdos con él eran recuerdos felices, nos llevábamos realmente bien, le encantaba sentarse a mirar televisión conmigo, era una amistad bastante normal, como una amistad que se tiene con una persona de carne y hueso. Claro que yo en esos tiempos era muy chica, tenía al rededor de 4 años, y no sabía lo que estaba pasando. Fue cuando mis papás notaron que yo hablaba con alguien que empecé a entender un poco la situación, ellos me preguntaron un día con quien hablaba. "Con Iván" dije, y simplemente señalé la silla junto a mí. Me dijeron que no podían verlo, que no había nadie ahí, mi mamá parecía un poco asustada, mientras que mi papá le explicaba que era normal tener amigos imaginarios a esa edad. Por mi parte no podía entender como no podían verlo, siempre estaba junto a mí, pero a Iván parecía no molestarle la situación, así que no dije nada. El tiempo pasó e Iván comenzó a tomar forma más humana, y no sé si es que antes era demasiado chica para recordarlo con claridad o que al pasar los años su presencia se volvió más fuerte, pero lo recuerdo humano un tiempo después de cumplir los 8 años, él era mas grande, tenía al rededor de 30 años, pelo castaño y ojos oscuros. No me daba miedo que fuese mayor, había sido mi mejor amigo durante mis 8 años de vida, me cuidaba, me acompañaba a la escuela y me hacía reír como nadie. Tuvimos varios problemas con la escuela durante varios años, las maestras notaban mi comportamiento "extraño", veían que hablaba sola en los recreos, o que siempre me sentaba junto a una silla vacía, citaban a mis padres y ellos simplemente decían "es un amigo imaginario", y lo dejaban pasar por un tiempo, pero luego volvían a sentirse perturbados por mi comportamiento, yo solo quería que me dejaran ser amiga de Iván en paz. Cuando cumplí 11 años él me dijo un secreto, me dijo que yo en realidad había tenido una gemela, pero que habíamos nacido con una complicación médica y que mis padres habían tenido que elegir a una de nosotras para darle un trasplante de riñón, ya que mamá era la única posible donante, me habían elegido a mí, dejando a mi hermana morir. La noticia me tomó por sorpresa y luego llegó un sentimiento de culpa, yo estaba viviendo y mi hermana no había podido, comencé a llorar, Iván intentaba calmarme pero no quería escucharlo, fue entonces que mamá entró a la habitación y entre sollozos le dije lo que ocurría. Su cara se transformó y no dejaba de preguntarme cómo sabía eso, yo le explicaba que Iván me lo había contado, pero ella no quería escucharlo. Mas tarde esa noche, cuando papá volvió del trabajo me dijeron la verdad, y comenzaron a creer en Iván, o al menos se volvieron más alertas sobre eso. A partir de ese momento, él continuó diciéndome cosas, de mamá, de papá, pero decidí guardármelas para mi, no quería perturbarlos. Ya para mis 15 años entendía perfectamente que Iván no era algo normal que una chica de mi edad pueda experimentar, es decir, para MI no era anormal, pero entendía que para el resto del mundo sí lo era, y que si no quería que los demás pensaran que estaba loca y me enviaran a un hospital psiquiátrico tenía que simular que él no existía, al menos cuando había gente cerca. Claramente a Iván no le gustaba nada esa actitud, y fue entonces que comenzó a preocuparme su presencia, él estaba enojado todo el tiempo, era bueno que no pudiera tocar a las personas porque de lo contrario creo que hubiera lastimado a alguien, cada vez que yo lo ignoraba por estar en presencia de otra gente, él parecía enfermar de ira, y comenzaba a hablarme sin parar para confundirme y afectarme. Para mis 17 años tuve mi primer novio, Luciano, salía con él todo el tiempo, y comencé a codearme con su grupo de amigos, es decir, comencé a tener amigos por primera vez. Antes solo tenía a Iván y eso me parecía suficiente, pero ahora me interesaba relacionarme con otra gente de una forma más íntima, incluso de ese grupo llegué a tener una mejor amiga, Clara y nos llevábamos bastante bien. Iván no paraba de decirme cosas de ellos, cosas molestas, como que Clara estaba interesada en Luciano, o que Luciano no era realmente honesto conmigo, pero yo no quería escuchar, y lo ignoraba cada vez más seguido, ahora incluso cuando estábamos solos. Eso llegó a afectarlo tanto que parecía físicamente enfermo, su piel era más pálida de lo normal y todo el tiempo tenía ojeras, como si no hubiera dormido, lo cual era extraño porque él nunca dormía. Una noche me estaba por ir a acostar e Iván apareció bruscamente y me dijo que debería ir a ver lo que estaba haciendo Luciano en ese momento. Al principio lo ignoré, estaba acostumbrada a sus escenas de celos, pero él insistió. "Deberías creerme, lo digo por tu bien". Lo miré y éel me dijo la ubicación en la que se encontraba Luciano, un bar no muy lejos de casa, decidí ir para cerciorarme de una vez por todas si las acusaciones de Iván eran o no ciertas. Al llegar no fue difícil entrar, ya que todo nuestro grupo de amigos tenía identidades falsas para poder entrar a bares y consumir alcohol, esas cosas que hacen los adolescentes. Caminé a lo largo de la barra y entonces lo vi, sentado en unos sillones, con Clara a upa, besándose. Lo imaginé riéndose de mi todo este tiempo, y no sé si se sintieron observados pero ambos me miraron al mismo tiempo y yo solo atiné a irme corriendo, ignorando a Luciando gritando mi nombre. Llegué a casa, devastada, solo quería llorar y encerrarme en mi habitación, Iván estaba ahí para confortarme, y ahora parecía el mismo de siempre, su color había vuelto y sus ojeras se habían desvanecido, se acostó junto a mí en la cama, y me decía que nunca hacía nada con la intención de lastimarme, que todo lo que él hacía era por mi bien, y que me amaba. En ese momento no pareció decirlo como un amigo lo haría, pero no me importó y me quedé dormida. Luego de ese suceso no quería relacionarme con otras personas, mis padres me habían ocultado la historia de mi hermana durante años, y ahora las dos personas que más quería me habían traicionado, Iván era el único que siempre había sido honesto conmigo, y era lo único que quería en mi vida. Para cuando cumplí los 19 años convencí a mis padres para que me alquilaran un pequeño monoambiente en el centro, porque quedaba cerca de la facultad, aunque en realidad solo quería poder disfrutar de mi amistad con Iván sin preocuparme por si me escuchaban hablarle. Nuestra amistad había evolucionado a algo extraño, él ya no halagaba mis dibujos, sino mi cuerpo, al principio comenzó diciendo que tal ropa me quedaba bien, luego fue directamente a mi físico, diciendo que tenía los pechos grandes y que era una joven muy atractiva. Yo también comencé a mirarlo con otros ojos, ¿qué chica de 19 años no fantasea con un hombre de 30?, porque en todo este tiempo Iván no había envejecido. Un día me dijo que ya era lo suficientemente grande para saber la verdad, que él y yo habíamos sido novios en otra vida, que yo había muerto por un accidente y que él se había suicidado por no poder soportar la angustia, entonces había decidido acompañarme en mi nueva vida para poder estar juntos finalmente, y que para hacerlo, yo tenía que suicidarme. No me pareció mala idea, él ya había probado más de una vez que era sincero, y que era la única persona que realmente me quería como para no mentirme nunca, tomé un frasco de pastillas para dormir esa misma noche, íbamos a estar juntos al fin. Desperté en el hospital sin saber que día era, los enfermeros luego me dijeron que había estado en un coma inducido durante una semana, y que mis padres estaban en camino. Yo solo quería ver a Iván pero no estaba por ninguna parte. Cuando mis padres llegaron me abrazaron y luego empezaron a preguntarme por qué lo había hecho. "¿Dónde está Iván?" , preguntaba. "Tienen que llevarme a casa para que pueda verlo." Mi papá me dijo que no iba a volver al monoambiente, que habían decidido que lo mejor para mí era internarme por un tiempo, para que me ayudaran a superar todo esto. Mamá repetía que no era normal que una chica de casi 20 años tuviera un amigo imaginario, y yo solo repetía que no era imaginario, que quería verlo, pero no escuchaban, nadie escucha a una loca. Hoy hace ya cuatro años que estoy en un hospital psiquiátrico, al principio no creí pertenecer a este lugar, pero después de un tiempo entendí que Iván no iba a volver, él sólo había querido lastimarme, por eso luego de mi intento de suicidio había desaparecido, una vez más me habían traicionado, y eso me afecta tanto que me vuelve imprevisible. La otra opción es que él nunca haya existido, y que siempre fue algo que yo tuve mal en mi cerebro... de ser así realmente estaba loca, o estoy loca, realmente no se qué sería capaz de hacer si algún día salgo.
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
22visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

m
Usuario
Puntos0
Posts4
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.