El lunes 26 de marzo viajaron 214 familiares (248 personas) para honrar a sus seres queridos luego del proceso de identificación que logró que 90 héroes recuperaran sus nombres
No lo hizo el Estado argentino, ni los ingleses, ni las Naciones Unidas, ni la OEA, ni una ni cien ONGs. No lo pensaron, no lo hicieron, no lo pagaron Todo fue obra de Eduardo Eurnekian pero el gobierno se lo atribuye como propio sin siquiera nombrarlo
Ya es posible llorarlos y recordarlos en su exacto punto de eterno descanso, no en la angustia de preguntarse, día y noche ¿adónde, en cuál de esos rectángulos helados están?
Porque… ¿quién echó a volar dos aviones hacia el helado sur para llevar a tantos hombres y mujeres a cerrar el más doloroso enigma: el de la identidad desconocida?
Fue un mago… Nadie pudo verlo… Su nombre: Eduardo Eurnekian.
Eduardo Eurnekian, presidente de Corporación América
Hijo de padres exiliados que escaparon del genocidio armenio, héroe nacional en el país de sus ancestros, siente a la Argentina y sus símbolos en el corazón y en las acciones.
Gran referente en el mundo de los negocios, su perfil en Forbes dice que su fortuna asciende a 2.7 billones de dólares.
Y es bueno y justo saber que ese milagro del lunes 26 de marzo en las Malvinas, cuando los emocionados 214 familiares aterrizaron en Mount Pleasant para llegar a Darwin a homenajear a sus seres amados, lleva su exclusiva firma.
No lo hizo el Estado argentino, ni los ingleses, ni las Naciones Unidas, ni la OEA, ni una ni cien ONGs. No lo pensaron, no lo hicieron, no lo pagaron Todo fue obra de Eduardo Eurnekian, de Aeropuertos Argentina 2000. Obra secreta que empezó mucho antes de ese lunes.
La construcción del cementerio de Darwin en 2004, reemplazando al sencillo camposanto creado por los británicos cuando finalizó la guerra de 1982, fue obra de Eurnekian
Primero, hace ya años, fue el responsable de la reconstrucción del cementerio. El descanso final de los que murieron defendiendo su bandera.
El constructor fue Hermenegildo Ocampo Chaparro. Trabaja con Eurnekian hace más de tres décadas. Quince años atrás, en silencio, Eurnekian ya estaba cerca de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur cuando lo llamó el entonces embajador británico Robin Christopher:
–Estuvimos con familiares de los caídos, y nos dijeron que hace veinte años que los distintos gobiernos les prometen hacer un monumento en Malvinas…, pero no pasó nada. Y el gobierno actual les dijo que “en este momento no es prioridad hacer este cenotafio”.
Dios… ¿cómo algo tan profundo debe esperar un burocrático turno?
El nuevo cementerio se hizo con los planos del arquitecto Carlos DaprileEn Darwin trabajaron siete isleños: seis hombres y una mujer
Por entonces, en Malvinas estaba el primer cementerio, construido con la supervisión de la Commonwealth War Comission después de la guerra de 1982, y luego de que el coronel Geoffrey Cardozo recogiera todos los cuerpos de los argentinos enterrados en los campos de batalla y les diera digna sepultura en Darwin.
Era un cementerio sencillo, con una empalizada como las de campo, y las doscientas treinta cruces en madera.
El constructor fue Hermenegildo Ocampo ChaparroLas piezas del monumento se llevaron en 22 camiones desde Puerto Argentino a Darwin
Eurnekian entró en juego. Profundamente comprometido con Malvinas, su gesta, su tragedia. Dijo: “Yo haré ese monumento en Darwin”. Con la firmeza de un empresario, pero el alma de un hombre sensible. Un hombre que –pocos lo saben– ama la ópera: un exquisito rasgo del alma…
La comisión le pidió entonces algo muy especial y acaso innecesario:
–Respete el deseo de siete madres que eligieron siete cruces sin nombre…, como si fueran las tumbas de sus hijos…
El monumento, con material argentino y a cargo de la empresa Prenova, fue prefabricado entre noviembre y diciembre de 2003. En la provincia de Buenos Aires, y a cargo –por supuesto–de Eduardo Eurnekian. El mago en cuestión…
Pero –siempre hay un pero, y más en este trágico caso– faltaba que el gobierno de Malvinas aceptara el traslado del material hacia la isla Soledad. Porque hasta la muerte de los héroes exige discusiones y papel sellado y tres copias…
Una de las madres que perdió a su hijo le dijo a Chaparro:
–Estoy muy enferma. No voy a poder viajar ni ver terminado el monumento.
Eso, para el empresario, fue más que un ruego: fue una deuda de honor. Entonces, juntos, en el playón de la Terminal de Cargas Argentina del Grupo Aeropuertos Argentina 2000 -donde hoy esta la terminal C de Ezeiza-sacaron todas las cosas allí depositadas, y con las grúas que mueven los aviones armaron un cenotafio con los nombres de los caídos, como una maqueta… ¡de tamaño natural!, igual al monumento que se haría en Darwin.
Se colocaron 230 cruces de blancas y placas de granito negro
En enero de 2004, frente a ese monumento, se firmó el acuerdo para llevar a las islas las partes del cenotafio, prearmadas.
El cementerio de Darwin tiene 30 cruces adelante, y dos bloques de 100 cruces cada uno, respetando el plano original y el pedido de siete madres
Respetan el plano del cementerio. Las cruces de las siete madres. Ponen las 230 placas de granito, 121 con la leyenda “Soldado Argentino Solo Conocido por Dios” .
Todo hecho en la Argentina por el marmolero Calello: el mismo que para el 26 de marzo de 2018 hizo las placas con los nombres de los 90 soldados identificados.
El cementerio de Darwin con el gran monumento con los nombres de los 649 héroes caídos en Malvinas
Eurnekian no viajó a las islas el lunes 26.
Volviendo a Malvinas… Eurnekián supo que las familias querían viajar a honrar a sus seres queridos luego de la identificación. Y en reuniones con la Comisión de familiares y el embajador británico Mark Kent, dijo: “Yo me hago cargo”. En su cabeza y en su corazón no entraba que, pasados 36 años de paciente espera, las familias de los guerreros caídos no pudieran volar a dejarles una lágrima y una flor a sus hijos ya identificados.
Por eso se puso su capa de mago, creó ese milagroso lunes 26 con un golpe de su varita… y desapareció. Eduardo Eurnekian no estuvo en Malvinas ese día histórico.
En las islas muchos preguntaron dónde estaba Eurnekian. Muchos lo buscaron entre la comitiva. Pero no lo encontraron. Ante el enigma, alguien dijo:
–Yo sé porqué no vino. Dijo que los únicos protagonistas de este día son aquellos que perdieron a su gente amada.
Asi era el primer cementerio.
P.D. Mediante TELAM (la agencia de noticias del estado),el gobierno se atribuye la logistica del evento y no nombra a Eurnekian.
No lo hizo el Estado argentino, ni los ingleses, ni las Naciones Unidas, ni la OEA, ni una ni cien ONGs. No lo pensaron, no lo hicieron, no lo pagaron Todo fue obra de Eduardo Eurnekian pero el gobierno se lo atribuye como propio sin siquiera nombrarlo
Ya es posible llorarlos y recordarlos en su exacto punto de eterno descanso, no en la angustia de preguntarse, día y noche ¿adónde, en cuál de esos rectángulos helados están?
Porque… ¿quién echó a volar dos aviones hacia el helado sur para llevar a tantos hombres y mujeres a cerrar el más doloroso enigma: el de la identidad desconocida?
Fue un mago… Nadie pudo verlo… Su nombre: Eduardo Eurnekian.
Eduardo Eurnekian, presidente de Corporación América
Hijo de padres exiliados que escaparon del genocidio armenio, héroe nacional en el país de sus ancestros, siente a la Argentina y sus símbolos en el corazón y en las acciones.
Gran referente en el mundo de los negocios, su perfil en Forbes dice que su fortuna asciende a 2.7 billones de dólares.
Y es bueno y justo saber que ese milagro del lunes 26 de marzo en las Malvinas, cuando los emocionados 214 familiares aterrizaron en Mount Pleasant para llegar a Darwin a homenajear a sus seres amados, lleva su exclusiva firma.
No lo hizo el Estado argentino, ni los ingleses, ni las Naciones Unidas, ni la OEA, ni una ni cien ONGs. No lo pensaron, no lo hicieron, no lo pagaron Todo fue obra de Eduardo Eurnekian, de Aeropuertos Argentina 2000. Obra secreta que empezó mucho antes de ese lunes.
La construcción del cementerio de Darwin en 2004, reemplazando al sencillo camposanto creado por los británicos cuando finalizó la guerra de 1982, fue obra de Eurnekian
Primero, hace ya años, fue el responsable de la reconstrucción del cementerio. El descanso final de los que murieron defendiendo su bandera.
El constructor fue Hermenegildo Ocampo Chaparro. Trabaja con Eurnekian hace más de tres décadas. Quince años atrás, en silencio, Eurnekian ya estaba cerca de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur cuando lo llamó el entonces embajador británico Robin Christopher:
–Estuvimos con familiares de los caídos, y nos dijeron que hace veinte años que los distintos gobiernos les prometen hacer un monumento en Malvinas…, pero no pasó nada. Y el gobierno actual les dijo que “en este momento no es prioridad hacer este cenotafio”.
Dios… ¿cómo algo tan profundo debe esperar un burocrático turno?
El nuevo cementerio se hizo con los planos del arquitecto Carlos DaprileEn Darwin trabajaron siete isleños: seis hombres y una mujer
Por entonces, en Malvinas estaba el primer cementerio, construido con la supervisión de la Commonwealth War Comission después de la guerra de 1982, y luego de que el coronel Geoffrey Cardozo recogiera todos los cuerpos de los argentinos enterrados en los campos de batalla y les diera digna sepultura en Darwin.
Era un cementerio sencillo, con una empalizada como las de campo, y las doscientas treinta cruces en madera.
El constructor fue Hermenegildo Ocampo ChaparroLas piezas del monumento se llevaron en 22 camiones desde Puerto Argentino a Darwin
Eurnekian entró en juego. Profundamente comprometido con Malvinas, su gesta, su tragedia. Dijo: “Yo haré ese monumento en Darwin”. Con la firmeza de un empresario, pero el alma de un hombre sensible. Un hombre que –pocos lo saben– ama la ópera: un exquisito rasgo del alma…
La comisión le pidió entonces algo muy especial y acaso innecesario:
–Respete el deseo de siete madres que eligieron siete cruces sin nombre…, como si fueran las tumbas de sus hijos…
El monumento, con material argentino y a cargo de la empresa Prenova, fue prefabricado entre noviembre y diciembre de 2003. En la provincia de Buenos Aires, y a cargo –por supuesto–de Eduardo Eurnekian. El mago en cuestión…
Pero –siempre hay un pero, y más en este trágico caso– faltaba que el gobierno de Malvinas aceptara el traslado del material hacia la isla Soledad. Porque hasta la muerte de los héroes exige discusiones y papel sellado y tres copias…
Una de las madres que perdió a su hijo le dijo a Chaparro:
–Estoy muy enferma. No voy a poder viajar ni ver terminado el monumento.
Eso, para el empresario, fue más que un ruego: fue una deuda de honor. Entonces, juntos, en el playón de la Terminal de Cargas Argentina del Grupo Aeropuertos Argentina 2000 -donde hoy esta la terminal C de Ezeiza-sacaron todas las cosas allí depositadas, y con las grúas que mueven los aviones armaron un cenotafio con los nombres de los caídos, como una maqueta… ¡de tamaño natural!, igual al monumento que se haría en Darwin.
Se colocaron 230 cruces de blancas y placas de granito negro
En enero de 2004, frente a ese monumento, se firmó el acuerdo para llevar a las islas las partes del cenotafio, prearmadas.
El cementerio de Darwin tiene 30 cruces adelante, y dos bloques de 100 cruces cada uno, respetando el plano original y el pedido de siete madres
Respetan el plano del cementerio. Las cruces de las siete madres. Ponen las 230 placas de granito, 121 con la leyenda “Soldado Argentino Solo Conocido por Dios” .
Todo hecho en la Argentina por el marmolero Calello: el mismo que para el 26 de marzo de 2018 hizo las placas con los nombres de los 90 soldados identificados.
El cementerio de Darwin con el gran monumento con los nombres de los 649 héroes caídos en Malvinas
Eurnekian no viajó a las islas el lunes 26.
Volviendo a Malvinas… Eurnekián supo que las familias querían viajar a honrar a sus seres queridos luego de la identificación. Y en reuniones con la Comisión de familiares y el embajador británico Mark Kent, dijo: “Yo me hago cargo”. En su cabeza y en su corazón no entraba que, pasados 36 años de paciente espera, las familias de los guerreros caídos no pudieran volar a dejarles una lágrima y una flor a sus hijos ya identificados.
Por eso se puso su capa de mago, creó ese milagroso lunes 26 con un golpe de su varita… y desapareció. Eduardo Eurnekian no estuvo en Malvinas ese día histórico.
En las islas muchos preguntaron dónde estaba Eurnekian. Muchos lo buscaron entre la comitiva. Pero no lo encontraron. Ante el enigma, alguien dijo:
–Yo sé porqué no vino. Dijo que los únicos protagonistas de este día son aquellos que perdieron a su gente amada.
Asi era el primer cementerio.
P.D. Mediante TELAM (la agencia de noticias del estado),el gobierno se atribuye la logistica del evento y no nombra a Eurnekian.