¿Qué pasaría si te dijéramos que el amor puro solamente era considerado el de hombre a hombre? Pues bien, esta era la concepción que se tenían (y también poco conocida) de los antiguos griegos. Es muy probable que el tabú a las relaciones del mismo sexo haya sido creado por las tradiciones judeocristianas ligadas a la religión católica, existen escritos y referencias que demuestran que estas prácticas eran comunes y aceptadas en la antigua Grecia , Roma, China y Japón.
En la antigua Grecia existía una exaltación al cuerpo del hombre y la búsqueda de su perfección, como podemos notar en los escritos de la época, las pinturas, esculturas y grabados. Se entendía que el amor entre hombres era la exaltación del amor máxima y la relación más perfecta que se podía realizar. Platón dejó en claro este pensamiento en su libro El Banquete o Del Amor, pero, ¿qué pasaba con las mujeres?, las mujeres eran consideras como seres de menor importancia o grado, sirviendo solamente para la propagación de la especie, no se les permitía salir mucho de casa y mucho menos a centros donde se impartía educación.
Las relaciones entre hombres que se daban no eran igualitarias, existían reglas bastante claras que se tenían que seguir firmemente según las creencias de la época, el hombre mayor o “el ciudadano” era el hombre que tenia una relación de poder con el hombre más joven. Además de amarlo, este sería su maestro que le brindaría los conocimientos y actitudes que debería de adquirir para el mundo adulto, además, debía tener elpapel de activo en todos los planos de pareja, sino era considerado como una debilidad.
Esto parece contradictorio, ya que aunque estas relaciones de amor eran consideradas las más puras y perfectas en el manejo de practicarlas eran desiguales y con injusticias al hombre más joven, quien tenía que seguir en todos los aspectos al hombre mayor, siendo su mentor más fuerte. Convirtiendo estas relaciones en un símbolo de poder y dominación, quién tenía al hombre más guapo y joven debían de ser los señores más poderosos e influyentes o los intelectuales más consagrados de la época.